Los mayores, en contra del fin de los tickets de los súper en papel: "La digitalización debe sumar"
Temor entre muchos sénior ante la propuesta de los supermercados de dejar de imprimirlos por defecto
La propuesta de la patronal de supermercados (ASEDAS) de cambiar la normativa que obliga a la impresión automática de los tickets de compra en papel ha provocado una oleada de críticas entre los asociaciones de personas mayores. Lo que las grandes superficies presentan como un paso hacia la "sostenibilidad medioambiental", no convence del todo a las asociaciones mayores, que advierten de que esta medida puede fomentar la exclusión, la pérdida de privacidad y el retroceso de derechos de los consumidores sénior. Opinión que comparte también el impulsor de la campaña 'Soy Mayor, no idiota', Carlos San Juan o el fundador de Senior Tic (@Seniortic1), para fomentar el aprendizaje digital entre los sénior, Carlos Pérez Llorens.
En la calle hay opiniones divididas. Aunque hay mayores que celebran la medida y consideran que "era necesaria desde hace tiempo", otros recelan de sus posibles efectos y motivaciones. "Lo de las bolsas de plástico también era por sostenibilidad y luego las hemos acabado pagando extra..." se queja Manuela, de 69 años, preguntada por 65YMÁS a la salida de un supermercado. La mayoría sostiene que "prefiere tener en sus manos el ticket en papel", para poder descartar posibles errores en el cobro, y muestran dudas sobre cómo será el acceso al ticket digital.

La importancia de comprobar el ticket en caja
El presidente de la Plataforma de Mayores y Pensionistas (@PlataformaPMP), Jesús Norberto Fernández, subraya que el formato de ticket físico "no es solo una cuestión de comodidad, sino de protección y autonomía". Fernández advierte de los peligros de la digitalización forzosa, señalando que "el requisito de aportar datos personales, como el correo electrónico para recibir el ticket, supone un riesgo añadido, especialmente en un contexto de creciente ciberfraude y estafas dirigidas a personas mayores".
Asimismo, el presidente de la PMP incide en un problema práctico para las personas mayores. Explica que "comprobar el ticket en el acto es fundamental. Errores frecuentes en caja como duplicar un producto, aplicar mal precios de oferta o descuentos, requieren revisión inmediata". Si el mayor no dispone del ticket físico al instante y detecta el error más tarde en su casa, "podrían tener que regresar al establecimiento, generando un impacto directo en su autonomía y bienestar".

"La modernización no puede suponer retrocesos en autonomía"
En la misma línea el presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (@CEOMA_ong), José Luis Fernández Santillana, ha expresado su profunda preocupación, recordando que para gran parte del colectivo el recibo tradicional "no es solo un comprobante de compra, sino una herramienta cotidiana de control del gasto, autonomía y seguridad".
CEOMA advierte de que eliminar el ticket impreso "podría incrementar situaciones de dependencia, dificultar la gestión económica personal y limitar el acceso efectivo a derechos básicos como consumidor". CEOMA concluye con un mensaje claro dirigido tanto a la patronal de supermercados como a los legisladores. "La modernización no puede suponer retrocesos en autonomía. La digitalización debe sumar, no sustituir".
"Los catálogos de ofertas gastan más papel"
"Volvemos a luchar contra la brecha digital", señala Inmaculada Ruiz, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados (@MayoresUDP). "Creo que puede dañar a las personas más vulnerables", opina, mientras que considera que el ticket en papel no es el mayor gasto en papel de los supermercados.
"Cuando vas a estas grandes superficies lo que produce más gasto papel no es la entrega de un ticket de compra, sino la cantidad de promociones que nos entregan en papel. Muchas veces son tiradas de hasta medio metro de papel con ofertas", añade.

"Nos pondrán pegas para pedir el ticket en papel"
El impulsor de la campaña Soy mayor, no idiota, Carlos San Juan, duda de que el verdadero motor de esta iniciativa sea la ecología. Para médico jubilado, "bajo la excusa o el paraguas de la sostenibilidad, pues se están cometiendo muchas irregularidades o por lo menos intentos en el aspecto de darle distintas oportunidades a las personas según sus capacidades".
San Juan denuncia que "esto es una excusa de mal pagador. Esto significa que lo que quieren es ahorrarse en impresoras, ahorrar la persona que compra el papel, ahorrar la persona que tiene que hacer el ticket y ahorrar el material de la impresorita...". Además, advierte de que esto es solo el principio. "Empezará esto y harán una caja distinta para los que deseemos en papel la factura. Nos pondrán una cola grande porque será la menos atendida y nos pondrán 250.000 pegas, Yo no le veo ni una ventaja. Me parece indignante".

El negocio invisible de nuestros datos de consumo
Por su parte, el experto en tecnología para mayores y fundador de Senior Tic, Carlos Pérez Llorens, pone el foco en el peligro que supone para la privacidad esta medida, aunque reconoce que disponer del ticket en la aplicación móvil puede ser cómodo para comparar precios. Pérez Llorens alerta de que forzar al usuario a emplear aplicaciones o correos electrónicos es una estrategia para rastrear su vida, es decir "para crear un lucrativo negocio".
"Esos datos que los usuarios no valoramos son los que verdaderamente valoran las empresas y son por los que ganan el dinero y nosotros como usuarios no estamos percibiendo nada a cambio". Así, explica que el rastreo digital permite a los supermercados crear perfiles exactos de los compradores. Ante la imposición de este modelo, Carlos Pérez reivindica que se mantenga "el derecho a no tener que tener móvil" y reclama libertad para poder pagar "con dinero constante y sonante", sin que las empresas sepan nada del comprador.


