Una caída después de los 40 años puede elevar el riesgo de demencia hasta un 74%

Un estudio advierte de los peligros de las caídas repetidas a partir de cierta edad

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Una caída después de los 40 años puede elevar el riesgo de demencia hasta un 74%

Las caídas muchas veces pueden quedar en un simple susto o en un golpe sin mayores consecuencias, pero con el paso del tiempo pueden convertirse en una señal de algo más preocupante. Diferentes estudios científicos llevan tiempo relacionando estos episodios con un mayor riesgo de sufrir demencia en el futuro.

En esta ocasión, investigadores de la Changchun University of Traditional Chinese Medicine han reforzado esa teoría con nuevos datos. Después de analizar diferentes estudios internacionales con información de aproximadamente tres millones de personas mayores de 40 años, llegaron a la conclusión de que una sola caída incrementa más de 20% las posibilidades de sufrir demencia.

El riesgo es aún mayor en las personas que sufren caídas repetidas. Según el trabajo, que fue publicado en la revista científica Journal of Post-Acute and Long-Term Care Medicine, las personas con antecedentes de caídas recurrentes pueden llegar a tener hasta un 74% más de riesgo de padecer demencia. Los expertos afirman que estos accidentes pueden ser una señal temprana de alteraciones neurológicas y no solo un problema asociado al envejecimiento y la pérdida de equilibrio.

Una caída después de los 40 años puede elevar el riesgo de demencia hasta un 74%

Una posible advertencia temprana

El estudio ha detectado que la incidencia posterior de demencia alcanzó el 11,6% entre los participantes, pese a que ninguno mostraba síntomas de deterioro cognitivo al inicio del análisis. Si bien una caída no implica necesariamente que la demencia vaya a aparecer, los investigadores consideran que sí podría funcionar como una advertencia para tener en cuenta y que requiere atención médica, especialmente en personas mayores.

“Los resultados indican que la frecuencia de las caídas presenta una relación dosis-respuesta con el riesgo de demencia”, aseguran los autores del análisis.

Los científicos aseguran que la relación se puede dar en ambos sentidos. Por un lado, algunos cambios neurológicos previos podrían favorecer a las caídas; y por el otro, las lesiones, la reducción del ejercicio físico o el miedo a volver a caer podrían acelerar el deterioro cognitivo.

Es por eso por lo que los investigadores insisten en que no se le debe restar importancia a este tipo de episodios y recomiendan reforzar la vigilancia médica en adultos con antecedentes de caídas frecuentes. La intención es detectar antes posibles signos de demencia y facilitar intervenciones en etapas iniciales de la enfermedad.