El dinero en efectivo que el BCE aconseja tener en casa por si llega una guerra o una crisis
El efectivo puede garantizar las compras básicas durante varios días
Existen diferentes momentos donde se puede llegar a vivir una gran incertidumbre, como una guerra, una pandemia o un fallo eléctrico, por lo que disponer de algo de dinero en efectivo en casa puede convertirse en una medida de precaución. El acceso a las cuentas bancarias y los pagos con tarjetas se puede ver limitado y dificultar la compra de algún producto básico.
Por ese motivo, el Banco Central Europeo (BCE) ha analizado el papel que desempeña el dinero físico durante este tipo de situaciones. En su informe Keep calm and carry cash: lessons on the unique role of physical currency across four crises, el organismo sitúa entre 70 y 100 euros por persona la cantidad que sería ideal tener disponible en efectivo dentro de casa.
Esta cantidad procede de las recomendaciones realizadas por las autoridades de Austria, Finlandia y Países Bajos. Según indica el documento, esa cifra permitiría afrontar durante aproximadamente tres días algunos gastos esenciales como alimentación, medicamentos y transporte. Se trata del periodo que, según estas recomendaciones, podría ser necesario hasta que los sistemas financieros recuperen la normalidad.

Para realizar el análisis, el BCE estudió el comportamiento del efectivo durante la pandemia de COVID-19, el comienzo de la guerra en Ucrania, el apagón generalizado que sufrió la península ibérica y la crisis de deuda de Grecia.
“Si bien no todos los tipos de crisis generan sistemáticamente una fuerte respuesta de la demanda de efectivo, los casos seleccionados ofrecen una prueba de resistencia de la función del efectivo cuando la economía, las infraestructuras críticas o la confianza pública se ven seriamente amenazadas”, se lee en el informe.
El efectivo como respaldo ante una emergencia
Una de las principales ventajas del dinero físico es que no depende de cajeros automáticos, entidades bancarias ni sistemas de pago electrónicos. Por eso, puede seguir utilizándose cuando se producen problemas como apagones o ataques informáticos que afectan a las infraestructuras financieras.
El apagón registrado en España en abril de 2025 sirve como ejemplo. Durante dicha interrupción de electricidad, la facturación del comercio electrónico cayó un 54% y el uso de las tarjetas descendió un 42%, mientras que el efectivo continuó siendo una alternativa para realizar pagos.
El BCE destaca así la utilidad de contar con una reserva de dinero físico en casa en lugar de depender exclusivamente del saldo disponible en el banco. En determinadas circunstancias, el efectivo puede convertirse en la única opción para realizar compras.
“Este evento transformó el efectivo, que pasó de ser una opción de pago entre muchas a ser el único medio de pago para muchos de quienes lo poseían o podían acceder a él”, menciona el organismo al referirse al apagón.

