Cartas al director

Rebatiendo el 'informe Escrivá' sobre largas carreras de cotización

Luis Ortiga Giménez

Viernes 6 de agosto de 2021

9 minutos

Rebatiendo el Informe del Ministro Escrivá sobre largas carreras de cotización. Pacto de Toledo. Foto: Europa Press
Luis Ortiga Giménez

Viernes 6 de agosto de 2021

9 minutos

Cartas al director (cintillo)

 

El pasado día 30 de julio, después de casi 9 meses de gestación, ha tenido lugar el ansiado alumbramiento del informe sobre largas carreras de cotización, exigido por el Pacto de Toledo y Congreso de Diputados al ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. La demora en la entrega ha sido de casi 6 meses (el plazo establecido era de 3 meses). 

En esta ocasión no se ha recurrido a la parafernalia habitual de Moncloa. No ha habido sesión de fotos ridículas y discursos pomposos, con palabras huecas. Ha sido publicado casi de incógnito. Un viernes, el último día laborable del mes de julio. A las puertas de las vacaciones de agosto. 

Leído el Informe, analizada la metodología seguida y los datos utilizados, muchos de ellos tratados con inusitada parcialidad e incluso tergiversación, no sorprende que se pretenda ocultar semejante informe a la opinión pública.

Está claro que es un informe ad hoc, es decir, un informe hecho a medida para obtener los resultados que pretende el ministro Escrivá. Más que datos, emite juicios de valor.  Su contenido no cubre en absoluto la demanda de informe expresada en la recomendación número 12 del Pacto de Toledo.

Es un informe que parece haber sido concebido para humillar y ajusticiar, de por vida, a la generación que más ha contribuido al bienestar social de este país. A las personas con más años trabajados y cotizados.

Pasemos a analizar brevemente ese informe que ha mantenido ocupado al ministro e imagino a varios colaboradores, durante 9 meses. A mí no me ha llevado ni cuatro horas leerlo y escribir este modesto artículo.

Espero, con humildad, que las reflexiones siguientes ayuden a los grupos parlamentarios en el Pacto de Toledo cuando lo analicen y exijan más datos al ministro.

Ya en su parte inicial, el informe deja clara su enorme profundidad científica e intelectual cuando afirma que la jubilación anticipada “reduce el tiempo de actividad laboral” y “deja de ingresar cotizaciones”. ¿Cómo, después de invertir 9 meses, empiezan con tal aseveración tan absurda y falaz? ¿Es que no consideran la variable años de cotización? 

Este es el punto nuclear. El informe se ciñe a “edad ordinaria de jubilación” y menosprecia a los “años de cotización”. Para ello tergiversa completamente el concepto CONTRIBUTIVIDAD  ecomendado por el Pacto de Toledo y utiliza hasta la saciedad el concepto SOLIDARIDAD como comodín para justificar lo injustificable.

En una prueba de parcialidad inaceptable compara la pensión media de las personas jubiladas de forma anticipada con coeficientes reductores (1.638,72 euros) con la jubilación ordinaria (1.211,41 euros). Esa comparación la hace para justificar la bondad de los coeficientes reductores. Mi primera reacción es: ¿pero que tiene que ver el importe de la pensión con la bondad de los coeficientes? La pensión de cada persona depende de la base de cotización y de los años cotizados. Punto.

¿Es que el informe pretende decir que las personas jubiladas de forma anticipada con coeficientes son ricas? ¿Nos pretenden enfrentar entre jubilados?

De todas formas, puestos a comparar pensiones medias, que lo compare con las personas jubiladas de forma anticipada sin coeficientes reductores. Es decir, con las clases pasivas del Estado y los 8 regímenes especiales existentes (policías locales, Ertzaintza, artistas, etc). Su pensión media, según ese informe, es de 2.098 euros.

¿Por qué no hacen mención a ello ni una sola vez? ¿Por qué no compara esos 2.098 euros con los 1211,41 de la jubilación ordinaria?

Es claramente tendencioso el planteamiento del informe.

El siguiente absurdo se refiere a intentar ligar la brecha de género a la jubilación anticipada con coeficientes. Es incluso grotesco ese intento manipulador. El problema de la brecha de género es un tema que, por supuesto, excede totalmente al objeto del informe. Es vergonzante y humillante utilizar a las mujeres para justificar los coeficientes reductores.

Además, una vez más, los datos de las clases pasivas del Estado dejan al informe en evidencia y ridículo. Según datos del propio Informe, solo el 6,8% de las personas jubiladas de forma anticipada sin coeficientes (clases pasivas del Estado y 8 regímenes especiales) son mujeres. El dato más bajo. Otro dato que es como un boomerang para el ministro. De no ser un tema tan serio, sería jocoso lo tosco que es el informe.

El cuarto punto a considerar se refiere al número de años cotizados por las nuevas altas en jubilación. Sorprende que utilice sólo 2020, un año especialmente atípico para las personas mayores, debido a la terrible incidencia del COVID. Debería utilizar un gráfico que muestre la evolución de los últimos años.

Pone énfasis en que el 55% de nuevas altas se producen con más de 40 años cotizados simplemente para deformar y que la información sea malinterpretada

En quinto lugar, no incorpora ningún estudio actuarial que justifique la razonabilidad y equidad de los coeficientes reductores existentes en la actualidad ni en los propuestos en el Acuerdo de la Mesa de Diálogo Social. Inadmisible e incomprensible la carencia de tales datos, totalmente fundamentales.

Es de 'matrícula de honor' cuando como justificación de la existencia de los coeficientes reductores, sólo se le ocurre escribir “hay que tener en cuenta el bienestar que reporta a la persona que se jubila anticipadamente el tiempo de ocio de que dispone”. ¡Menudo criterio objetivo! Esa frase no se aceptaría ni en un Informe de ESO.

La carencia de datos actuariales la sustituyen por esa referencia al ocio. Ocuparía lugar preferente en la antología del disparate.

En sexto lugar, cuando compara la situación de España con otros países de la Comunidad, muestra únicamente los años de cotización necesarios para poder acogerse a la jubilación anticipada. Pero no facilita información detallada de los eventuales coeficientes reductores en esos países. Ya les avanzo que son inexistentes en algunos países. ¿Cómo es posible que el informe no facilite esa información de los coeficientes en esos otros países? Eso es hacer trampa. Eso es tergiversar.

El inaceptable sesgo del informe continúa cuando torticeramente “marea” comparando la tasa de sustitución que supone la pensión sobre el último salario, mezclándolo con la pensión de la jubilación anticipada en España. Un insigne econometrista, como Escrivá, no deberia aceptar la comparación de variables de una forma tan zafia.

En séptimo lugar, cuando expone ejemplos de varias casuísticas, TODAS se refieren a personas con los mismos años de cotización. Lo que debe exigirse es que el informe recoja, por ejemplo, las siguientes comparaciones:

1..- Persona jubilada de forma anticipada involuntaria a los 61 años, con 45 años cotizados comparado con:

a) clase pasiva jubilada a los 60 años con 35 años de cotización.
b) policía local jubilada a los 59 años con 36 años de cotización.
c) Ertzaintza jubilada a los 59 años con 35 años de cotización.
d) persona jubilada a los 65 años con 37 años y tres meses cotizados.

2.- Persona jubilada de forma anticipada voluntaria a los 63 años, con 45 años cotizados comparado con los mismos casos que el punto 1.

3.- Lo mismo que los puntos anteriores, ahora con la persona jubilada de forma anticipada involuntaria y voluntaria con 40 y 44 años cotizados.

Si facilita estos datos, el informe será claro y diáfano. ¿Por qué no lo ha hecho señor Escrivá? ¿Este es el concepto que usted tiene de “estudio fino”?

El Pacto de Toledo debería exigir esos ejemplos. Las largas carreras de cotización deberían ser el noveno régimen especial de la Seguridad Social. 

El último punto a destacar, representa el colofón a tanto despropósito. Se refiere a considerar los coeficientes reductores como un gasto. En este punto ya únicamente le preocupa el gasto que supondría la eliminación de los coeficientes reductores. Lo cifra en 2.745 MEUR anuales y teniendo en cuenta la esperanza de vida lo evalúa en 44.345 MEUR como gasto total. Y se queda tan ancho....

Cualquier economista de primer curso le diría:

1.- Ese importe de 2.745 MEUR anual está sujeto a IRPF. Considerando tipo de retención del 25%, supondrían 686 millones de euros de ingreso para Hacienda.

2.- Suponiendo que el importe neto se dedica a consumo y considerando IVA medio del 15%, eso supondria 308 millones de euro de ingresos a Hacienda.

En definitiva, los teóricos 2.745 MEUR de gasto se reducen a 1.451 millones de euros de gasto al Estado.

Adicionalmente, el mayor consumo causaría creación de empleo, realimentando el ciclo.

La jubilación anticipada para personas con largas carreras de cotización supone:

  • Disminución paro juvenil.
  • Disminución coste bajas laborales (asociadas a la edad)
  • Aumento de la productividad. 
  • Mejora en la adaptación nuevas tecnologías
  • Etc, etc.

¿Tanto les cuesta ver que lo del coste que dicen de 2.741 millones de euros es sesgado, tergiversador y absurdo?

Mientras tanto nada dice el informe del SAQUEO de 500.000 millones de euros a las cuentas de las pensiones que, durante años, han perpetrado los Gobiernos del PP y PSOE. Ahora, de forma eufemística lo denominan “gastos impropios”.

Ese importe debería restituirse a las cuentas de los pensionistas.

Como he indicado anteriormente, espero que estas reflexiones puedan ser tenidas en cuenta por los miembros del Pacto de Toledo.

A quienes les corresponda, juzgarán el “estudio fino” (ministro Escrivá dixit). Su calidad, claridad e imparcialidad, asi como su plazo de elaboración y entrega.
 


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