Beber menos agua para contrarrestar la incontinencia es un error: puede irritar la vejiga

Los expertos recomiendan mantener una hidratación adecuada y consultar ante cambios o molestias

Beber menos agua para contrarrestar la incontinencia es un error: puede irritar la vejiga (Fuente: Biblioteca CMS) Miia

Beber menos agua para asír ir menos veces al baño, cuando se padece incontinencia urinaria es un error. De hecho, reducir la ingesta de líquidos para espaciar las visitas al baño cuando se padece incontinencia urinaria puede tener el efecto contrario al deseado. Según explica el urólogo del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela de Madrid, Pietro Moscatiello, beber menos puede producir “una orina más concentrada” capaz de “irritar la vejiga”.

La información, recogida por el portal digital Infosalus, de EuropaPress, señala que la deshidratación no mejora el funcionamiento de la vejiga. “Beber menos para ‘aguantar más’ suele ser una trampa”, afirma Moscatiello, quien advierte de que esta práctica puede “favorecer la urgencia urinaria y aumentar molestias como el escozor, especialmente si existe infección o irritación”.

Las causas y el impacto de la incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria no responde a una única causa. Según la directora médica de Sanitas Mayores, Mirian Piqueras, “puede estar relacionada con debilidad del suelo pélvico, cambios hormonales, cirugías previas, enfermedades neurológicas, infecciones urinarias o determinados tratamientos farmacológicos”. La variedad de posibles factores hace que sea importante valorar cada caso de manera individual.

Por este motivo, también conviene prestar atención a la aparición de determinados síntomas. Piqueras recomienda consultar ante “cualquier cambio brusco, molestias al orinar, sangre en la orina, fiebre o escapes que aparecen de forma repentina”, ya que pueden requerir una valoración médica.

Pero las consecuencias de esta condición no se limitan al ámbito físico. La incontinencia también puede modificar la manera en la que una persona organiza su vida diaria. La psicóloga de Blua de Sanitas, Carla Álvarez Llaneza, explica que “muchas veces, el problema no es solo el escape, sino la vida que la persona deja de hacer para intentar evitarlo”. La preocupación por sufrir un episodio puede llevar a controlar constantemente aspectos cotidianos como dónde sentarse, cuánto beber o cuándo levantarse. 

Beber menos agua para evitar la incontinencia puede aumentar la urgencia urinaria (Fuente: BigStock)

 

Esta preocupación constante puede terminar generando desgaste emocional y haciendo que la persona limite actividades para evitar situaciones incómodas. Por ello, la especialista considera importante desarrollar estrategias que permitan recuperar progresivamente la sensación de control sobre la rutina

Recomendaciones

Durante el verano, estos síntomas pueden resultar especialmente incómodos al realizar actividades fuera de casa o pasar más tiempo fuera de la rutina habitual. Por ello, los expertos recomiendan tener en cuenta algunas pautas que pueden facilitar el día a día y ayudar a afrontar estas situaciones con mayor tranquilidad: 

  • Planificar los trayectos antes de salir, teniendo en cuenta las necesidades que puedan surgir durante el recorrido.
  • Observar el efecto de determinados alimentos y bebidas, ya que algunas personas experimentan más urgencia después de consumir café, alcohol, bebidas carbonatadas o comidas especiadas.
  • Preparar un kit discreto de recambio, con absorbentes adecuados, ropa interior, una bolsa para desechar los productos utilizados y material de higiene.
  • Mantener una hidratación adecuada, en lugar de reducir el consumo de líquidos para intentar acudir menos al baño.
  • Prestar atención al cuidado de la piel, manteniendo limpia y seca la zona genital.