Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Una de cada 30 personas tendrá una hernia en la ingle

Ramón Sánchez-Ocaña

Lunes 26 de octubre de 2020

4 minutos

Una de cada 30 personas tendrá una hernia en la ingle

Lunes 26 de octubre de 2020

4 minutos

Pildoras

 

Una hernia es, por decirlo de una forma simple la salida de una víscera o de un tejido a través de un orificio anómalo del organismo. Normalmente, debido a una debilidad de la pared muscular. Por eso las hay de muchos tipos y localizaciones.

Son mucho más frecuentes de lo que suponemos. Puede decirse que uno de cada 25 individuos tiene una hernia. En sí es verdad que puede considerarse un tema sin excesiva importancia, pero es que las consecuencias de un accidente con una hernia pueden ser serias. Y si se piensa que quizá la única solución pasa por el quirófano, el problema adquiere mayor trascendencia.

Debilidad muscular

La pared abdominal tiene una serie de músculos que retienen todo el paquete intestinal. Y tiene también unos puntos más débiles. Por ejemplo, a la altura del ombligo, a la del diafragma o en la ingle. Pues bien, esos puntos débiles son los que ante un esfuerzo pueden propiciar que una víscera o parte de ella se salga de su sitio.

Cuando se hace un esfuerzo del tipo que sea, las vísceras se pegan a la pared muscular. Si en esa pared hay algún punto débil, esa presión fuerza a que por ese punto se produzca la 'huida' de la víscera.

No siempre es por una auténtica fragilidad del músculo, sino que cuando dos músculos se unen –por ejemplo, en la ingle– es relativamente fácil que por esa unión, aprovechando el mínimo hueco que dejan, se escape materialmente una parte del intestino, por ejemplo.

De todos modos, debe saberse que muchas hernias son congénitas. Y que hay una curiosa predisposición hereditaria.

Esfuerzo

En los adultos, cuando se produce una hernia es normalmente por esfuerzo y porque además nosotros no hacemos el ejercicio conveniente para reforzar los puntos claves. Es curioso que si relacionamos hernia y esfuerzo parecería lógico pensar que los levantadores de pesas serían los candidatos idóneos. Y no es así porque su entrenamiento les ha preparado una resistente pared.

También puede surgir la hernia no por esfuerzo, sino tras un adelgazamiento rápido.

Ingle, la más frecuente

La hernia en la ingle es de las más frecuentes. Muchas son de nacimiento. Y otras muchas suelen producirse en la tercera edad. Es como si de pronto saliera un bulto en la ingle. Para este tipo de hernia se utilizaron durante mucho tiempo los célebres bragueros, una estructura elástica con una zona almohadillada que comprimía el bulto –la hernia– hacia adentro con el fin de mantener la víscera en su sitio. Pero está claro que este sistema, mecánico y elemental, solo puede controlar los síntomas; pero ni evita el posible crecimiento de la hernia, ni sus posibles complicaciones. 

Y una de ellas es la estrangulación. Se comprende que si la hernia es la salida de un órgano o tejido por un orificio anormal, si ese orificio se estrecha, puede estrangular el tejido herniado, aprisionándolo e interrumpiendo su circulación, con las consecuencias graves que eso puede acarrear.

Se sostiene que una de cada 30 personas desarrollará una hernia a lo largo de su vida. Junto a las cataratas y los procesos de otorrino, la hernia inguinal es una de las patologías que más lista de espera ocasiona. ya que la cirugía   es el único tratamiento capaz de eliminarlas definitivamente”. 

Hoy ya se pueden operar con anestesia local y no se precisa ingresar en el centro. Por sin fuera poco, la probabilidad de que reaparezca no llega al 1%.

Ni la edad, ni las enfermedades de tipo general que tenga el herniado impiden llevar a cabo la intervención. Además, ahora se puede operar con anestesia local lo que permite que muchos enfermos vuelvan a  sus casas el mismo día de la intervención.

Prevención

La indicación normal ante una hernia es la intervención quirúrgica, con el fin de evitar el riesgo de estrangulación. Sería la prevención secundaria. No hay una prevención primaria, aunque siempre sería conveniente el ejercicio físico, ya que permitiría el fortalecimiento de las paredes musculares. Pero bien entendido que el ejercicio ha de ser progresivo, empezando  suavemente, sin brusquedad y sin esfuerzos excesivos.

Igualmente debe recordarse que un adelgazamiento demasiado rápido, sin ejercicio, también facilita la aparición de hernias.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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