Las memorias de Gisèle Pelicot, víctima de las violaciones organizadas durante una década en su domicilio por su exmarido Dominique Pelicot, llegan a las librerías españolas editadas por Lumen.
En Un himno a la vida, Gisèle cuenta por primera vez toda su historia, reviviendo una infancia "difícil", su primer amor, su carrera, la maternidad, la intimidad de su matrimonio antes y después del descubrimiento y el "continuo afán de buscar la felicidad".
Ha explicado que "el momento más complicado" de su vida fue cuando tuvo que decirles a sus hijos que su padre estaba en la cárcel y contarles lo que le hizo a ella, y ha apuntado que cuando le mostraron las fotografías de los actos cayó en un abismo, textualmente.
Preguntada por si su relación con los hombres ha cambiado, ha explicado que ante el tribunal había hombres de todas las edades y de todas las categorías socioprofesionales: "Evidentemente es una categoría de hombres que funciona así. No pongo en el mismo saco a todos los hombres, felizmente. He tenido amigos hombres en mi vida".
Se ha mostrado sorprendida con la repercusión de su caso: "No me imaginaba en absoluto que mi palabra tendría un eco tan grande, también más allá de Francia. El primer día pensaba que serían solo varias líneas en la página de sucesos y que volvería para el día del veredicto".
El libro, que ha sido escrito junto a la periodista y novelista Judith Perrignon, será narrado por la actriz Blanca Portillo en el audiolibro en castellano.
Aunque en español es el sello editorial Lumen el encargado de publicar estas memorias en España, Latinoamérica y en Estados Unidos en español, en Francia se encarga Flammarion, Penguin Press en Estados Unidos y The Bodley Head en Inglaterra, además de otros diecisiete editores en otros idiomas.
"Una mañana de noviembre, Gisèle Pelicot fue llamada a una comisaría y la vida tal como la conocía llegó a su fin. Su marido había sido sorprendido por un guardia de seguridad de un supermercado grabando por debajo de la falda a varias mujeres. En su ordenador aparecieron otras pruebas devastadoras: durante casi una década, había estado drogándola y violándola en secreto, e invitando a desconocidos a su casa para que abusaran de ella. Cuatro años después, él y otros cincuenta hombres fueron llevados a juicio, y el coraje de Gisèle al renunciar a su derecho al anonimato ocupó los titulares en todo el mundo. 'La vergüenza debe cambiar de bando', declaró, dando voz y esperanza a millones de personas", explica Lumen.



