Actualmente, la mayoría de las personas usa un despertador para levantarse por la mañana, pero ¿es realmente saludable? ¿Y qué pasa cuando posponemos la alarma varias veces? El científico y terapeuta del sueño Merijn Van de Laar aclara que despertarse con alarma “no es intrínsecamente perjudicial, pero sí puede ser perturbador si interrumpe el sueño profundo”.
Según Van de Laar, los despertadores nos permiten levantarnos antes de nuestro ritmo natural, pero pueden contribuir al “jet lag social” si nuestros horarios difieren mucho de nuestro reloj biológico. Lo ideal es despertarse de manera que se preserve la calidad y regularidad del sueño, aunque no siempre sea posible debido a trabajo u obligaciones.
Posponer la alarma, ¿buena idea?
El experto advierte que posponer la alarma fragmenta los últimos ciclos de sueño, provocando inercia al despertar: cuanto más se repite, más lento será el tránsito de sueño a vigilia, dejando sensación de aturdimiento y fatiga. Las pulsaciones se aceleran y el cuerpo debe “arrancar” varias veces, lo que aumenta el cansancio. Por eso, recomienda programar la alarma para la hora más tardía posible y levantarse de inmediato.

Despertares nocturnos, normales
Van de Laar asegura que despertarse durante la noche es habitual: los occidentales pueden estar despiertos hasta un 20 % del tiempo total de sueño. Mientras la persona se sienta relajada, estos despertares no son problemáticos. Además, dormir exactamente ocho horas no es necesario para todos; entre seis y ocho horas suelen ser suficientes según las necesidades individuales.
Para mejorar el descanso, Van de Laar sugiere:
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Mantener horarios constantes para dormir y despertar.
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Exponerse a luz solar por la mañana y usar luces cálidas por la noche.
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Dormir en habitaciones frescas (18-20 °C).
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Relajarse antes de dormir con actividades de baja estimulación.
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Hacer ejercicio diario, evitando actividad intensa justo antes de acostarse.
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Evitar comidas pesadas, cafeína y alcohol antes de dormir.
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Garantizar un entorno cómodo y tranquilo para dormir.
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No alarmarse por despertares nocturnos; son normales y no afectan al descanso si se maneja con calma.
Siguiendo estas pautas, es posible mejorar la calidad del sueño y minimizar los efectos negativos de los despertadores y la costumbre de posponer la alarma.



