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Cómo evitar que la plata se ponga negra

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Lunes 2 de marzo de 2026

2 minutos

El papel de aluminio, la sal y el bicarbonato eliminan el sulfuro de plata

Cómo evitar que la plata se ponga negra Foto: Bigstock.
Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Lunes 2 de marzo de 2026

2 minutos

Muchas personas guardan joyas o cubiertos de plata que, con el tiempo, han perdido su brillo y se han oscurecido. Este cambio no se debe necesariamente a una mala conservación, sino a una reacción química natural.

La plata se ennegrece porque el azufre presente en el aire, en la piel o en algunos productos cotidianos reacciona con el metal y forma sulfuro de plata, responsable del tono oscuro. Afortunadamente, esta capa puede eliminarse fácilmente en casa sin necesidad de productos costosos.

Un método sencillo y efectivo

El bicarbonato y la sal, combinados con agua caliente y papel de aluminio, generan una reacción electroquímica que elimina el sulfuro de plata. Mientras el bicarbonato, la sal y el agua hirviendo activan la reacción, el aluminio actúa como ánodo y atrae el sulfuro. Este proceso, similar a la electrólisis, devuelve a la plata su aspecto original.

Foto: Bigstock.
Foto: Bigstock.

 

Cómo hacerlo paso a paso

  1. Forrar un recipiente resistente al calor con papel de aluminio, colocando la parte brillante hacia arriba.

  2. Añadir una o dos cucharadas de bicarbonato por cada litro de agua hirviendo y una pizca de sal.

  3. Introducir las piezas de plata asegurándose de que toquen el aluminio y dejarlas reposar entre cinco y diez minutos.

  4. Enjuagar con agua fría y secar con un paño suave para recuperar el brillo.

Precauciones importantes

Se recomienda incluir sal para potenciar la reacción. No es aconsejable aplicar este método en piezas con piedras preciosas, perlas, esmaltes o recubrimientos delicados, ya que podrían dañarse. En estos casos, lo más prudente es acudir a un profesional.

Además, es fundamental que las piezas estén en contacto directo con el aluminio y no superar los diez minutos de inmersión, especialmente si se trata de objetos antiguos o frágiles, para evitar posibles deterioros.

Sobre el autor:

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Redactora en prácticas

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