Porqué

El consumo de sodio (Sal) en la dieta bajo lupa

Rosa María Torres

Domingo 1 de septiembre de 2019

2 minutos

Es un elemento químico que el cuerpo necesita para funcionar correctamente

Cocinar con sodio (Sal) (bigstock)

El cuerpo utiliza el sodio para controlar la presión arterial y el volumen sanguíneo. Se mide en miligramos (mg). La sal de mesa que utilizamos para cocinar tiene un 40% de sodio y, el 60% restante, lo componen minerales como el magnesio, potasio, yodo, entre otros. De hecho, la sal común es ni más ni menos que cloruro sódico. Los adultos sanos deben limitar el consumo a 2,000 mg  (unos 5 gramos de sal al día)  por día, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para que nos hagamos una idea, 1mg de sal equivale a un blisters de sal al día.

El cuerpo también necesita el sodio para para que los músculos y nervios funcionen de forma adecuada. El sodio se presenta de forma natural en la mayoría de los alimentos.

Beber agua, sí, pero no vale toda

La leche, las remolachas, el apio contienen sodio de forma natural. Incluso el agua potable, aunque su cantidad depende de la fuente de la que se estraiga​. De hecho, a la hora de elegir el agua embotellada se aconseja mirar bien la información nutricional. Y es que algunas aguas pueden contener niveles de sodio muy alto. Por eso, decántate por aquellas que contengan menos de 50 miligramos por litro.

Las diferentes formas en las que puedes encontrarte el sodio

Se añade a muchos productos alimenticios, y en algunas de sus formas son: glutamato monosódico (GMS), nitrito de sodio, sacarina de sodio, polvo para hornear (bicarbonato de sodio) y benzoato de sodio. Éstos se encuentran en productos como la salsa de soja, la sal de cebolla, la sal de ajo y los cubos de caldo concentrados, entre otros.

El exceso de sodio produce hipertensión arterial

Consumir mucha sal aumenta de forma considerable la presión arterial en muchas personas. Por eso, se aconseja limitar su consumo a 1,500 mg por día. En este sentido, se considera que los alimentos con 140 mg o menos, por porción, son bajos en sodio. Por eso, siempre es muy recomendable prestar mucha atención al etiquetado.

Para evitar cualquier tipo de enfermedad relacionada con el sodio, es vital acostumbrar al organismo a consumir moderadas cantidades de sal y, a ser posible, no agregar sal a comidas ya elaboradas. Podemos sustituir esta falta de sabor con condimentos aromáticos como orégano, perejil, tomillo, pimienta o zumo de limón.

Otra medida eficaz es eliminar el exceso de sal de alimentos que ya lo llevan. Por ejemplo, los aperitivos, el atún, las aceitunas o el jamón se pueden "desalar" poniéndolos a remojo. Y otro truco es tomar los alimentos salados a media mañana o en la merienda, en las comidas que requieren cantidades más pequeñas.

Persona mayor con hipertensión (bigstock)

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