Salud

Mayores polimedicados: alertan de la tendencia a "patologizar los malestares inherentes a la vida"

Pablo Recio

Miércoles 18 de marzo de 2026

5 minutos

Josep Moya Ollé alerta sobre la polimedicación y los mayores

Mayores polimedicados: alertan de la tendencia a "patologizar los malestares inherentes a la vida"
Pablo Recio

Miércoles 18 de marzo de 2026

5 minutos

La polimedicación inadecuada es todo un problema de salud pública, reconocido hasta por el propio Ministerio de Sanidad, que afecta. especialmente, a los mayores.

Según el informe Utilización de fármacos crónicos en las personas polimedicadas de 65 y más años y su relación con la morbilidad, del Ministerio de Sanidad, cerca de tres de cada 10 personas de más de 65 años toman al menos cinco pastillas de forma recurrente y no siempre necesitan todas ellas.

En concreto, las razones que explican parte de esta polifarmacia –además de, por supuesto, una mayor prevalencia de enfermedades crónicas en estos grupos de edad– tienen que ver con fallos o vicios del sistema, que podrían corregirse. 

Desde Sanidad relacionan el consumo inadecuado con la prescripción en cascada para mitigar efectos secundarios de los fármacos, la falta de revisión periódica, la automedicación, el uso de remedios alternativos, la fragmentación de la atención y la falta de longitudinalidad.

Psicofármacos

Y dentro de los medicamentos que se recetan en exceso, apostilla el psiquiatra, psicoanalista, miembro del Comité de Expertos de Salud de 65YMÁS y presidente de la Sección de Psiquiatras del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, Josep Moya Ollé, se debe poner un especial énfasis en los psicofármacos: según el informe de Sanidad, en torno al 30% de los mayores polimedicados consume de forma crónica antidepresivos, ansiolíticos o hipnóticos

En este caso, argumenta, también se estarían prescribiendo más pastillas de las necesarias. "Vivimos en una sociedad que rechaza el dolor físico, la ansiedad, la tristeza, es decir, el sufrimiento mental y fundamentalmente todo aquello que se relaciona con el envejecimiento", comenta.

Y advierte de una peligrosa y creciente tendencia a "patologizar los malestares inherentes a la vida", como, por ejemplo, cuando "perdemos seres queridos, estatus, capacidad adquisitiva, poder adquisitivo, salud..." durante la vejez.

Y es que, afirma, aunque es lógico que estas pérdidas se vivan con pesar y dolor, esto no debería significar que necesariamente se deban "tomar antidepresivos".

Control en los enfermos con polimedicación

Exceso de recetas y riesgos

Además, a la incapacidad cultural para tolerar el malestar, añade, habría que añadirle otros factores que propician la polifarmacia, como un sistema médico que fomenta el exceso de recetas o la reducción de los umbrales que definen la enfermedad. 

Durante su dilatada carrera profesional, Moya ha podido ver con sus propios ojos los efectos de la polimedicación inadecuada. Recuerda un caso en el que descubrió que el riesgo de caída de un paciente se debía al consumo de diazepam combinado con otros fármacos frente al dolor.

Cabe recordar que, tal y como han advertido desde Sanidad a 65YMÁS, las consecuencias de tomar más fármacos de los necesarios pueden ser graves. "Algunos fármacos como benzodiacepinas, antiinflamatorios o anticolinérgicos se asocian a mayor riesgo de caídas, confusión o deterioro cognitivo", confirman. "La prescripción potencialmente inapropiada (PPI) en estudios multicéntricos españoles alcanza hasta el 33% en mayores de 64 años y se asocia con un aumento del 91% en ingresos hospitalarios por eventos adversos, un 60%, en deterioro funcional y, un 26%, en reacciones adversas, siendo más frecuente en personas que viven en residencias", afirman y enumeran los potenciales peligros: interacciones farmacológicas, efectos adversos, dificultad para cumplir el tratamiento correctamente, disminución de la adherencia, errores de medicación y deterioro funcional y cognitivo en personas mayores, aumentando el riesgo de fragilidad

Más tiempo, más escucha y menos recetas

Por todo ello, frente a la inercia de recetar una pastilla para cada síntoma físico o anímico, Josep Moya Ollé defiende que la verdadera transformación debe darse en las consultas.

El objetivo debería ser, opina, que el paciente mayor pueda salir del ambulatorio sin necesidad de tener obligatoriamente "una receta en las manos".

Y para lograrlo, señala, es imperativo conceder más tiempo a las visitas. En concreto, plantea, médicos, enfermeros, fisioterapeutas y psicólogos necesitan margen real para poder, simplemente, escuchar a la persona que tienen enfrente.

Esto redundaría, prevé, en evitar muchas prescripciones innecesarias para, por ejemplo, "el insomnio, la nostalgia" u otros malestares cotidianos vinculados a esta etapa vital. Una receta, basada en la palabra y el tiempo, que no solo minimizaría drásticamente la polifarmacia y el riesgo de caídas mortales, sino que sería una vía directa para abaratar costes y garantizar la supervivencia del sistema sanitario, concluye.

Sobre el autor:

Pablo Recio

Pablo Recio

Pablo Recio es periodista especializado en salud y dependencia, es graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y comenzó su carrera profesional en el diario El Mundo cubriendo información cultural y económica. 

En 65Ymás, ha contado el drama vivido en las residencias durante la pandemia y ha sacado diferentes exclusivas de impacto como 81 menús de residencias de mayores, a examen: "Baja calidad nutricional y abuso de procesados"que fue citado en una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid. 

Además, fue cofundador de la radio online Irradiando y cuenta con un máster en Gobernanza y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Madrid y otro en Periodismo por el CEU San Pablo/Unidad Editorial. 

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