Salud

Mayores polimedicados, un problema de Estado con consecuencias nefastas para la salud

Pablo Recio

Martes 3 de marzo de 2026

19 minutos

Expertos piden apostar por una racionalización de la prescripción y una visión global del paciente

Mayores polimedicados, un problema de Estado con consecuencias nefastas para la salud
Pablo Recio

Martes 3 de marzo de 2026

19 minutos

Es un problema de salud pública a nivel nacional: los mayores de España están polimedicados. La pastilla de la tensión, la del colesterol, el protector gástrico, las vitaminas, el ansiolítico... Es muy probable que, si usted tiene más de 60 o 65 años, consuma alguno de estos fármacos a diario. Y es que, la polimedicación, entendida como tomar más de cinco principios activos, aumenta considerablemente con la edad, sobre todo, a medida que se van sumando patologías: se calcula que más del 40% de los mayores presentan dos o más enfermedades crónicas. 

En concreto, según el informe Utilización de fármacos crónicos en las personas polimedicadas de 65 y más años y su relación con la morbilidad, publicado en el mes de enero por el Ministerio de Sanidad –puedes leerlo aquí– y elaborado en base a datos de Atención Primaria, cerca de tres de cada 10 personas de más de 65 años vive polimedicado. Un porcentaje, que aumenta en la franja de 85 a 94 años, hasta el 44,7%

Este hecho no debería ser negativo per se. Resulta lógico que, si se padece una enfermedad –cardiopatía, diabetes, hipertensión, artritis...–, se tome a diario un tratamiento que alivie los síntomas o que los mantenga bajo control. Es más, el desarrollo de estos medicamentos explica, en parte, el aumento de la esperanza de vida que se viene registrando en el último siglo, situándose, actualmente, en torno a los 84 años en España

Ahora bien, el problema, según aseguran varios expertos a 65YMÁS y confirman en el Ministerio de Sanidad, reside en la polifarmacia "inadecuada", es decir, cuando se "mantienen fármacos sin una indicación vigente, se producen duplicidades terapéuticas, se continúan medicamentos cuyo beneficio esperado es bajo o nulo, o no están bien priorizados respecto a los objetivos del paciente". 

Pero, ¿cómo se llegan a ingerir cinco, siete o incluso más de 10 pastillas diarias sin necesitar realmente varias de ellas? Desde Sanidad aseguran que existen seis razones:

  • Multimorbilidad, véase, que se padezcan enfermedades crónicas y se requieran tratamientos para cada una de ellas. Esta no tiene por qué ser negativa.
  • Prescripción en cascada: para mitigar efectos secundarios de los fármacos, se añaden más, en lugar de retirarlos.
  • Falta de revisión periódica
  • Automedicación y uso de remedios alternativos
  • Fragmentación de la atención: poca coordinación entre especialistas.
  • Falta de longitudinalidad –mismos profesionales que atienden a la persona– en Atención Primaria.

"No es un factor aislado, sino la tormenta perfecta entre una población que envejece, unas guías clínicas que sólo miran enfermedades por separado y un sistema donde cada especialista atiende su parcela", resume Nicolás Velilla, vocal clínico de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (@seggeriatria). 

Control en los enfermos con polimedicación

Consecuencias para la salud

Las consecuencias de tomar más fármacos de los necesarios pueden ser graves, advierten desde Sanidad. "La prescripción potencialmente inapropiada (PPI) en estudios multicéntricos españoles alcanza hasta el 33% en mayores de 64 años y se asocia con un aumento del 91% en ingresos hospitalarios por eventos adversos, un 60%, en deterioro funcional y, un 26%, en reacciones adversas, siendo más frecuente en personas que viven en residencias", afirman y enumeran los potenciales peligros:

  • Interacciones farmacológicas: por ejemplo, la combinación de anticoagulantes y antiinflamatorios provoca sangrado.
  • Efectos adversos: mareos, somnolencia o deterioro renal y hepático.
  • Dificultad para cumplir el tratamiento correctamente
  • Disminución de la adherencia.
  • Errores de medicación. 
  • Deterioro funcional y cognitivo en personas mayores, aumentando el riesgo de fragilidad

Y en términos de salud pública, añaden, según el estudio Utilización de fármacos crónicos en las personas polimedicadas de 65 y más años y su relación con la morbilidad la prevalencia de todos los problemas de salud estudiados es superior en la población polimedicada en comparación con la que no lo está.

Las diferencias son grandes en ciertas patologías crónicas: insuficiencia cardiaca –7 veces–, cardiopatía isquémica –5 veces–, enfermedad cerebrovascular e insuficiencia renal crónica –4 veces– y diabetes mellitus –3 veces–

Otra de las conclusiones que se extraen del documento es que ciertos medicamentos como los antiulcerosos –anteriormente citados–, los hipolipemiantes –colesterol–, la vitamina D o los analgésicos se usan con una prevalencia estimada superior a la de los problemas de salud conexos. 

Además, este abuso de fármacos no sólo tiene consecuencias para la salud, sino también implicaciones económicas para el bolsillo del paciente y para el sistema público –coste de los medicamentos y de las hospitalizaciones relacionadas con la polimedicación inadeduada–.

Y el problema, detallan desde Sanidad, "afecta especialmente a personas con menor nivel formativo y poder adquisitivo y condiciones de vida precarias".

Polimedicación en personas mayores: un problema de salud pública con graves consecuencias (Foto: Bigstock)

"Fármacos colgados"

Leocadio Rodríguez, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe –Madrid–, explica a 65YMÁS que la inercia del sistema es tal, que se han podido encontrar casos de "fármacos colgados". 

El geriatria relata situaciones extremas, como pacientes tomando antibióticos durante cuatro años seguidos por un error de renovación automática o ingresados por caídas y delirium provocados por una combinación tóxica

"Lo irónico es que, mientras nos pasamos con los protectores gástricos o las estatinas, a veces nos quedamos cortos en fármacos necesarios para la demencia", aspotilla Nicolás Velilla, vocal clínico de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

La medicalización de la soledad y la tristeza

Para Josep Moya Ollé, psiquiatra y psicoanalista de profesión, miembro del Comité de Expertos de Salud de 65YMÁS y presidente de la Sección de Psiquiatras del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, se debe prestar también una especial atención al abuso de psicofármacos. 

Un problema, que responde a una tendencia social a "patologizar los malestares inherentes a la vida", en una "sociedad que rechaza el envejecimiento y el sufrimiento mental". "Perdemos seres queridos, estatus, salud... y lo vivimos con pesar. Pero eso no quiere decir que tengamos que tomar antidepresivos", argumenta.

En ese sentido, el experto denuncia que muchas veces se receta porque no hay tiempo para escuchar en las consultas de Atención Primaria. Y esta práctica tiene consecuencias físicas que pueden ser graves. "Muchas de las personas mayores que se caen en el domicilio es por culpa de fármacos como el diazepam", advierte. 

"Algunos fármacos como benzodiacepinas, antiinflamatorios o anticolinérgicos se asocian a mayor riesgo de caídas, confusión o deterioro cognitivo", confirman desde el Ministerio de Sanidad. Según el informe del ministerio, en torno al 30% de los mayores polimedicados consume de forma crónica antidepresivos, ansiolíticos o hipnóticos, con porcentaje superiores en mujeres.

Paciente realizando una consulta sobre el medicamento a su médico. Fuente: Bigstock

Hacia una "deprescripción" humanizada

El consenso es absoluto: la solución no es dejar de tratar, sino "deprescribir" y optimizar. "Retirar medicamentos no adecuados, puede mejorar la calidad de vida y reducir efectos adversos", confirman desde el Ministerio de Sanidad. 

Y en la práctica, muchos profesionales ya toman medidas en esa dirección. Por ejemplo, el geriatra Leocadio Rodríguez propone pedir al paciente que lleve a la consulta una bolsa con todas las cajas de medicinas que tiene en casa para revisarlas una a una –incluidas las que no necesitan receta–. "El fármaco que no está indicado en mayores, hay que quitarlo", insiste y recuerda que hay situaciones en las que añadir medicamentos "pone riesgo al paciente".

En ese sentido, existen unos criterios a nivel europeo para realizar estas evaluaciones, como los STOPP/START, que plantean posibles médicamentos a evitar por sus riesgos en este colectico y otros a considerar. 

Además, puntualiza Nicolás Velilla, vocal clínico de la SEGG, el modelo actual de "especialista por órgano" es ineficiente para, por ejemplo, un paciente de 90 años con siete enfermedades distintas.

Por ello, el miembro de la SEGG plantea una Valoración Geriátrica Integral que priorice la calidad de vida y la autonomía del paciente, por encima de las guías clínicas rígidas.

Concretamente, plantea "revisiones periódicas obligatorias, especialmente al cruzar la barrera de los 75-80 años" y disponer de tiempo para poder realizar este tipo de atención. 

"El éxito no debería medirse por cuántos diagnósticos hemos tratado, sino por cómo hemos ajustado el tratamiento a la realidad de esa persona", afirma. 

Por otra parte, desde Sanidad también proponen como solución "priorizar terapias no farmacológicas –ejercicio, dieta, fisioterapia– cuando sea posible", "educar al paciente y familiares sobre la importancia de tomar solo lo necesario""fomentar la continuidad asistencial", en especial, en ámbitos sensibles como las residencias. 

Eso sí, no consideran "necesario crear figuras nuevas o establecer que sea un tipo de profesional concreto el que deba llevarla a cabo". "La retirada de medicación no apropiada y el manejo de la polimedicación debe ser realizada por todos los profesionales que intervienen en la cascada terapéutica desde los diferentes niveles de actuación. Por eso la continuidad asistencial es primordial", aseguran.

El último filtro de seguridad

En esta racionalización, la farmacia comunitaria reclama asimismo un papel protagonista. Pablo Caballero, del área de divulgación científica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, recuerda a este diario que son a menudo el único profesional sanitario disponible en muchos municipios rurales y el último filtro antes de que el paciente inicie el tratamiento.

"Podemos detectar duplicidades, interacciones o problemas de adherencia antes de que tengan impacto", propone Caballero. 

La industria ve con buenos ojos racionalizar

También desde el sector farmacéutico se muestran a favor de la racionalización. Según explican fuentes de Farmaindustria a 65YMÁS, la competencia para este análisis la tienen tanto las autoridades sanitarias como los profesionales implicados en la prescripción. No obstante, como organización, se manifiestan partidarios de defender "la importancia del buen uso de los medicamentos", trabajando, "desde hace años, en iniciativas para impulsarlo, tanto propias como de terceros".

¿Qué opinan los mayores?

¿Y qué opinan los protagonistas? Los responsables de las asociaciones de mayores consultadas por este diario coinciden en que existe un exceso de medicación, piden cambios y aseguran que mantienen la confianza en sus médicos.

José Manuel Freire, doctor, exconsejero del Gobierno Vasco y presidente de la Comisión de Sanidad de la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP), recuerda que la polimedicación, cuando es necesaria, es una "bendición" que permite vivir con enfermedades crónicas, pero que se convierte en un peligro cuando falta control. Por ello, apuesta por medidas que vayan a favor de la racionalización y por el empoderamiento del propio paciente. 

José Luis Fernández Santillana, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), resume la filosofía que debería imperar con el lema "Menos pastillas y más zapatillas" –prevención– y reivindica la figura del geriatra no todas las comunidades cuentan con servicios importantes de geriatría. 

Anatolio Diez, secretario general de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT (UJP-UGT), opina que más salud "no significa más medicamentos, sino mejores cuidados". "Revisar periódicamente la medicación debería convertirse en una práctica habitual dentro de la Atención Primaria, reforzando el papel del médico y la enfermería comunitaria como coordinadores reales de la salud del paciente", opina.

Desde la Confederación Estatal de Mayores Activos (Confemac), su secretario general, Vicente Pérez, lamenta que la sociedad no vea "con malos ojos el exceso de medicación" y advierte del riesgo de caídas que conlleva el abuso de ciertos psicofármacos. 

Finalmente, Josep Carné, presidente de la Federació d'Associacions de Persones Grans de Catalunya (FATEC), exige que cada persona tenga un "profesional de referencia" que garantice una revisión periódica del plan terapéutico, al menos una vez al año, para eliminar lo que ya no aporta valor.

Programas en las comunidades

Cabe recordar que el problema de salud pública que supone la polimedicación lleva en la agenda de las comunidades y del propio Ministerio de Sanidad desde hace varios años.

Por una parte, todas las autonomías tienen programas o iniciativas en favor del mayor polimedicado y de la racionalización y la adherencia terapéutica. Según daban a conocer en un comunicado de Sanidad, "entre 2021 y 2024", las acciones desplegadas habrían logrado una reducción del consumo de fármacos del 8% en mayores de 65 años. Asimismo, "se habría registrado una mejora del 15% en la adherencia terapéutica, lo que refleja avances en el seguimiento farmacológico, la conciliación terapéutica y la educación sanitaria".

"Desde la EAC (Estrategia Atención a la Cronicidad) se viene trabajando en la Optimización de la terapia farmacológica en los pacientes con tratamientos crónicos, con especial atención a los pacientes polimedicados, con la creación a raíz del nuevo documento de desarrollo 2025-2028 de un grupo de trabajo para el desarrollo de un modelo común de revisión estructurada en el SNS", aseguran desde Sanidad.

Ley de los medicamentos

Y desde el punto de vista legislativo, también se ha querido atajar este problema a través del anteproyecto de la nueva Ley de los medicamentos y productos sanitarios, impulsado por el Ministerio de Sanidad, que está pendiente de ser aprobado en segunda vuelta en el Consejo de Ministros, para posteriormente pasar por el trámite parlamentario. 

José Martínez Olmos, exsecretario general de Sanidad –2005 a 2011– durante los gobiernos del presidente José Luis Rodríguez Zapatero e impulsor de la norma anterior que data de 2006, explica a este medio que la nueva legislación introduce una herramienta clave para combatir la polimedicación: los Consejos de Coordinación Farmacoterapéuticos.

Estos organismos operarían en cada Zona Básica de Salud e integrarían a médicos, enfermeros y farmacéuticos para revisar colegiadamente la medicación de los pacientes complejos.

"El propio volumen de pacientes crónicos hace imposible que esto lo gestione sólo el médico. Si un paciente tiene seis medicamentos y necesita tres, estamos gastando mal. Racionalizar no es recortar, es gastar bien", argumenta.

Control en los enfermos con polimedicación

Ahorro de 500 millones de euros

En concreto, según se estipula en el propio anteproyecto de ley, las medidas incluidas a favor de la mejora de la prescripción y el seguimiento farmacoterapéutico podrían traducirse en un ahorro de 500 millones de euros. 

Cabe recordar que ya hace dos décadas se calculaba que en torno al 70% del gasto farmacéutico del Sistema Nacional de Salud –13.855.066.160 euros en 2025– era realizado por los mayores.

Un porcentaje, que cada vez será superior –las personas de más de 65 años son ya más del 20% de la población– y que se traduce en estimaciones como que, según los cálculos de la AIREF, el porcentaje del PIB destinado a Sanidad podría pasar del 6% a superar el 8% en 2050 debido al envejecimiento poblacional. 

En el propio anteproyecto se explica que uno los objetivos de esta norma es buscar medidas para afrontar los costes que vendrán acompañados con la transición demográfica.

El documento explica que el farmacéutico es el principal gasto sanitario a partir de los 55 años y que su peso aumenta con la edad, superando el 60% del gasto total a partir de los 75 años.

Asimismo, se habla de que una mayor longevidad se asocia a una mayor tasa de enfermedad crónica y a un mayor consumo de recursos, lo que explica gran parte del crecimiento de este desembolso. 

De esta manera, la reforma busca adaptar el sistema a los "retos demográficos" abordando el ciclo del medicamento de forma "holística" para asegurar que las necesidades de salud de la población sean cubiertas de forma sostenible. 

Otros aspectos clave

Estos son otros de los puntos clave del anteproyecto:

  • Regulación de precios: establece mecanismos para controlar los precios de los medicamentos, evitando que sean excesivamente altos y garantizando su accesibilidad para la población.
  • Promoción de genéricos: fomenta el uso de medicamentos genéricos, que suelen ser más económicos y tienen la misma eficacia que los de marca, lo que ayuda a reducir costos.
  • Educación y capacitación: incluye programas de formación para profesionales de la salud y pacientes, con el fin de mejorar el conocimiento sobre el uso adecuado de los medicamentos y evitar la automedicación irresponsable. 
  • Control de publicidad: regula la publicidad de medicamentos para evitar mensajes engañosos que puedan llevar a un uso inapropiado.
  • Farmacovigilancia: implementa sistemas de seguimiento y monitoreo de los efectos secundarios de los medicamentos, asegurando que se detecten y gestionen posibles riesgos para la salud. 
  • Acceso equitativo: busca garantizar que todas las personas, independientemente de su situación económica, tengan acceso a los medicamentos esenciales.

Sobre el autor:

Pablo Recio

Pablo Recio

Pablo Recio es periodista especializado en salud y dependencia, es graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y comenzó su carrera profesional en el diario El Mundo cubriendo información cultural y económica. 

En 65Ymás, ha contado el drama vivido en las residencias durante la pandemia y ha sacado diferentes exclusivas de impacto como 81 menús de residencias de mayores, a examen: "Baja calidad nutricional y abuso de procesados"que fue citado en una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid. 

Además, fue cofundador de la radio online Irradiando y cuenta con un máster en Gobernanza y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Madrid y otro en Periodismo por el CEU San Pablo/Unidad Editorial. 

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