Medicina general

La endoscopia, una prueba esencial en el tratamiento de enfermedades hepáticas

Mariola Báez

Foto: Bigstockphoto

Lunes 13 de enero de 2020

2 minutos

En pacientes con cirrosis, es fundamental para diagnosticar y tratar posibles complicaciones

lesión de Dieulafoy

Como explica la Fundación Española del Aparato Digestivo (@saludigestivo), la endoscopia es una prueba médica básica en la detección de múltiples dolencias, generalmente relacionadas con el sistema digestivo, pero que puede tener otras aplicaciones útiles en patologías diversas.

La endoscopia consiste en introducir un tubo flexible, dotado de una cámara y de un sistema de iluminación, bien por la boca, si el objetivo es estudiar la parte superior del aparato digestivo, o por el ano, para explorar con mayor facilidad el recto, el colon y la parte final de intestino delgado. Si fuera necesario, la técnica endoscópica permite también la extracción de muestras de tejido (biopsia) para su posterior análisis.

En determinadas enfermedades hepáticas, esta sencilla prueba, que suele realizarse mediante sedación, es importante para determinar hasta que punto el daño sufrido por el hígado está afectando a los vasos sanguíneos cercanos.

endoscopia enfermedades hepáticas

Endoscopia oral en el tratamiento de la cirrosis

Según la Sociedad Española de Medicina Interna (@Sociedad_SEMI), la cirrosis es la última fase de la enfermedad hepática crónica. Puede tener orígenes diversos: desde el abuso de las bebidas alcohólicas, hasta una hepatitis vírica (B o C) o el desarrollo de alguna patología de carácter autoinmune.

A medida que la enfermedad avanza, el mal funcionamiento del hígado y la presencia de áreas cicatrizadas y endurecidas (fibrosis) dificultan el paso de la sangre a través del órgano, haciendo que la presión en la vena porta aumente de forma considerable. Esta situación incrementa el riesgo de aparición de varices en el esófago o en las paredes del estómago y también el peligro de sufrir una hemorragia digestiva.

Los especialistas señalan que entre un 30% y un 60% de las personas con hígado cirrótico presentan varices esofágicas que podrían romperse sin dar síntomas previos que pudieran servir de aviso. Este es el motivo por el cual incluir una endoscopia oral en las revisiones periódicas es esencial a la hora de detectar a tiempo esta grave complicación que, con el adecuado tratamiento farmacológico, puede evitarse en la mayoría de las ocasiones.

Ante una hemorragia digestiva por varices, podría ser necesaria la colocación de unas bandas elásticas que permitan “cerrar” esa variz con sangrado. Es lo que se conoce como ligadura endoscópica con bandas, un tratamiento complementario al farmacológico que resulta eficaz a la hora de minimizar los riesgos que la enfermedad hepática puede llevar asociados.

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