Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

El enigma de la endometriosis: qué es y síntomas

Ramón Sánchez-Ocaña
El enigma de la endometriosis: qué es y síntomas
Pildoras

 

Muchas reglas dolorosas se deben a la endometriosis, una afección –no se ponen de acuerdo si llamarlo enfermedad– que resulta  enigmática. Es hoy una de las principales causas de esterilidad, de dolor pélvico y de eso que los especialistas llaman dispaurenia (coito doloroso).

El útero está recubierto por una mucosa muy especial, que es el endometrio. Durante la primera parte del mes y cumpliendo las órdenes hormonales, se prepara para recibir y acoger al óvulo en el caso de que se fecunde. Si no hay fecundación, el endometrio pierde su acolchamiento, su esponjosidad, su consistencia. Partes del endometrio se 'caen' y salen con el flujo menstrual. El problema es que algunas glándulas del endometrio y su tejido de soporte (se llama estroma), pueden salirse de su sitio, pueden invadir territorios vecinos. No se sabe cómo esa parte de endometrio puede salir del útero, pero los especialistas han encontrado células endometriales en trompas, en ovarios, en los ligamentos que sujetan al útero a los huesos e incluso en el recto.Y hay casos descritos en que el endometrio –partes de él, evidentemente– se ha difundido por pulmones, vesícula e intestino.

En definitiva, la endometriosis es la reproducción de células del endometrio fuera del útero, invadiendo otras zonas. Y con el consiguiente problema de que cada mes, según las influencias hormonales, cambia modificando no solo su estructura, sino la del tejido que ha invadido.

Muy frecuente

Es mucho más frecuente de lo que se piensa, aunque ,como en la mayoría de los casos no plantea mayores problemas, permanece sin diagnosticar. Un solo dato: al menos a 20 de cada 100 mujeres que se someten a una inspección laparoscópica por otra razón, se les encuentra una endometriosis en mayor o menor grado. Hay estudios que señalan hasta un 47% de incidencia entre adolescentes.

Calificar el proceso de enigmático no es exagerado. En principio, porque no se sabe cómo esas células endometriales abandonan el útero para instalarse en otro lugar. Hay muchas hipótesis: desde la sangre como vehículo a los vasos linfáticos, que llevarían esas células a través de las trompas.

La causa que se acepta como primaria es la llamada regla retrógrada, es decir, que la regla o parte de ella puede tener circulación inversa, revierte por las trompas y pasa  al abdomen. Una vez fuera de su sitio, toda la responsabilidad recae sobre la condición inmunológica de la mujer; es decir, de su condición genética. Si  su inmunología funciona correctamente, esas células serían inmediatamente desechadas. Sólo las mujeres con alteraciones de su sistema inmune podrían admitir la implantación de esas células fuera del útero. Por si fuera poco, para que esas células puedan subsistir sobre un tejido anormal, tienen que recibir su ración hormonal.

Por eso, aunque esa regla retrógrada pueda manifestarse hasta en un 80% de mujeres, no todas padecen endometriosis. E incluso entre las que  tienen esa proliferación de células endometriales en tejidos ajenos, la gran mayoría no padece el más mínimo síntoma. La hipótesis del condicionamiento genético gana adeptos.

Síntomas

Cuando la endometriosis se manifiesta, el primer y más general  síntoma es el dolor. Pero la regla dolorosa no es el único. Como los tejidos que se invaden pueden ser muchos, los síntomas que se acompañan también. Porque lo que no puede olvidarse –y es lo que hace la afección mucho más enigmática aun– es que esas células emigrantes que se recomponen en otro lugar siguen sometidas a los cambios hormonales de cada mes, de manera que crecen y se esponjan parta recibir al óvulo fecundado, aunque no estén en el útero. Incluso cuando están en los pulmones. Hay casos descritos de endometriosis pulmonar con tosido sanguinolento durante la etapa menstrual.

Esterilidad

Una de las consecuencias de la endometriosis es la esterilidad. Bien por las adherencias posibles en la pelvis o la obstrucción de las trompas  que provocaría una esterilidad mecánica; bien porque los ovarios están afectados y el tejido invasor impide la ovulación normal. Otro problema grave es que el óvulo fertilizado se implante en ese endometrio emigrado fuera del útero. Seria un embarazo de muy alto riesgo

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