Más financiación para dependencia y mejor sanidad pública

Todo lo que cambia en julio: dependencia, jubilación parcial y precios que suben Miia

En este verano tórrido e insoportable por exceso de calor –que llevamos bien desde una sombra entre árboles o en casa con ventilador, pero no desde luego trabajando, sobre todo en la calle– hemos tenido dos noticias de alcance que espero resuelvan dos cuestiones muy relevantes para la población en general y sobre todo para los mayores.

Por un lado está el compromiso del Gobierno de incrementar la financiación del sistema de la dependencia con la aportación de 7.200 millones al año 2027 que recibirán las CCAA y Ayuntamientos para reducir las listas de espera, mejorar las condiciones de trabajo del personal adscrito a cuidados y atender todas las necesidades inmediatas para sacar a la dependencia de la situación de colapso que padece.

Es necesario hacer una apuesta fuerte por mejorar la calidad de las prestaciones, priorizando los servicios profesionales y no cargando en las familias, principalmente mujeres, los cuidados, reducir las listas de espera, creando más plazas públicas en residencias para quienes no puedan permanecer en su hogar, mejorar los ratios de personal, principalmente en los centros privados, y elevar las retribuciones de las profesionales, que tienen una tarea muy dura y delicada, como es atender con dignidad a las personas mayores.

Tenemos que recibir también con esperanza el acuerdo de los profesionales de la sanidad pública –aunque con reticencias– como ocurre en Asturias (las CCAA tienen transferidas las competencias). Nadie puede negar el derecho a la huelga que como trabajadores tienen los médicos/as así como el resto del personal sanitario, pero considerando que está en juego un pilar esencial de nuestro estado de bienestar, con unas listas de espera que generan consecuencias irreversibles en la salud de los pacientes y desconfianza en el sistema público, tenemos que pedir un esfuerzo de negociación a todas las partes para no prolongar un conflicto de consecuencias graves en la población, especialmente en los mayores más vulnerables de salud.

La falta de profesionales sanitarios es un serio hándicap para fortalecer el sistema, pero posiblemente una de las causas está en las condiciones laborales: contratos temporales sin ninguna estabilidad personal, salarios bajos al iniciar su carrera profesional que se rellenan con muchas horas de guardias, excesiva burocracia que dificulta su tarea médica en Atención Primaria y otras cuestiones de tipo organizativo que deben mejorarse para que la sanidad pública recupere el prestigio que tuvo y no sea sustituida –a peor– por la privada.

Por favor, a la clase médica, “que los árboles no les impidan ver el bosque”.

José María Gómez Claro es secretario general de Pensionistas CCOO Asturias.


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