Jueves 16 de abril de 2026
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Quienes contratan una mutua médica privada y descubren que su póliza no cubre determinadas prótesis no solo deben asumir su elevado coste, sino también el 10% de IVA que el Estado aplica sobre ellas.
A esta carga se suma el hecho de que tampoco se permite deducir en el IRPF el coste de los seguros médicos privados, algo que, en estricta equidad debería contemplarse. Así es como el Estado “agradece” a quienes contribuyen a descongestionar el sistema público y no suponen una carga para la Seguridad Social
La gota que colma el vaso de esta injusticia es, precisamente, ese IVA. Por ejemplo, un stent coronario puede costar al rededor 1.200 euros. Si un paciente necesita cuatro, deberá abonar 4.800 euros, a los que se añaden 480 de IVA que van directamente a las arcas públicas.
En cambio, quienes recurren a la sanidad pública no pagan ni la asistencia, ni las prótesis, ni, por supuesto, ese IVA.
Así se penaliza a quienes asumen sus propios gastos médicos. Porque, al parecer, estar enfermo también implica tributar. Faltaría más.
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