El truco de un mecánico para ahorrar hasta un 20% en combustible sin necesidad de cambiar de coche

La clave está en revisar el vehículo y tener buenos hábitos al volante

El truco de un mecánico para ahorrar hasta un 20% en combustible sin necesidad de cambiar de coche Miia

Con los precios de los carburantes impactando de lleno en la economía mensual de muchos hogares, estrenar vehículo no siempre es una opción viable ni necesaria para gastar menos. Coincidiendo con el arranque de la Semana Europea de la Movilidad el próximo 16 de septiembre, la red de talleres Norauto ha lanzado una serie de recomendaciones para optimizar la eficiencia de los coches que ya tenemos en el garaje.

Tal como explica Manuel Magro, formador de Mecánica y Diagnosis de Norauto España, un correcto mantenimiento preventivo del motor unido a unos hábitos de conducción eficientes permite reducir el consumo de combustible y las emisiones hasta en un 20%.

Mantenimiento preventivo: tres revisiones clave en el taller

Un motor eficiente requiere mantenerse limpio. Por ello, el especialista señala tres elementos mecánicos cruciales que deben revisarse:

  • Presión de los neumáticosCircular con una presión inferior a la recomendada por el fabricante eleva la resistencia a la rodadura. Esto no solo incrementa el consumo de carburante en torno a un 3%, sino que acelera el desgaste de la cubierta y compromete la seguridad.
  • Filtros de aire y de aceite. Un filtro de aire atascado u obstruido impide que el motor respire correctamente, perjudicando la mezcla de combustión y aumentando el gasto de combustible.
  • Limpieza de inyección y descarbonización. La acumulación progresiva de carbonilla en el motor resta rendimiento. Efectuar una limpieza del sistema de inyección o una descarbonización ayuda a recuperar la eficiencia original del motor y disminuye la emisión de gases nocivos antes de pasar la ITV.

Hábitos al volante para estirar cada litro de carburante

Cae una banda que estafaba a mayores por el método del 'falso mecánico' en Madrid

 

La manera de conducir incide directamente en los litros consumidos por cada kilómetro recorrido:

  • Conducción eficiente. Se aconseja evitar acelerones bruscos y frenadas de última hora. Mantener una velocidad constante y emplear el freno motor reduciendo marchas permite mantener el consumo a cero durante las deceleraciones.
  • Uso de marchas largas. Se recomienda cambiar de marcha entre las 1.500 y 2.000 rpm en motores diésel, y entre las 2.000 y 2.500 rpm en motores de gasolina, rodando siempre que sea posible en la marcha más alta permitida.
  • Apagar el motor en paradas prolongadas. Si el coche no dispone de sistema Start/Stop, conviene apagar el motor en detenciones superiores a un minuto, tales como semáforos largos o retenciones, dado que el ralentí continúa consumiendo carburante y emitiendo gases.

Carga, aire acondicionado y coches híbridos

La logística del vehículo y la climatización del habitáculo influyen de forma considerable en la aerodinámica y en el gasto:

  • Peso y accesorios. Transportar el maletero lleno con objetos innecesarios o mantener instalada la baca o el portaequipajes cuando no se utilizan añade peso y perjudica la aerodinámica, disparando el consumo, especialmente en autopista.
  • Uso del aire acondicionado. Dado que el aire acondicionado está conectado al motor y requiere energía, se sugiere utilizarlo con moderación. Bajar las ventanillas solo es aconsejable al circular a baja velocidad por ciudad; en autopista, llevar las ventanillas abiertas rompe la línea aerodinámica y genera un gasto superior al del propio climatizador.
  • Gestión de la energía en híbridos (HEV y PHEV). En los vehículos híbridos, anticiparse a los semáforos ("frenar con la mirada") permite que la frenada regenerativa cargue la batería gratis. Asimismo, emplear el modo Eco en ciudad suaviza la aceleración. En el caso de los híbridos enchufables (PHEV), se recomienda utilizar el modo 100% eléctrico en zona urbana, reservar el modo híbrido para carretera y salir siempre de casa con la batería cargada; circular con la batería a cero obliga al motor de gasolina a arrastrar un peso superior debido al volumen de las baterías, lo que eleva el consumo por encima de la media.