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Alimentos contra el estrés

N. Abril

Miércoles 17 de junio de 2020

1 minuto

Algunas personas responden al estrés cambiando sus hábitos alimentarios

Alimentos contra el estrés: fruta

¡No puedo parar de comer! ¡voy una y otra vez al frigorífico! o ¡no quiero más, no tengo hambre!... ¿a qué te suena? Son frases muy típicas ante una situación de estrés. Algunas personas responden al estrés cambiando sus hábitos alimentarios.

Comer en exceso o no comer lo suficiente puede resultar nocivo para tu cuerpo, en cambio existen algunos alimentos que, no sólo son beneficiosos para la salud en general, sino que, además, son muy apropiados para combatir el estrés. Toma nota:

Carbohidratos

Presentes en los cereales, el arroz, la pasta, el pan y las patatas proporcionan una fuente de energía de combustión lenta. Esta resulta más beneficiosa para el metabolismo que la que aportan alimentos como los dulces, cuya combustión rápida genera una energía que origina altibajos anímicos y potencia el estrés.

Variedades de arroz

Frutas y verduras

Constituyen una buena fuente del total de vitaminas y minerales que el cuerpo necesita para reforzar el sistema inmunitario, el cual puede debilitarse en un estado de estrés. Además, las frutas proporcionan potasio, un mineral que ayuda a estabilizar la presión arterial, frecuentemente alterada por el estrés.

Infusiones herbales

La variedad de infusiones que triunfa en Mercadona

 

La manzanilla, la melisa, la verbena, la tila, la flor de lima o de naranjo pueden tener un efecto sedante y, por lo tanto, ayudan a reducir la ansiedad y favorecen la relajación y el sueño tranquilo. Sus infusiones son una buena alternativa al té o al café.

Tónicos herbales

Los más conocidos son el jengibre y el de gingseng. El primero facilita la digestión y es beneficioso para personas con calambres abdominales, nauseas e indigestiones. El gingseng intensifica la función suprarrenal que puede verse afectada en situaciones de estrés.

Suplementos alimenticios

El estrés crónico puede producir un déficit de vitaminas y minerales, sobre todo de las vitaminas del grupo B, C, el magnesio y el cinc —todos ellos implicados en los procesos metabólicos activados por el estrés—. Un desequilibrio de estos componentes puede compensarse con algunos suplementos, aunque siempre aconsejamos obtenerlos directamente de los alimentos.

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