Mayores claman contra los sesgos edadistas en la IA: "Nos pueden discriminar en sectores críticos"
Asociaciones de mayores piden auditar su aplicación en Sanidad o Recursos Humanos
La rápida integración de la Inteligencia Artificial (IA) en nuestra vida diaria ha encendido las alarmas entre las principales organizaciones de personas mayores de España ante el riesgo de caer en el edadismo generativo, un nuevo concepto que se refiere a la discriminación por edad que se produce y refuerza en el entorno de los modelos algorítmicos. Aunque las asociaciones de mayores reconocen que la IA tiene un gran potencial para mejorar la calidad de vida las personas mayores aportando soluciones innovadoras, también recalcan la necesidad de que se desarrolle con criterios éticos y de supervisión ante el peligro de que contengan sesgos edadistas. Además piden que se les incluya en las decisiones y formación que rodean a esta tecnología para no aumentar aún más la brecha digital.
Y es que un reciente estudio publicado por la Sociedad Europea de Medicina Geriátrica, titulado ¿Es edadista la Inteligencia Artificial?, concluye que Copilot es el chatbot que más actitudes edadistas manifiesta, especialmente en áreas relacionadas con la personalidad y la salud, sugiriendo que las personas mayores son más "rígidas, inflexibles o dependientes". Por el contrario, Gemini fue el menos discriminatorio, seguido de ChatGPT, aunque depende de su ámbito de aplicación. Y no solo eso, sino que los sesgos edadistas siguen presentes en la mayoría de los modelos de lenguaje artificial, limitando las oportunidades en ámbitos como el trabajo, la salud o el acceso a servicios, particularmente si son servicios digitales", apunta Mireia Fernández-Ardèvol, coautora del estudio Doble rasero en los chatbots de IA generativa: Desvelando el edadismo (digital) frente al sexismo publicado por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
"Discriminación opaca que amenaza sectores críticos"
Desde la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) alertan de que delegar decisiones en máquinas entrenadas con datos históricos que arrastran prejuicios sociales preexistentes conlleva el riesgo de "reproducir y amplificar sesgos edadistas". "Si estos sistemas no se revisan y corrigen de manera adecuada, los algoritmos acabarán consolidando una visión profundamente estereotipada del colectivo sénior, asociándolas de forma automática con fragilidad, dependencia o menor capacidad", aseguran. Este fenómeno genera una "discriminación opaca, silenciosa y muy difícil de detectar que amenaza con impactar en sectores críticos para la vida diaria de los ciudadanos mayores".
La plataforma ilustra este peligro con ejemplos. "Un sistema automatizado de triaje médico podría dar prioridad sistemática a pacientes más jóvenes al asociar la edad avanzada con una menor probabilidad de recuperación; en el ámbito laboral, un algoritmo de Recursos Humanos podría descartar candidaturas de trabajadores mayores al detectar que las empresas han contratado menos a este grupo en el pasado; y en el sector financiero, la IA podría limitar el acceso a determinados productos vinculando la edad con un mayor riesgo, ignorando por completo la situación real y económica de la persona", señalan. Frente a la automatización las asociaciones reclaman que el algoritmo nunca tenga la decisión definitiva y que se preserve siempre el "ojo clínico" humano.

Fuente: Edadismo generativo: cuando la IA generativa refuerza los estereotipos de edad. UOC
Necesidad de auditorías en ámbitos como los RRHH
El impacto de los algoritmos también amenaza con consolidar barreras a los sénior en el mercado de trabajo. José Luis Fernández Santillana, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), denuncia que en el ámbito de los recursos humanos la IA se está introduciendo "a gran escala", generando unos "sesgos bestiales" a la hora de seleccionar personal. Así lo ha constatado durante un foro en el que participó para crear el Libro Blanco del proyecto IA+Igual, cuyo objetivo era precisamente "auditar algoritmos para ver si tenían un comportamiento ético o no" y detectar si discriminaban por razón de edad, discapacidad o género, que dejaban en evidencia la exclusión sistemática.
No obstante, desde CEOMA aclaran que no están en contra de los avances tecnológicos, pero exigen "tener un mínimo de precaución o de por lo menos control" y abrir un debate ético. "La inteligencia artificial a veces es poco inteligente y muy artificial", señalando que todo depende de la calidad de la información con la que se entrene. "Si los datos son buenos y son fiables, se pueden sacar buenos resultados. Si los datos ya se toman mal, pues la cosa se complica".

Riesgo de amplificar la exclusión financiera
En la misma línea opina, José Manuel Azorín-Albiñana, presidente de la asociación Emancipatic, ONG para la inclusión digital de personas mayores de 50 años, quien, aún siendo firme defensor de la tecnología, advierte que "nos enfrentamos a algo nunca visto" que puede afectar a sectores que también incluyen la banca, los seguros o las cibertestafas. Para Azorín-Albiñana "los algoritmos deben de ser transparentes" para que el usuario conozca sobre qué se basan las decisiones. El experto señala que uno de los mayores peligros radica en que "la inteligencia artificial ahora está en manos de empresas privadas", lo que exige una reacción rápida por parte de las instituciones y la sociedad civil.
"Hoy en día nadie en su sano juicio dejaría hoy que el arma nuclear estuviera en manos de manos privadas". Aunque valora los avances normativos en Europa, con el Reglamento Europeo de IA, exige "medidas para los ciudadanos y sancionadoras para las empresas que estén adoptando esta tecnología sin que los usuarios conozcan sus implicaciones o sin aplicar la debida transparencia". Asimismo, reivindica la necesidad de impulsar una alfabetización digital real para los mayores, recordando que "el aprendizaje a lo largo de la vida y es un derecho reconocido".

Bases de datos que se olvidan de mayores de 85
Por su parte, la Confederación Estatal de Asociaciones y Programas Universitarios de Mayores (CAUMAS) ha podido confirmar en sus carnes los sesgos ChatGPT, una de las heramientas de IA Generativa más utilizadas, y pone el foco en la necesidad de supervisión ante los posibles errores de la máquina. Su presidenta, Inmaculada Fornoza, nos cuenta que en una prueba de una aplicación propia para prevenir la soledad no deseada durante el II Hackathon Internacional de IA para Colectivos Vulnerables, "nos dimos cuenta de que ChatGPT- había omitido a personas de más de 85 años".
Finalmente lograron solucionarlo modificando la muestra, "entrenando a la IA para que fuera capaz de incluir los diferentes perfiles que hay dentro de esta edad", nos cuenta. Por ello, defienden que la IA, "adecuadamente dirigida por personas atentas a su impacto puede ser una herramienta de utilidad inclusiva". No obstante, destacan que en supuestos de personas mayores o de otros colectivos vulnerables como las que se encuentran en situaciones de dependencia u otras, es necesario comprobar siempre. "Esto cobra especial importancen el caso de profesionales o instituciones, que tengan interés en evitar sesgos edadistas o imágenes estereotipadas no convenientes e incidiendo en los algoritmos precisos", recomienda.

Sistemas que no están pensados para los mayores
"El rápido avance de esta tecnología provocará que millones de personas mayores se van a enfrentar a sistemas digitales que no han sido pensadas para ellos", según Alejandro Otero, presidente de la Federación Galega de Asociaciones Universitarias Seniors (FEGAUS). Frente a ello reclama a instituciones y sociedad que se debe "facilitar el acceso a los servicios digitales de las personas mayores e informarlas", e insisten en la importancia de "acompañarlo en los procesos de aprendizaje" para no aumentar la brecha digital. "La Inteligencia Artificial es también una oportunidad para no dejar a nadie atrás".
En este sentido, desde Fundación Matia, han desarrollado herramientas basadas en la Inteligencia Artificial para detectar el edadismo en texto e imágenes. Y señalan que uno de los mayores retos durante el proceso de creación fue que los desarrolladores tuvieron que "enseñar" previamente a la IA qué era el edadismo para conseguir que la herramienta respondiera sin connotaciones, ni sesgos propios". Y concluyen la IA puede ser "parte del problema" o una solución útil para combatir el edadismo "si se trabaja con criterios claros, se revisa y ajusta el enfoque durante el proceso, y se incorpora supervisión humana, mirada ética y sensibilidad hacia el edadismo".
