Cine

'Cuando lleguemos al claro', el retrato de un nieto a su abuelo: "Fue un ejemplo para mí"

Laura Moro

Miércoles 22 de abril de 2026

5 minutos

El documental podrá verse en el Círculo de Bellas de Artes de Madrid

'Cuando lleguemos al claro', el retrato de un nieto a su abuelo: "Fue un ejemplo para mí"
Laura Moro

Miércoles 22 de abril de 2026

5 minutos

El paso del tiempo, la memoria y los vínculos familiares son el corazón de Cuando lleguemos al claro, el documental con el que Márton Tarkövi se acerca a la vida de su abuelo, el pintor Péter Molnár, y que, tras su paso por varios festivales internacionales, aterriza en el Círculo de Bellas de Artes de Madrid este miércoles 22 de abril.

Lo que empezó como una sugerencia de su padre, transformó la relación que el húngaro mantenía con su abuelo, fallecido en 2024. A lo largo de varios años de rodaje, la película se convierte en un espacio de encuentro entre abuelo y nieto, donde el arte funciona como puente y la cámara como testigo silencioso: "Aprender de un maestro tan grande me abrió los ojos. Fue un ejemplo para mí, tanto como artista como persona, por el inmenso amor que transmitía", nos cuenta el director en una entrevista a 65YMÁS.

Tarkövi y su abuelo Peter estuvieron inmersos en el rodaje de forma intermitente desde 2018 hasta 2022: "Al principio rodamos en su casa unos tres días, pero en 2020 se mudó por el COVID y ya no podíamos grabar allí. Entonces le dije: "Vente a mi casa y rodamos ahí unos días". Era una casa de campo, un lugar maravilloso y, como a él le apasionaba la naturaleza, era el sitio idóneo. Fue un trabajo exhaustivo y muy organizado, porque sentía que no podíamos perder ni un minuto de los días que teníamos", recuerda.

Los días que pasaron juntos marcaron profundamente a su nieto que, aunque lamenta que su abuelo no pudiera ver el resultado final de esta obra tan personal, sabe que "se emocionaría muchísimo. Él no vio prácticamente nada del montaje final, así que estaría en shock, tanto por el resultado como por la acogida internacional que ha tenido. Creo que se sentiría fascinado al ver que su nieto tenía el talento suficiente para realizar un retrato tan honesto", opina el director.

 

El proyecto de Márton se suma a los títulos y creaciones que, lejos de romper los lazos entre jóvenes y mayores, sirven para tender puentes entre generaciones y reconocer la labor de las generaciones que nos preceden: "Desde la Antigua Grecia, los jóvenes aprendemos de los mayores. Los maestros siempre han sido los mayores y los estudiantes los jóvenes; es una cohesión natural que ha existido siempre en el arte", opina.

Cuando preguntamos al nieto sobre cómo transformó este rodaje la relación con su abuelo, también artista, nos confiesa que "al principio no fue fácil. Pasar de una relación familiar a una de cineasta- pintor requirió un tiempo de adaptación. Él estaba acostumbrado a trabajar a su aire, y de repente tenía a alguien observándolo todo el día con una cámara. Sin embargo, confío plenamente en mí por ser su nieto. Esa confianza es la que cualquier cineasta desearía tener al retratar a alguien".

"Aunque al principio se asustó al ver que grababa constantemente con la cámara digital, le aseguré que trataría el material con mucho respeto. Él era una persona muy buena, pero como todos, tenía su intimidad y le preocupaba que ciertas charlas familiares quedaran registradas. Al final me dio permiso completo y eso fue maravilloso", añade.

Precisamente esta intimidad generaba mucho respeto al director húngaro: "Yo tenía 20 años cuando empezamos y él era un maestro; sentía que no estaba a su nivel y que no podía permitirme retratarle de forma mediocre. Iba con una cámara pequeña, en un proceso muy casero, y mis inseguridades venían de ese deseo de estar a la altura de su trabajo".

Pero el miedo del principio dio paso a una "alegría tremenda que me acompañará toda la vida. Es un regalo para él, para mí y para todos los que le querían. Es una de las experiencias que más me han marcado. Me enorgullece que forme parte de su legado porque es un retrato honesto y no un documental póstumo hecho por dinero o fama. Se hizo por el puro placer de hacerlo, sin pensar en festivales ni premios".

Y a pesar de que el objetivo de este documental no era el reconocimiento del público, lo cierto es que Cuando lleguemos al claro ha pasado por diferentes festivales: "e estrenó en el Festival de Rotterdam, que es uno de los mejores de Europa, y ha pasado por el BAFICI en Buenos Aires, Rusia, Montreal y Ecuador. Para un cineasta primerizo es muy difícil la fase de distribución; es fácil que una película se pierda entre tantos festivales. Es una alegría enorme que no se haya quedado guardada en un cajón y que el mundo pueda verla". 

Sobre el autor:

LauraMoro

Laura Moro

Laura Moro es graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid. Su trayectoria profesional comenzó en Onda Cero Talavera. Actualmente, escribe sobre temas de actualidad y cultura, realiza tareas de community management y coordina eventos.

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