Celeste lleva desde el jueves confinada por los incendios: "Lo vivimos con angustia e impotencia"

La mujer vive en San Martín de Valdeiglesias y fue testigo directo de las consecuencias del fuego

Celeste lleva desde el jueves confinada por los incendios: "Lo vivimos con angustia e impotencia" Miia

"Con muchísima angustia, impotencia y tristeza". Así describe Celeste, vecina de San Martín de Valdeiglesias (Comunidad de Madrid), el horror de ver directamente desde la ventana de su casa cómo las llamas devoran el entorno natural de su pueblo.

La mujer recuerda que, el día cero, cuando se desató la catastrofe y comenzó el incendio, "estuvimos viendo paso a paso, minuto a minuto, cómo avanzaba el fuego monte arriba".

En aquel momento, el cielo se llenó de un humo "de todos los colores, de todas las intensidades", dejando tanto a ella como a su marido "hechos polvo". "Era como si se nos estaba muriendo alguien, porque para nosotros el campo es nuestra vida", comenta.

Confinados desde la semana pasada

Y desde entonces, no han logrado quitarse esa sensación. Durante casi una semana, han vivido confinados, saliendo a la calle únicamente para lo "inevitable".

Y es que el fuego ha acechado la localidad con tanta virulencia que llegó a situarse "a las puertas del pueblo por varios sitios" y provocó cortes en las carreteras hacia Toledo, Plasencia y Ávila

Todo ello, afirma, llevó a lo habitantes de San Martín de Valdeiglesias a hacer "acopio" de víveres en los supermercados. Una escena que le recordaba a otros momentos de colapso como los vividos "con Filomena o la pandemia".

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Foto del comienzo del incendio en San Martín de Valdeiglesias. Imagen cedida por Celeste. 

"Se te hace un nuedo en la garganta"

Aunque Celeste no nació en San Martín de Valdeiglesias, lleva 42 años residiendo allí y lo siente como su pueblo. Su marido sí que es oriundo del municipio y proviene de una familia de agricultores, con mucha vinculación con el entorno natural.

Por ello, cuando le preguntan por lo ocurrido y las consecuencias que deja tras de sí el incendio, la mujer confiesa que se le "hace un nudo en la garganta".

Y aunque, por suerte, sus bienes materiales no han sido alcanzados por el fuego, reconoce que siente un profundo pesar por las personas que han perdido su "huertecillo", su coche o sus propias casas.  

Además, lamenta que el incendio traerá consecuencias económicas negativas. Por una parte, precisa, muchos agricultores, que habían adelantado la vendimia por el calor extremo, ahora "no van a coger uva".

Y por otra, el sector turístico, que había sustituido a gran parte de la agricultura tradicional, ha quedado devastado: restaurantes, casas rurales y campings han sido "arrasados". "Hay gente a la que esto le ha partido por la mitad la vida", afirma.  

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Imágenes tomadas desde la casa de Celeste. Imagen cedida por Celeste. 

Temor a ver las consecuencias del incendio

Es más, lamentablemente, la mujer prevé que quienes han tenido la suerte de no tener pérdidas físicas, como ellos, también van a deber enfrentar un largo proceso de "duelo", una vez se normalice la situación y puedan salir de su confinamiento.

Por ejemplo, comenta, su marido acostumbra a salir "todos los días a andar por el campo" y esta pérdida de la cultura del paseo le resultará dolorosa.

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Celeste paseando por el monte cercano a San Martín de Valdeiglesias, que ha ardido estos días por los incendios. Imagen cedida por Celeste. 

 

Y también existe el temor de que cambien tradiciones centenarias, como la romería a la ermita de San Martín, que se hacía entre pinos que daban sombra a la Virgen.

Por todo ello, anticipa que el primer viaje que haga a Madrid será duro. "Desde que salgamos de aquí, de la rotonda de San Martín, hasta más allá de Chapinería, todo es carbón", asegura, lamentando que, a sus 65 años, no cree que vuelva a ver este paisaje recuperado.