Úrsula Segoviano
Salud
Así influye la maternidad en la esperanza de vida
Un estudio concluye que las mujeres que tienen 2 o 3 hijos viven más
En una sociedad cada vez más longeva, donde la esperanza de vida no deja de aumentar, la ciencia sigue buscando las claves para envejecer mejor. Ahora, una nueva investigación pone el foco en un factor poco habitual en este tipo de estudios: el número de hijos.
Un trabajo llevado a cabo por la Universidad de Helsinki y el Instituto de Investigación Médica de la Fundación Minerva, publicado en la revista Nature Communications concluye que tanto no tener hijos como tener familias numerosas podría estar relacionado con un envejecimiento biológico más rápido y una menor supervivencia.
El estudio se basa en el conocido Finnish Twin Cohort, una de las bases de datos más completas del mundo para estudiar salud y genética. En total, los investigadores analizaron a cerca de 15.000 mujeres, a las que siguieron durante décadas a través de registros sanitarios, datos demográficos y cuestionarios periódicos. Este seguimiento a largo plazo permitió relacionar su historial reproductivo —número de hijos y edad al tenerlos— con su evolución en salud y mortalidad.
Además, en una parte de la muestra se recogieron muestras biológicas que permitieron medir el envejecimiento a nivel molecular, lo que aporta una visión más precisa que los estudios basados únicamente en edad o enfermedades.
Una relación en forma de U
Los investigadores observaron que las mujeres sin hijos y aquellas con más de cuatro presentan peores indicadores de envejecimiento. En cambio, quienes tuvieron dos o tres hijos mostraron, de media, una mejor evolución.
“La asociación entre el número de hijos y la mortalidad sigue una forma de U”, explican los autores, lo que sugiere que los extremos son menos beneficiosos para la salud a largo plazo.
En la misma línea, desde la Universidad de Helsinki explican en una nota de prensa que “las mujeres con dos o tres hijos tienden a vivir más tiempo”, reforzando la idea de que existe un punto intermedio más favorable.
Este tipo de relación ya se había apuntado en estudios previos, pero ahora se refuerza con datos biológicos más precisos sobre el envejecimiento.
Más allá de la edad: el envejecimiento biológico
Una de las claves del estudio es que no se limita a contar años de vida, sino que analiza la llamada edad biológica. Es decir, el desgaste real del organismo. Para ello, los científicos utilizaron marcadores epigenéticos, que permiten medir cómo envejecen nuestras células.

Según detallan, “las mujeres en los extremos reproductivos mostraban una edad biológica más avanzada”, lo que suele estar vinculado a mayor riesgo de enfermedades y mortalidad.
El momento de ser madre también influye
El trabajo añade otro factor relevante: la edad a la que se tienen los hijos. Los datos indican que ser madre demasiado joven se asocia con un peor envejecimiento, mientras que hacerlo en edades intermedias —aproximadamente entre los 24 y los 38 años— se relaciona con mejores resultados.
“El momento de la reproducción desempeña un papel importante en la salud a largo plazo”, subrayan los investigadores.
Para explicar estos resultados, los autores recurren a la biología evolutiva. En concreto, a la llamada teoría del “soma desechable”, que plantea que el cuerpo dispone de recursos limitados.
Según esta idea, el organismo debe repartir su energía entre reproducirse y mantenerse: “Una mayor inversión en reproducción puede producirse a expensas del mantenimiento del cuerpo”, señalan.
Prudencia en la interpretación
Pese a la contundencia de los datos, los expertos llaman a no extraer conclusiones simplistas.
“Estos hallazgos no deben interpretarse como recomendaciones individuales”, advierten, recordando que en la salud influyen múltiples factores como el nivel socioeconómico, los hábitos de vida o el acceso a la atención sanitaria.



