Alimentación

Por qué no debes chupar la cabeza de las gambas

65ymás

Martes 23 de julio de 2019

2 minutos

Los expertos aconsejan desecharlas. Descubre aquí los motivos

Por qué no debes chupar la cabeza de las gambas

Lo sabemos, son malas noticias. El placer que esconde chupar la cabeza de una gamba parece que no es nada recomendable. Por lo general, el marisco gusta y además es saludable por su bajo contenido en grasas saturadas. Sin embargo, las gambas tienen una cara oculta que hay que tener en cuenta y es que que los expertos aconsejan desechar las cabezas.

Las gambas esconden sulfitos y cadmio en su interior porque "les echan sulfitos desde el momento que se capturan para evitar la melanosis, y también para conservarlas", señalan desde el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) del CSIC.

Por qué no debes chupar la cabeza de las gambas

Los expertos recomienden no chupar las cabezas, porque este tipo de aditivos se acumulan en ellas y en el caparazón. Algo pasa a la carne, pero la mayor concentración se encuentra en el exterior de las gambas. 

Si no conoces los efectos del cadmio, debes saber que "es un metal indeseado presente en las gambas y langostinos, que una vez ingerido se acumula en los riñones, donde puede generar daño renal", apunta la presidenta de la Asociación de Dietistas Diplomados de Canarias (ADDECAN), Natalia Hernández Rivas.

Otro factor por el que quizás reduzcas tu consumo si eres un apasionado de las gambas es su alto contenido en coresterol. Sin embargo, si las tomas junto con fibra o si las compras frescas puedes conseguir que sean más saludables.

Por qué no debes chupar la cabeza de las gambas

¿Qué cantidades de marisco son las aconsejables?

Al igual que el pescado, el marisco se sitúa en la Pirámide Naos como un alimento que puede consumirse no a diario pero sí varias veces en semana(alternado su ingesta con la de pescados blancos y azules)-

Es importante tener en cuenta que cada tipo de mariscos presenta características propias a nivel nutricional que deben ser consideradas antes determinadas afecciones como puede ser tener un alto índice de colesterol en sangre o una excesiva presencia de ácido úrico que podría derivar en gota.

  • Como ejemplo, el mejillón es uno de los mariscos más rico en hierro y en selenio pero su aporte en colesterol es también destacable. Lo mismo ocurre con las gambas y langostinos que se sitúan entre los crustáceos menos aconsejables si tienes el colesterol alto.
  • Las sabrosas almejas son una excelente fuente de hierro y su contenido en potasio y calcio no resulta nada despreciable.
  • Los cangrejos de mar (nécoras, centollo, buey de mar…) son ricos en grasas poliinsaturadas y en vitaminas del grupo B. Potasio, hierro y magnesio figuran también entre sus nutrientes más beneficiosos.
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Tarquino Hace 1 mes
Muy importante información