Seguro del hogar: ¿servicio o solo negocio?
Viernes 27 de marzo de 2026
3 minutos
Viernes 27 de marzo de 2026
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Expongo las tribulaciones de un asegurado que ha tenido la desgracia de sufrir un siniestro y la consiguiente necesidad de recurrir a la comunicación del mismo a la empresa aseguradora, a la que anualmente pago religiosamente la consiguiente póliza.
El siniestro del hogar originado por la climatología de invierno ha consistido en la rotura de varias tejas en mi segunda residencia próxima a la playa
El via crucis –no sé si estos días es oportuno utilizar el término– se inicia según el plan habitual: comunicación a la aseguradora, visita del perito y... silencio.
A todo esto, está bien claro en la póliza que solamente la aseguradora se hace cargo cuando la velocidad del viento es superior a 80 km/h.
Como ya soy experimentado en estas lides, me he asegurado, mediante consulta, de las medidas realizadas por un anemómetro reconocido por la AEMET, que se encuentra próximo al lugar del siniestro y que confirma que durante el mes anterior la velocidad del viento ha sobrepasado varios días esta velocidad (80 km/h, llegando a 90 y hasta 100). Estas velocidades en los meses de enero y febrero fueron prácticamente generales en toda España.
No obstante pasaron los días y... silencio. No tengo ninguna noticia de la aseguradora
Cuando ya consideré que se había sobrepasado el plazo prudencial de respeto, llamo a la empresa representante de la aseguradora en la zona y me comunican que la aseguradora había ordenado no aceptar el siniestro, ya que la velocidad del viento había sido inferior al límite indicado por la póliza para actuar.
Yo no he recibido ninguna comunicación, ningún informe, ningún escrito, aunque en la póliza indican las acciones a realizar de comunicación, causas , etc cuando es rechazado un siniestro.
Como me siento engañado y tengo mucho tiempo –estoy jubilado– me decido a seguir.
Recurro a AEMET y recibo los datos de velocidad. Llamo a las oficinas de la aseguradora. Esta llamada y otras varias que he repetido son dignas de consideraciones, siempre negativas. Las demoras en estos servicios, entiendo que por políticas de las empresas, son largas. En mi última llamada –más de una hora– enviándome de un sitio a otro, indicándome que les enviara los datos de AEMET, cuando ya se los había enviado, etc, etc. Me hicieron tener presente a Larra y a Muñoz Seca.
No obstante, creo que mi perseverancia habrá tenido algún fruto, pero, recordando que mi vida laboral ha transcurrido 30 años en predicar la calidad, pienso que estamos muy lejos concienciar y concienciarnos.
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