Alexandra Concepción Pérez-Mancebo
Practicopedia
Cómo lavar la lana para que no encoja
Lavarlas correctamente es clave
Con la llegada de la primavera, muchas personas pensaban que ya era momento de guardar la ropa de invierno. Sin embargo, la vuelta de las bajas temperaturas y la lluvia ha hecho necesario rescatar de nuevo jerséis de lana y otras prendas cálidas del armario.
La lana es un tejido muy apreciado por su capacidad para conservar el calor y por su suavidad, pero también requiere cuidados especiales al lavarse. Sus fibras son especialmente sensibles al calor y al exceso de agua, lo que puede provocar que la prenda encoja o pierda su forma si no se limpia correctamente. Aun así, existen métodos sencillos para lavarla sin dañarla.
Cómo lavar la lana en la lavadora
Antes de nada, es fundamental revisar la etiqueta de la prenda. Si indica que debe lavarse únicamente a mano, lo más recomendable es respetar esa indicación.
También es importante elegir el detergente adecuado. Según explican expertos de la marca alemana de ropa de exterior Jack Wolfskin, los detergentes convencionales y los suavizantes no siempre son la mejor opción para este tipo de tejido. En su lugar, se aconseja utilizar detergentes específicos para lana o productos con pH neutro.
Si se va a lavar junto con otras prendas, especialmente aquellas con cremalleras o elementos que puedan causar rozaduras, lo mejor es introducir la lana en una bolsa protectora para lavadora. Además, los especialistas recomiendan no llenar el tambor más allá de la mitad para reducir el roce entre las prendas.

En cuanto al programa de lavado, lo ideal es utilizar el modo para prendas delicadas o el programa específico para lana. La temperatura no debe superar los 30 grados y el centrifugado debe ser suave para evitar dañar las fibras.
Cómo lavar la lana a mano
Algunas prendas especifican claramente que solo deben lavarse a mano. En ese caso, se recomienda llenar un recipiente grande, como un cubo o barreño, con agua fría o tibia, asegurándose de que no supere los 30 grados.
Después se añade un detergente suave y se mezcla bien en el agua antes de sumergir completamente la prenda. Los especialistas de Lanas Emi aconsejan dejar la lana en remojo entre 10 y 15 minutos para que el detergente actúe correctamente, evitando frotar o retorcer el tejido, ya que esto puede enredar o dañar las fibras.
Una vez terminado el lavado, se debe presionar la prenda suavemente para retirar el exceso de agua. Luego se vacía el recipiente y se vuelve a llenar con agua limpia para enjuagar. Este proceso puede repetirse varias veces si es necesario hasta eliminar completamente el detergente.
Cómo secar correctamente la lana
El secado es un paso clave para evitar que la lana pierda su forma. Una técnica muy recomendable consiste en colocar la prenda sobre una toalla grande, enrollarla y presionar suavemente para que la tela absorba el exceso de agua.
Después, la prenda debe secarse en posición horizontal sobre una superficie plana, preferiblemente sobre una toalla seca. Es importante evitar la exposición directa al sol o a fuentes de calor. Lo ideal es dejarla en un lugar bien ventilado y a temperatura ambiente hasta que se seque por completo.



