Medicina general

¿Qué es y cómo se produce una endocarditis infecciosa?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Miércoles 22 de enero de 2020

2 minutos

Esta enfermedad, que afecta al corazón o a alguna de sus válvulas, requiere tratamiento antibiótico

Endocarditis

La endocarditis es la inflamación del endocardio, la membrana interna que recubre las cavidades del corazón (aurículas y ventrículos) y las válvulas cardíacas, que permiten el paso de la sangre al órgano vital para su oxigenación y para que sea nuevamente impulsada con cada contracción, volviendo a recorrer todo nuestro sistema circulatorio.

Esa inflamación puede deberse a distintas causas. Una de las más frecuentes es la presencia en la sangre de algún microorganismo infeccioso, que acaba llegando al corazón y desencadena la enfermedad. La Fundación Española del Corazón (@cuidarcorazon) señala que generalmente es una bacteria (estreptococos o estafilococos) la que acaba alcanzando al endocardio o queda fija en una de las válvulas.

Cuando esto ocurre, el microorganismo infeccioso comienza a reproducirse y a desarrollarse creando una estructura en "racimo" conocida como vegetaciones, que no tiene nada que ver con la enfermedad que afecta a la garganta y las fosas nasales. Las bacterias son las responsables de la infección e inflamación y, además, pueden afectar a la correcta función de las válvulas cardíacas, con el riesgo cardiovascular que esto implica.

Endocarditis

¿Quién puede sufrir esta enfermedad?

Todos estamos expuestos a padecer el ataque de una bacteria que penetre en nuestro organismo y llegue al torrente sanguíneo a través de una herida que rompa la protección natural que nos proporciona nuestra piel, pero en general la endocarditis es más probable en las personas que presentan algún tipo de cardiopatía congénita, una valvulopatía o una válvula protésica colocada tras una intervención quirúrgica.

El daño en la piel, especialmente en las mucosas, puede ser la vía de acceso perfecta para que determinadas bacterias lleguen a la sangre. Los procedimientos dentales que implican el sangrado de las encías y las pruebas, tratamientos o cirugías que pueden afectar al tracto respiratorio, las mucosas de la pared del estómago o el intestino, o al aparato urinario son las que implican mayor riesgo de desencadenar una endocarditis infecciosa.

La enfermedad puede desarrollarse en un corto periodo de tiempo o tardar semanas en mostrar los primeros síntomas. Malestar general, fiebre, escalofríos y sudoración nocturna son algunos de los indicios que la Sociedad Española de Cirugía Torácica-Cardiovascular (@SECTCV) relaciona con esta dolencia.

La endocarditis infecciosa requiere tratamiento urgente. Por un lado, será necesario detener la infección cuanto antes, con antibióticos capaces de eliminar la bacteria causante de la misma, y, por otro, habrá que subsanar todo el daño que la infección haya podido provocar o agravar, entre ellos una insuficiencia cardíaca, el riesgo de embolia o una anomalía en la función de las válvulas afectadas. Eso sí, aunque se trata de una enfermedad grave, con un tratamiento rápido y efectivo el índice de curación sin secuelas es alto.

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