Matusalén

En estos días raros en que muchos practicamos un autoimpuesto aislamiento sanitario, por prudencia y responsabilidad, postergando los festejos para más adelante, las personas mayores y con alguna discapacidad orgánica y/o funcional residentes en alguna institución, incluso en la cárcel que a menudo se convierten los domicilios, no tienen opción; y seguirán teniendo menos oportunidades de participar de esa vida comunitaria tan plena como lo hacemos el resto, los privilegiados. 

Las personas adultas mayores nos echan de menos, pero nosotros, los que trabajamos con y para mejorar los años ganados a la vida, también estamos deseando volver a contar con ellas. Los profesionales del sector sociosanitario tenemos claro que no podemos ofrecer soluciones sin escucharles ni dejarles que sean ellos y ellas, los que deben proponer las actividades en las que quieren participar. Y así se lo hacemos saber a los representantes políticos. Nada sin ellos, todo con ellos, sería la máxima de la inclusión.

Al igual que durante siglos hemos contado una historia incompleta en el que el papel de las mujeres se ocultó, se rechazó y se minusvaloró, la sociedad actual debería no perder la oportunidad de enriquecerse con aquellos que hoy viven su vejez, para no tener que lamentarnos como así lo hemos hecho, de manera tan injusta con nuestras hermanas, tías, madres, abuelas y todas sus ancestras.

Al mirar hacia el futuro, no deberíamos tampoco, perder de vista la importancia de las contribuciones de nuestros progenitores, innumerables y significativas, para que los desafíos de salud no sean como el pecado original, con el que culparon a Eva, y por ende a todas las mujeres.

Y volviendo a la Biblia, me gustaría terminar con otra idea. Cumplir años no es ninguna carga como así nos hacen sentir cuando nos dicen “eres más viejo que Matusalén”. Sabiendo que esto no es tolerable podemos habitar en sociedades más inclusivas y por ello, ricas. Donde todos tengamos un lugar y un medio que nos escucha, como el que ha conformado este diario digital que me permite seguir con mi activismo en pro de las personas mayores, en situación de dependencia o discapacidad, o en ambas.


Francisco Olavarría Ramos, licenciado en comunicación y activista en favor de los derechos de personas mayores y personas con discapacidad.

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