ministra monica garcia opinion
Opinión

La pastilla de la longitudinalidad

Mónica García

Jueves 12 de febrero de 2026

4 minutos

El reto de la longevidad es mundial: "En 2050 la población de más de 60 años se duplicará"

Jueves 12 de febrero de 2026

4 minutos

Si existiera una pastilla capaz de reducir las urgencias y la mortalidad en torno a un 30%, nadie dudaría en invertir en ella. Estaría en todas las agendas, en todos los presupuestos y en todas las conversaciones sanitarias. La ciencia la avalaría, los sistemas de salud la priorizarían y la sociedad la exigiría. 

Esa pastilla existe, aunque no se tome con un vaso de agua ni venga acompañada de un prospecto. Se llama longitudinalidad: la posibilidad de que una persona sea atendida por su mismo médico o médica de Atención Primaria durante años. Que no empiece de cero cada vez. Que alguien conozca su historia clínica, pero también su historia vital. Y que ese conocimiento acumulado se traduzca en mejores decisiones, menos pruebas innecesarias, tratamientos más ajustados y una atención más humana. 

La evidencia es clara, especialmente cuando hablamos de personas mayores. La continuidad en la atención se asocia a menos ingresos evitables, a una mejor gestión de las enfermedades crónicas y a una mayor supervivencia. Pero, sobre todo, se asocia a algo que no siempre aparece en las estadísticas: confianza. 

Por este motivo, la Atención Primaria ocupa un lugar central en nuestra visión del Sistema Nacional de Salud. Para muchas personas, jóvenes y mayores, el centro de salud es el espacio donde se construye el vínculo, donde la atención se adapta a la trayectoria vital y donde la medicina se aproxima a la realidad cotidiana de las personas. Es el nivel asistencial que mejor integra la dimensión clínica, social y emocional del cuidado. 

Con esa convicción impulsamos el Plan de Acción de Atención Primaria 2025-2027, que busca reforzar esa capacidad de cuidado continuo y próximo. Queremos centros de salud con equipos más completos, capaces de abordar la salud desde una perspectiva integral. La incorporación de nuevos perfiles profesionales (como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y podólogos) permite mejorar el seguimiento de la movilidad, la autonomía y el bienestar funcional, cuestiones clave para mantener la calidad de vida a medida que pasan los años. 

La Atención Primaria es también el mejor lugar para acompañar la cronicidad, que forma parte de la vida de más de la mitad de la población adulta. En las personas mayores, la coexistencia de varias enfermedades y tratamientos exige tiempo, conocimiento y una visión global. Por eso hemos actualizado la Estrategia frente a la Cronicidad para el periodo 2025-2028, con un foco claro en la seguridad del paciente. 

Reducir la polimedicación innecesaria no significa tratar menos, sino tratar mejor. En los últimos años hemos logrado disminuirla un 8%, evitando interacciones peligrosas y efectos adversos que afectan especialmente a las personas mayores. Esa mejora no sería posible sin una Atención Primaria fuerte, capaz de revisar tratamientos con calma y de tomar decisiones compartidas, basadas en la confianza construida a lo largo del tiempo. 

Hablar de Atención Primaria también implica hablar de cómo cuidamos cuando aparecen situaciones de mayor vulnerabilidad. Combatir el edadismo en el ámbito sanitario es una prioridad, porque la edad nunca puede ser un criterio para recibir menos atención, menos opciones o menos escucha. Envejecer no debe implicar volverse invisible. 

Por eso estamos impulsando un cambio en el modelo de cuidados de larga duración, avanzando hacia un enfoque que prioriza la atención en el domicilio, el respeto a la voluntad de las personas y su autonomía. La Atención Primaria desempeña aquí un papel insustituible, coordinando cuidados, anticipándose a la fragilidad y acompañando procesos complejos con cercanía. 

La prevención de la fragilidad y de las caídas es un buen ejemplo de cómo la atención temprana marca la diferencia. Detectar a tiempo una pérdida de fuerza, de equilibrio o de confianza permite evitar complicaciones que generan sufrimiento y un alto coste sanitario cuando se abordan tarde. Prevenir es cuidar con antelación y con sentido común. 

La longitudinalidad es una forma integral de atender que requiere centros de salud bien cuidados y dotados, profesionales reconocidos y tiempo para escuchar. Requiere estabilidad para que la confianza crezca. Requiere entender que la salud no reside solo en los hospitales, sino en ese seguimiento cotidiano que evita complicaciones, sufrimiento innecesario y soledad. 

En una sociedad que envejece, fortalecer la Atención Primaria es una decisión de futuro. Es apostar por una sanidad que acompaña, que anticipa y que cuida de verdad. Una sanidad que no solo atiende diagnósticos, sino historias completas, con trayectorias y necesidades cambiantes.

Desde el Ministerio de Sanidad tenemos claro que proteger la longitudinalidad es proteger uno de los mayores patrimonios de nuestra Atención Primaria. Una “pastilla” que no se prescribe, pero cuyos beneficios se traducen en más salud y más calidad de vida.

Sobre el autor:

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Mónica García

Mónica García es, desde noviembre de 2023, Ministra de Sanidad del Gobierno de España. Licenciada en Medicina y Cirugía en la Universidad Complutense de Madrid, cuenta con un Máster en Gestión Clínica en la Escuela Nacional de Sanidad. Ha sido diputada de la Asamblea de Madrid (junio de 2015 - noviembre de 2023), facultativa en Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del dolor en el Hospital 12 de Octubre (desde 2004 - En la actualidad, en excedencia) y médica Interna Residente (MIR) en Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del dolor en el Hospital 12 de Octubre (2000-2004).

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