Cambiar la hipoteca: cuándo tiene sentido y cuánto puedes ahorrar
Existen diversas maneras de modificar las condiciones, pero se debe valorar si merece la pena
En el momento de acordar los términos de una hipoteca no se acuerdan unas condiciones fijas con la entidad financiera, sino que existen diversas formas de modificarlas. Asimismo, miles de personas lo hacen cada mes, habiéndose cambiado cerca de 10.000 contratos hipotecarios ya vigentes en abril de 2026, según el Instituto Nacional de Estadística.
Sin embargo, refinanciar la hipoteca es una operación muy compleja que implica diversos trámites y abonar ciertos gastos. Es por ello que, antes de cambiar la hipoteca, se recomienda valorar si merece la pena llevar a cabo el cambio y qué método es el más adecuado para modificar las condiciones.
Según explican desde el comparador bancario HelpMyCash, existen dos situaciones que pueden hacer que sea conveniente refinanciar la hipoteca: si se reduce el interés aplicado o si se necesita blindar o reducir la cuota mensual.
Reducir el interés aplicado
La primera de las opciones que tiene el comprador ocurre si se quiere reducir el interés aplicado o algún gasto asociado, como eliminar seguros. De esta manera, la operación saldrá a cuenta siempre que se obtenga un ahorro superior al coste de modificar el contrato.
Si el contrato se llevó a cabo entre finales de 2022 y principios de 2024, todavía puede ser buen momento para reducir el interés de la hipoteca a través de una refinanciación, ya que los tipos ofrecidos por la banca eran superiores a los actuales, especialmente los fijos.
Los analistas de HelpMyCash ofrecen el ejemplo de una hipoteca firmada en enero de 2023, de 150.000 euros a devolver en 25 años con un interés fijo del 3,25%. Con las condiciones actuales, el interés podría bajarse hasta el 2,10%, lo que podría reducir el importe de 731 a 652 euros mensuales, lo que podría equivaler a un ahorro de 948 euros al año.

Blindar la cuota
La segunda situación de refinanciación de hipoteca es si se necesita blindar o reducir la cuota mensual para evitar un potencial impago. Por ejemplo, si un cliente tiene un tipo variable y el euríbor se dispara o su situación económica empeora podrá plantearse modificar su hipoteca.
En estos casos, pasarse a un tipo de interés fijo, alargar el plazo o pactar una carencia permitirá al cliente salir de esta situación y será conveniente independientemente del coste, siempre que no sea excesivo.
Sin embargo, modificar el préstamo hipotecario no tiene sentido si el importe pendiente es reducido o si quedan pocos años para que acabe el plazo de devolución. Cualquier cambio de cláusula tendría poco impacto en la cuota final, por lo que no merecería la pena abonar el coste de refinanciación.
Tres formas de refinanciar la hipoteca
Si, sabiendo esto, el titular de la hipoteca considera conveniente modificar las condiciones, existen tres maneras de llevarlo a cabo: pactarlo con el banco (novación), trasladar el crédito a una entidad diferente (subrogación de acreedor) o contratar un préstamo hipotecario nuevo, ya sea con el mismo u otro banco, para cancelar el actual.
Las dos primeras operaciones resultan más baratas, ya que hay que pagar la tasación de la vivienda, que cuesta unos 300 euros y la comisión de novación o subrogación, que suele estar entre el 0 y el 2% del importe.
Por lo contrario, si se contrata una nueva hipoteca para liquidar la actual, habría que abonar la tasación, una compensación por amortización anticipada de entre el 0 y el 2% y unos gastos de cancelación registral en torno a los 1.000 euros.
De esta manera, los expertos de HelpMyCash recomiendan comparar todas las opciones y sopesar los beneficios, pidiendo una novación al banco con el que se firmó en un inicio, solicitando ofertas de subrogación o un nuevo préstamo hipotecario a otras entidades.
