La industria farmacéutica se forra con los sénior
Debido a la cronicidad, el gasto se dispara con la llegada de la vejez
Los mayores son todo un motor económico también desde el punto de la industria del medicamento, ya que se trata del grupo de edad que más fármacos consume. Y es que la alta esperanza de vida alcanzada en los últimos años tiene que ver, en parte, con un avance clave para la humanidad: la cronificación de muchas enfermedades –hipertensión, diabetes, artrosis, cardiopatías...–. Un éxito que se ha logrado gracias al desarrollo y a la producción en masa de medicamentos. Este factor, sumado al uso de vacunas, a las mejoras en las condiciones de higiene y en los hábitos de vida o al desarrollo de sistemas de protección social, explica por qué esta media supera actualmente los 80 años en los países de la OCDE y llega a los 84, en España.
En concreto, se calcula que más del 40% de los mayores presentan dos o más enfermedades crónicas y esto se traduce en que cerca de tres de cada 10 personas de más de 65 años toma más de cinco principios activos de forma recurrente. Un porcentaje que aumenta en la franja de 85 a 94 años, hasta el 44,7%, según el informe Utilización de fármacos crónicos en las personas polimedicadas de 65 y más años y su relación con la morbilidad, publicado en el mes de enero por el Ministerio de Sanidad –puedes leerlo aquí– y elaborado en base a datos de Atención Primaria.
Así, los sénior se han consolidado como los principales clientes de la industria del medicamento, tanto a nivel privado como a través de los productos financiados por la administración. Y, a medida que envejece la sociedad, esta proporción no ha parado de aumentar. Ya hace dos décadas se calculaba que en torno al 70% del gasto farmacéutico del Sistema Nacional de Salud –13.855.066.160 euros, en 2025– era realizado por los mayores. Una proporción que cada vez será superior –las personas de más de 65 años son ya más del 20% de la población– y que se traduce en estimaciones como que, según los cálculos de la AIREF, el porcentaje del PIB destinado a Sanidad podría pasar del 6% a superar el 8% en 2050 debido a este cambio demográfico.
En ese mismo sentido, un informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) sobre las Cuentas Nacionales de Transferencia (NTA) para España en 2022 aporta datos reveladores. El estudio confirma que el consumo de servicios de salud e intervenciones sanitarias presenta un punto de inflexión en el entorno de los 55 años. A partir de esta edad, el gasto inicia un crecimiento pronunciado que no se detiene. Los individuos mayores de 60 años entran en lo que se denomina un "déficit de ciclo vital", ya que sus rentas laborales caen sustancialmente mientras que sus necesidades de consumo, impulsadas por la sanidad y la farmacia, se mantienen o crecen. De hecho, a partir de los 65 años, las prestaciones públicas –sanidad y pensiones– más que duplican la cuantía de las obtenidas por los jóvenes.
Y, a pesar de la fuerte cobertura pública del Sistema Nacional de Salud, una parte importante del gasto lo hacen los ciudadanos de su propio bolsillo. Según una reciente encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizada a 1.278 hogares –no se especifica por edad–, cada familia española gastó de media 1.351 euros en el último año en productos y servicios sanitarios. Si se excluye el coste de los seguros de salud privados, el desembolso medio directo se sitúa en 994 euros anuales. Y dentro de este gasto doméstico, los medicamentos son la partida más habitual. Las familias gastan de media 222 euros anuales en fármacos con receta –adquiridos por el 90% de los encuestados– y 175 euros en medicamentos sin receta. A nivel global del sistema, en el año 2024 el gasto farmacéutico con receta financiado alcanzó los 13.865 millones de euros, lo que representa un aumento del 4,9% respecto al año anterior. Esto se traduce en un gasto farmacéutico público de 285,2 euros al año por persona.

La racionalización del gasto sanitario
Para hacer frente a un creciente peso demográfico de los mayores, que se traduce en más gasto en fármacos, desde el Ministerio de Sanidad se ha impulsado una reforma de la Ley del Medicamento. En el propio anteproyecto de ley, pendiente de ser aprobado en segunda vuelta por el Consejo de Ministros y del trámite parlamentario, se da a entender que uno los objetivos de esta norma es buscar medidas para afrontar esta nueva realidad.
El documento explica que el farmacéutico es el principal gasto sanitario a partir de los 55 años y que su peso aumenta con la edad, superando el 60% del gasto total a partir de los 75 años. Asimismo, se habla de que una mayor longevidad se asocia a una mayor tasa de enfermedad crónica y a un mayor consumo de recursos.
De esta manera, la reforma busca adaptar el sistema a los "retos demográficos" abordando el ciclo del medicamento de forma "holística" para asegurar que las necesidades de salud de la población sean cubiertas de forma sostenible. En el anteproyecto se detalla que el Sistema Nacional de Salud (SNS) "es el principal cliente de la industria farmacéutica en España e invierte en la misma una cantidad creciente de euros anuales –29.690 millones de euros en 2023, con un incremento medio de 1.200 millones más cada año desde 2014–.
Para garantizar la viabilidad del sistema frente a este volumen de gasto, el anteproyecto de ley, pendiente de ser aprobado en segunda vuelta por el Consejo de Ministros, prevé un impacto presupuestario que supondrá un ahorro neto total de entre 1.372,01 y 1.477,01 millones de euros.

Este ajuste económico se fundamenta, principalmente, en un ahorro de 800 millones de euros derivado de fomentar la competencia mediante un mayor uso de medicamentos genéricos y biosimilares, así como en un otro estimado de 500 millones de euros, a raíz de la aplicación de medidas de uso racional y programas autonómicos de mejora en la prescripción de medicamentos, para evitar la polimedicación inadecuada, que, tal y como explicaron a 65YMÁS desde el propio ministerio de Sanidad, se produce por la prescripción en cascada; la falta de revisión periódica; la automedicación y uso de remedios alternativos; la fragmentación de la atención, es decir, la poca coordinación entre especialistas; y la falta de longitudinalidad –mismos profesionales que atienden a la persona– en Atención Primaria. Este objetivo, el de acabar con la polifarmacia inadecuada, es compartido por todos los actores, incluida la propia industria farmacéutica, tal y como aseguró a este mismo diario la patronal Farmaindustria, donde apuestan por "la importancia del buen uso de los medicamentos".
Otros de los puntos clave del anteproyecto son:
- Regulación de precios: establece mecanismos para controlar los precios de los medicamentos, evitando que sean excesivamente altos y garantizando su accesibilidad para la población.
- Promoción de genéricos: fomenta el uso de medicamentos genéricos, que suelen ser más económicos y tienen la misma eficacia que los de marca, lo que ayuda a reducir costos.
- Educación y capacitación: incluye programas de formación para profesionales de la salud y pacientes, con el fin de mejorar el conocimiento sobre el uso adecuado de los medicamentos y evitar la automedicación irresponsable.
- Control de publicidad: regula la publicidad de medicamentos para evitar mensajes engañosos que puedan llevar a un uso inapropiado.
- Farmacovigilancia: implementa sistemas de seguimiento y monitoreo de los efectos secundarios de los medicamentos, asegurando que se detecten y gestionen posibles riesgos para la salud.
- Acceso equitativo: busca garantizar que todas las personas, independientemente de su situación económica, tengan acceso a los medicamentos esenciales.
El mercado farmacéutico, en datos
Según se explica el informe El valor del medicamento desde una perspectiva social, elaborado por el centro de investigación en Economía de la Salud Weber con el apoyo de Farmaindustria, en España se estima que existen actualmente casi 350 empresas fabricantes de productos farmacéuticos, con una producción valorada en más de 15.000 millones de euros –el 24% del conjunto de la alta tecnología del país–.
Además, se trata de un sector en crecimiento, como lo demuestran las cifras a escala europea, explican en la web de Farmaindustria: en 2015, el sector generó en su conjunto productos por valor de más de 238.000 millones de euros, lo que supone un incremento del 90% con respecto al año 2000.
Cabe señalar que según el Informe de Tendencias del Mercado Farmacéutico Retail elaborado por la consultora IQVIA, con datos a noviembre de 2025, el mercado farmacéutico en España –incluyendo farmacia y parafarmacia, física y online– alcanzó los 27.499 millones de euros en el acumulado de los últimos doce meses (MAT). De esta cifra, 20.408 millones de euros corresponden exclusivamente a la venta de medicamentos. El informe también presta especial atención a los medicamentos que impulsan el crecimiento de este mercado, estos son: productos antidiabéticos (+3,1%), productos contra la obesidad no dietéticos (+ 0,9%), agentes antitrombóticos (+ 0,5%), agentes que actúan sobre el sistema renina-angiotensina (+ 0,2%), psicoanalépticos no antiobesidad (+ 0,2%), analgésicos (+ 0,2%), productos urológicos (+ 0,2%), inmunosupresores (+ 0,1%), miorrelajantes (+ 0,1%) y antiepilépticos (+ 0,1%).
Por otro lado, atendiendo a la facturación, con datos de Health Market Research, a septiembre de 2023, el top cinco empresas fabricantes de medicamentos estaba formado por: Cinfa, Boehringer Ingelheim, Normon, Novo Nordisk y Viatris.
Qué medicamentos consumen los mayores
Según el informe Utilización de fármacos crónicos en las personas polimedicadas de 65 y más años y su relación con la morbilidad, los medicamentos más consumidos por los mayores que toman más de cinco pastillas al día –los que se consideran polimedicados– son:
- Fármacos antiúlcera péptica: los líderes absolutos, consumidos por más del 70% de las personas polimedicadas en todos los tramos de edad a partir de los 65 años.
- IECA / ARA-II (antihipertensivos): su consumo se sitúa entre el 55% y el 70%, dependiendo del decenio de edad.
- Modificadores de lípidos: son utilizados por más del 50% de los polimedicados, aunque su uso cae sustancialmente al llegar a los 95 años.
- Diuréticos: este grupo alcanza una prevalencia de consumo superior al 50% únicamente a partir de los 95 años.
Junto a estos grandes líderes, existe un segundo escalón con un uso muy elevado –por encima del 40% de los polimedicados– que varía fuertemente en función de la etapa del envejecimiento:
- Los antidiabéticos orales destacan especialmente entre los 65 y los 74 años.
- La vitamina D experimenta un gran repunte a partir de los 85 años.
- Los antiagregantes y los analgésicos superan el 40% de uso en la población de 95 años o más.
- En el entorno del 30% de consumo crónico se sitúan de forma sostenida los antidepresivos y los ansiolíticos e hipnóticos.


