Martes 7 de abril de 2026
2 minutos

Me comenta un profesional del sector de la selección de personal y los recursos humanos que, entre muchos jóvenes de hoy, al acceder a su primer empleo e incluso tras cierto tiempo en él, se dirigen a sus jefes como si fueran colegas.
Se les pide realizar una gestión urgente para la empresa y con total naturalidad, responden que ya lo harán cuando puedan. Algunos, jóvenes en prácticas, se presentan a la oficina a las once de la mañana sin explicación alguna. Otros, incluso en su primer día, si se sienten enfermos, ni siquiera consideran oportuno avisar por teléfono de su ausencia.
Además, en las entrevista de selección, lo primero que preguntan es por las vacaciones, los puentes, la hora de salida etc., es decir, por todo aquello relacionado con sus derechos.
Cuando me lo explicaban, no daba crédito y recordaba la diferente conducta que teníamos ante el trabajo los que ahora estamos jubilados. Sin embargo, mi interlocutor insistía en que hoy es frecuente que la responsabilidad, la importancia del empleo, o el reconocimiento de la mayor experiencia de sus superiores, parecen conceptos que no se entienden ni se respetan. Y claro, las consecuencias no tardan en llegar, muchos pierden el empleo.
Me pregunto: ¿a qué se debe esta actitud ? ¿Qué ha cambiado tanto? ¿Dónde han aprendido que en la vida las cosas se consiguen sin esfuerzo ni obligaciones? ¿O será que, ante sueldos que resultan insuficientes, se sienten menos obligados, pierden interés y les es indiferente cambiar de trabajo o ir al paro?
En todo caso, no faltan jóvenes que se implican al máximo y que merecen el mayor de los elogios.
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