Cómo evitar que la incontinencia urinaria condicione la vida social en verano

Las pérdidas de orina pueden suponer un problema para hacer planes

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El verano trae consigo un tiempo de descanso para muchos ciudadanos, y además, una oportunidad para muchos de viajar, abandonar la rutina y hacer más planes al aire libre y fuera del domicilio habitual. Sin embargo, para las personas que sufren de incontinencia urinaria se presenta un problema a la hora de intentar compaginar su condición con los planes estivales. 

La incontinencia se asocia muchas veces al pudor, por lo que muchas personas siguen retrasando la consulta por vivirlo como algo irremediable o por intentar acostumbrarse a ello evitando actividades fuera de casa o bebiendo menos. Pero estas medidas no hacen sino empeorar el problema, mermando la calidad de vida, y no deben considerarse como soluciónes, sino que se debe seguir una hidratación adecuada y estudiar medidas individualizadas.

“La incontinencia puede estar relacionada con debilidad del suelo pélvico, cambios hormonales, cirugías previas, enfermedades neurológicas, infecciones urinarias o determinados tratamientos farmacológicos. Por ello, conviene prestar atención a cualquier cambio brusco, molestias al orinar, sangre en la orina, fiebre o escapes que aparecen de forma repentina”, subraya Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.

En este contexto, los especialistas de Sanitas han elaborado una serie de medidas y recomendaciones a seguir durante este verano para lograr que la incontinencia sea lo menos condicionante a la hora de hacer planes.

Evita la incontinencia urinaria con estos ejercicios
Fuente: BigStock

Medidas y recomendaciones ante la incontinencia urinaria

La primera de las recomendaciones dada por los sanitarios pasa por planificar previamente los trayectos que se van a hacer al desplazarse. Cuando se hacen viajes largos es vital revisar las paradas para ver que cuentan con baños accesibles y que no suponga alargar el viaje en el tiempo. Además, en el transporte público se recomienda buscar asientos cercanos al pasillo o programar descansos.

En cuanto a la hidratación, beber menos nunca es una solución viable, ya que nuestro cuerpo necesita estar hidratado especialmente durante temporadas de altas temperaturas. 

“Beber menos para ‘aguantar más’ suele ser una trampa. La vejiga no funciona mejor cuando el cuerpo está deshidratado; al contrario, una orina más concentrada puede irritar la vejiga, favorecer la urgencia urinaria y aumentar molestias como el escozor, especialmente si existe infección o irritación. Lo útil es ordenar la hidratación, observar en qué momentos aparecen los escapes y, cuando el síntoma condiciona la rutina, tratar el tema con un especialista, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta”, señala Pietro Moscatiello, urólogo del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela.

Por otro lado, alimentos irritantes como café, alcohol, bebidas carbonatadas o comidas muy especiadas hacen que aumente la urgencia en muchas personas, lo que hace de gran importancia vigilar e identificar los productos que empeoran los síntomas y restringir su ingesta.

En muchos casos, llevar un kit de recambio discreto puede solucionar muchas situaciones incómodas, preparando absorbentes adecuados, ropa interior, una bolsa para productos usados o material de higiene básica. Asimismo, se recomienda elegir prendas transpirables ante las altas temperaturas y no permanecer mucho tiempo con ropa húmeda.

De la misma manera, la zona genital debe higienarse y mantenerse limpia y seca en todo momento, especialmente cuando se usan absorbentes durante varias horas, cuidando la piel y evitando que aparezcan enrojecimientos o escozores.

Para terminar, es importante hacer hincapié en el impacto emocional que puede tener este tipo de situaciones en muchas personas, algo a tener en cuenta. Tal y como señala Carla Álvarez Llaneza, psicóloga de Blua de Sanitas, “muchas veces el problema no es solo el escape, sino la vida que la persona deja de hacer para intentar evitarlo. Empieza a calcularlo todo: dónde sentarse, cuánto beber, cuándo levantarse o qué excusa poner si necesita irse. Este estado de alerta constante puede generar un importante desgaste emocional, por lo que resulta útil desarrollar estrategias que ayuden a recuperar la sensación de control y a reducir el impacto que los síntomas tienen en el día a día”.