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Las nuevas terapias para tratar el asma buscan mayor personalización y calidad de vida

Teresa Rey

Martes 21 de mayo de 2019

3 minutos

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Teresa Rey

Martes 21 de mayo de 2019

3 minutos

El asma es una enfermedad crónica y aunque actualmente existen distintos tratamientos para abordarla, los expertos apuntan a la necesidad de individualizar el tratamiento para lo que es necesario un diagnóstico correcto. De hecho, las investigaciones actuales están permitiendo que en la actualidad exista un amplio abanico de modo que se pueden establecer distintos abordajes dependiendo del tipo de asma. El cumplimiento de los mismos también se torna vital para un control adecuado y, en general, para mejorar la calidad de vida de los pacientes, a los que en opinión del doctor Francisco Javier Álvarez, coordinador del Área de Asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), es necesario concienciar.

Rinitis y asma

Dentro de los tratamientos para controlar el asma están los fármacos inhalados. Por un lado los broncodilatadores, que dilatan las vías aéreas, o los antiinflamatorios o glucocorticoides, cuyo objetivo es disminuir la inflamación que se produce en la zona.

Ahora bien, hay otras alternativas que aplicadas en pacientes determinados pueden contribuir a un mejor control del asma y disminuir los ataques. Según explican desde Separ, estos serían la inmunoterapia o los tratamientos monoclonales.

Las evidencias científicas han demostrado que en personas que presentan rinitis y asma y que obtienen resultados con los fármacos habituales, sería más adecuado aplicar la inmunoterapia con vacunas para las alergias. En este caso, la diferencia con respecto a otros medicamentos, es que se actúa sobre la causa de la alergia, ya sean ácaros, pólenes, animales…, cuando estos son los que desencadenan la patología, y no solo sobre los síntomas.

Aunque son tratamientos largos, de entre 3 y 5 años, apenas presentan efectos adversos, mejoran los síntomas del asma y sus exacerbaciones, pero también los de la rinitis y a la larga disminuyen la medicación.

Asma grave

Las otras alternativas están orientadas a personas que presentan un cuadro asmático grave, que tampoco obtienen resultados con broncodilatadores o corticoides. En este caso, las terapias monoclonales pueden ser una vía terapéutica opcional. Se trata de fármacos biológicos que actúan sobre algunas de las proteínas responsables de la inflamación que se desarrolla en el asma.

Actualmente, está omalizumab, que bloquea la Inmunoglobulina- E (IgE), para pacientes con asma grave alérgico, y que se administra por vía subcutánea, al igual que mepolizumab y benralizumab, que se usan en casos de asma grave eosinofílico. Para este último caso, también se puede recurrir a reslizumab, que reduce los eosinófilos, células causantes de la inflamación de los bronquios en este tipo de asma y que se administra vía intravenosa, según explica la neumóloga Rocio García, neumóloga y también miembro de Separ.

Para casos de asma grave se puede acceder asimismo a un procedimiento endoscópico que se llama termoplástia bronquial. Este se basa en la aplicación de calor en las paredes de las vías aéreas, disminuyendo el grosor del músculo bronquial y por ende su hiperreactividad.

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Teresa Rey

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