Cómo prevenir la deshidratación y los golpes de calor en mayores

Las personas de más de 65 años son quienes mayor riesgo corren

Cómo prevenir la deshidratación y los golpes de calor en mayores / Fuente: BigStock Miia

Frente al peligro de deshidratación y golpe de calor en mayores, la directora médica de Grupo Cinfa, Alicia López de Ocariz, ha destacado el aumento en la ingesta de líquidos durante el verano como la medida preventiva "más importante".

Como ha explicado, los mayores, debido a que sus "mecanismos termorreguladores se alteran al envejecer", perciben menos la sensación de calor y de sed. "Por ello, es importante ofrecer agua con frecuencia, sin esperar a que aparezcan signos de deshidratación", ha subrayado López de Ocariz.

Por este motivo, según la Asociación Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), las personas de más de 65 años son quienes mayor riesgo corren de sufrir una deshidratación o un golpe de calor.

Medidas preventivas y beneficiosas

En este contexto, los expertos han insistido en la importancia de tomar precauciones para evitar llegar a este tipo de situaciones, incidiendo en la alimentación. De este modo, se recomienda hacer comidas ligeras para que la digestión así lo sea y facilite la termorregulación corporal, además de incorporar abundantes frutas, verduras y alimentos ricos en agua.

Otra de las recomendaciones de López de Ocariz ha sido el uso de prendas frescas y holgadas, con tejidos ligeros como el algodón. También es importante evitar la actividad física y la exposición al sol, especialmente entre las 12 y las 16 horas.

Si es necesario salir a la calle, es importante protegerse del sol y el calor, a través de aplicar la fotoprotección de factor 50 y el uso de sombrero, gorra o abanico. Una vez en la calle, se recomienda buscar siempre la sombra, las zonas arboladas y los lugares frescos.

Por último, ha expuesto la importancia de mantener la casa fresca y ventilar a través de ventiladores o sistemas de climatización. Por otra parte, ha advertido del riesgo de permanecer en vehículos estacionados o cerrados, especialmente en mayores y niños.

 

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Avisos de peligro

La deshidratación, como ha explicado la doctora, consiste en una disminución excesiva de los líquidos del organismo y se produce cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere o cuando esta ingesta es insuficiente. El golpe de calor, por otro lado, es "algo menos frecuente", y ocurre cuando la temperatura corporal supera los 40 grados durante un tiempo prolongado.

"Aunque son dos problemáticas distintas, pueden llegar a estar relacionadas: la deshidratación aumenta el riesgo de golpe de calor porque impide la sudoración, un mecanismo de nuestro cuerpo para bajar la temperatura. Y, cuando esta última se eleva, se produce un aumento de la sudoración para intentar bajarla. Si a este proceso no se une una reposición adecuada de líquidos, puede aparecer la deshidratación", ha detallado la doctora López de Ocariz.

Algunos de los posibles signos de deshidratación a los que la especialista recomienda prestar atención son la sensación intensa de sed, el ligero incremento del pulso, un estado de ánimo inquieto o una leve pérdida de peso. Otros síntomas que pueden aparecer si la deshidratación avanza son la sequedad de boca, la nula producción de orina, taquicardia, confusión o desmayos.

"Si la deshidratación es leve, el agua fresca es la opción preferible y, si hubiera avanzado, existen soluciones de rehidratación oral que ayudan a reponer las pérdidas del organismo, especialmente útiles en ancianos y niños. En cambio, los zumos y refrescos no están recomendados", ha apuntado, al tiempo que ha precisado que, si la deshidratación fuera grave, se debe solicitar ayuda médica.

Actuación ante el golpe de calor

Dentro de los indicativos de un golpe de calor, hay que prestar especial atención al aumento de la temperatura corporal por encima de los 40 grados, acompañado de piel seca y caliente, ausencia de sudor, mareos o dolor de cabeza.

"En el caso de la población mayor, el reconocimiento del golpe de calor se ve dificultado por otras dolencias que pueden provocar los mismos síntomas, pero, si estos coinciden con un periodo de altas temperaturas, hay que pensar en un golpe de calor y seguir las pautas indicadas en estos casos, ya que, como hemos comentado, la inmediatez en la actuación puede llegar a ser crucial", ha resaltado.

La primera pauta de actuación ante estos síntomas debe ser llamar a emergencias (112) y solicitar ayuda médica. Durante la espera, se debe intentar bajar la temperatura corporal a los 37 grados lo antes posible, buscando una zona ventilada y a la sombra. Se debe también quitar y aflojar la ropa y aplicar toallas o paños frios, además de beber agua poco a poco.

Para terminar, la experta advierte del especial riesgo que supone el calor en personas mayores que sufren otras patologías como Alzheimer o demencia, que tienen sobrepeso o que usan algún tipo de fármaco.