El calor empeora las cefaleas y migrañas: cómo prevenirlas
Se debe a una combinación de factores ambientales y fisiológicos, muchos de ellos modificables
El verano multiplica los factores que disparan el dolor de cabeza, desde la deshidratación hasta los cambios de presión atmosférica, y los expertos advierten de que las personas con migraña previa son las más vulnerables
Con la llegada del verano, muchas personas aseguran que sus dolores de cabeza empeoran. Diversos estudios coinciden en que las altas temperaturas pueden favorecer la aparición de cefaleas y migrañas o agravar las ya existentes, aunque los expertos advierten de que el calor rara vez actúa como causa directa.
"En realidad, el aumento de las cefaleas durante los meses estivales se debe a una combinación de factores ambientales y fisiológicos, muchos de ellos modificables", señala la doctora Lucía Vidorreta Ballesteros, coordinadora de la Unidad de Cefaleas del Hospital Quirónsalud San José. Lo más frecuente, explica la especialista, es que el calor "actúe como desencadenante" de otros procesos que favorecen la aparición de cefaleas.
La deshidratación, primer mecanismo
La evidencia científica indica que las altas temperaturas rara vez son la causa directa del dolor. Uno de los mecanismos más importantes es la deshidratación: cuando el organismo pierde agua y sales minerales a través del sudor sin reponerlas adecuadamente, puede aparecer dolor de cabeza y, en personas predispuestas, desencadenarse una crisis de migraña.
Así lo confirma también el doctor Jorge Mañez, neurólogo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, quien explica que "el calor no provoca migraña en todas las personas, pero sí puede actuar como un desencadenante claro en pacientes susceptibles, sobre todo cuando se combina con deshidratación, cambios de rutina, falta de sueño o exposición prolongada al sol". Según una investigación liderada por la Universidad de Cincinnati y la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, por cada aumento de aproximadamente 5,5 °C en la temperatura diaria se produce un incremento del 6% en la aparición de dolores de cabeza y migrañas.
Otros factores del verano
La exposición a una luz solar intensa también puede actuar como desencadenante, especialmente en personas con migraña, que suelen presentar una mayor sensibilidad a la luz. "Pasar varias horas bajo un sol intenso o en ambientes muy luminosos puede favorecer la aparición de una crisis", señala la doctora Vidorreta.
La humedad y las variaciones de la presión atmosférica, frecuentes durante tormentas de verano o cambios bruscos de tiempo, son igualmente desencadenantes meteorológicos bien documentados. A ello se suman factores propios de las vacaciones: alteraciones del sueño, cambios en los horarios de las comidas, consumo de alcohol, viajes largos o mayor esfuerzo físico en condiciones de calor.
El doctor Mañez apunta además a otros mecanismos relevantes, como la vasodilatación —que puede estimular las fibras del nervio trigémino—, las alteraciones del ritmo circadiano por exposición prolongada a la luz y al calor, y los cambios neuroquímicos, como las fluctuaciones en la serotonina, directamente implicada en la migraña. "Las olas de calor no suelen llegar solas: vienen acompañadas de noches de mal descanso, cambios en los horarios y menor ingesta de líquidos, factores que aumentan el riesgo de crisis", subraya el especialista.

Las personas con migraña previa son las que muestran mayor sensibilidad a los cambios ambientales del verano. "Muchos pacientes observan un empeoramiento de sus síntomas durante los meses más calurosos y después de una exposición prolongada al sol", explica la doctora Vidorreta. Diversos estudios poblacionales han confirmado que entre el 30% y el 50% de las personas con migraña identifican el clima como uno de sus principales desencadenantes. En España, se estima que más de cinco millones de personas sufren migraña, una de las principales causas de discapacidad en la población en edad laboral.
"Además, las personas que han sufrido episodios graves relacionados con el calor, como el golpe de calor, presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar migraña a medio y largo plazo", advierte el doctor Mañez.
Cómo prevenir los dolores de cabeza en verano
Los expertos coinciden en recomendar una serie de medidas preventivas: mantener una hidratación adecuada durante todo el día sin esperar a tener sed; aumentar la ingesta de líquidos en jornadas calurosas o con ejercicio físico; evitar la exposición prolongada al sol en las horas centrales del día; y utilizar gafas de sol homologadas, sombrero o gorra al aire libre.
Recomiendan también buscar espacios frescos o climatizados durante las olas de calor; respetar los horarios regulares de sueño y comidas; limitar el consumo de alcohol y las comidas copiosas o procesadas; y reducir la intensidad del ejercicio físico cuando las temperaturas sean muy elevadas. En personas con migraña, llevar un registro de los posibles desencadenantes puede ayudar a identificar qué factores estivales influyen más en cada caso.
Aunque la mayoría de las cefaleas relacionadas con el calor son leves y mejoran con hidratación y descanso, es importante buscar atención médica si el dolor aparece acompañado de fiebre alta, confusión, alteraciones del habla, pérdida de consciencia o síntomas de golpe de calor. "También conviene consultar con un especialista cuando los dolores de cabeza se vuelven más frecuentes, intensos o presentan características diferentes a las habituales", remarca la doctora Vidorreta.
"Con una buena prevención y seguimiento médico, muchos pacientes pueden reducir de forma notable el impacto del calor en sus migrañas y mantener su calidad de vida durante el verano", concluye el doctor Mañez.
