Alexandra Concepción Pérez-Mancebo
Salud
Los errores más comunes al tomar antibióticos que pueden poner en riesgo tu salud
Expertos alertan sobre el mal uso de estos fármacos y las señales de alarma
Los antibióticos son fundamentales para tratar numerosas infecciones, pero su eficacia puede verse seriamente afectada si no se utilizan correctamente. Olvidar dosis, interrumpir el tratamiento antes de tiempo o recurrir a la automedicación son prácticas más habituales de lo que parece y pueden acarrear consecuencias importantes.
Según explica Saúl Gómez, del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, estos errores no solo reducen la efectividad del tratamiento, sino que también aumentan el riesgo de recaídas y favorecen la aparición de bacterias resistentes.
El especialista advierte de que estas resistencias no afectan únicamente al paciente que ha tomado mal el antibiótico, sino que pueden transmitirse a otras personas, dificultando el tratamiento de futuras infecciones. Además, recuerda que cada antibiótico tiene indicaciones y pautas específicas, por lo que es fundamental seguir las recomendaciones médicas o consultar con el farmacéutico.
Otro de los problemas señalados es la automedicación. Tomar antibióticos sin control, especialmente en enfermedades víricas como la gripe, no solo resulta inútil, sino que expone al organismo a efectos secundarios innecesarios y favorece la aparición de bacterias multirresistentes. También aumenta el riesgo de elegir un fármaco inadecuado o una dosis incorrecta, lo que puede derivar en complicaciones.

Por su parte, José María Molero, miembro de la semFYC, señala que existen síntomas que obligan a suspender o reevaluar de inmediato el tratamiento antibiótico, ya que pueden indicar problemas graves.
Entre las principales señales de alarma destacan:
- Diarrea intensa, con más de seis deposiciones líquidas al día.
- Fiebre alta persistente durante el tratamiento.
- Presencia de sangre o moco en las heces.
- Dolor abdominal fuerte o en aumento.
- Signos de deshidratación, como mareos o disminución de la orina.
- Empeoramiento notable del estado general, con debilidad extrema.
- Síntomas compatibles con sepsis, como taquicardia o alteración de la conciencia.
Ante cualquiera de estas situaciones, los expertos recomiendan acudir de inmediato al médico. Una evaluación rápida permite ajustar o suspender el tratamiento a tiempo y evitar complicaciones mayores.

