El peligro de los refrescos con azúcar: "una trampa" para la salud de los mayores de 55 años
El verano es su momento estrella, pero los expertos alertan del riesgo de su consumo excesivo
Llega el verano y con él una avalancha de anuncios de refrescos como Coca-Cola, Nestea o Pepsi, que prometen sofocar el calor e incluso alcanzar “la chispa de la vida”. Pues atención, porque nutricionistas y geriatras advierten de que consumir refrescos de forma habitual puede ser una gran “trampa” para la salud, especialmente a partir de los 55 años, por los cambios metabólicos que se producen. Hoy sabemos que el consumo excesivo de bebidas azucaradas (refrescos, zumos, bebidas energéticas) está relacionado con el 9,8% de los nuevos casos de diabetes y del 3,1% de los accidentes cardiovasculares en el mundo, según un reciente estudio publicado en Nature Medicine. Otra investigación de la Universidad de Michigan concluye incluso que consumir bebidas de este tipo podría restar una media de 12 minutos de vida por lata.
En opinión de la farmacéutica, nutricionista e influencer, Marián García (@boticariagarcia) los refrescos con azúcar "son totalmente prescindibles" debido a su impacto en el metabolismo, especialmente en los sénior, explicando que "lo que hacen es subir la curva de glucosa" de manera abrupta. Según la experta, estas bebidas provocan un ciclo de ansiedad, ya que "todo lo que sube baja" y, cuando los niveles descienden, se genera una necesidad de volver a consumir dulce, entrando en un bucle de antojos azucarados. García destaca que este consumo es cuestionable porque "los humanos no estamos pensados para tomar azúcar refinado", advirtiendo que los alimentos naturales como la fruta contienen el azúcar dentro de una matriz, normalmente unidos a la fibra, lo que evita esos picos glucémicos tan perjudiciales.

La OMS alerta: han provocado una "epidemia" de enfermedades crónicas
En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado este 2026 sobre la urgencia de frenar el consumo excesivo de bebidas azucaradas– y alcohólicas–, debido a que su fácil acceso y bajo precio está disparando una "epidemia de enfermedades no transmisibles como la obesidad, la diabetes y las cardiopatías". De ahí que llama a gobiernos e instituciones a reforzar los impuestos a estas bebidas, que señala están "mal orientados" y no siempre cubren todas las opciones de bebidas azucaradas (dejando fuera a zumos y bebidas lácteas). "Mientras la industria se beneficia, los ciudadanos suelen cargar con las consecuencias para la salud y la sociedad, con los costos económicos", señalan desde la OMS.
En España, el Gobierno ya ha subido el IVA al 21% o limitado su venta en colegios e institutos, pero médicos y asociaciones de mayores llaman a tomar medidas más contundentes y poner el foco también en los mayores de 55 años, ya que el consumo acumulado de bebidas de este tipo puede ser aún más perjudicial a medida que cumplimos años. Sobre la mesa del Ministerio de Consumo sigue pendiente un anteproyecto de ley para prohibir su distribución en residencias y hospitales, pero los expertos piden más campañas sobre alimentación saludable, ya que aseguran que la industria suele "adaptarse bien" a los cambios legislativos, además de contar con grandes campañas de publicidad y marketing. De hecho, muchas de las grandes empresas de este sector en España entre las que destacan Coca-Cola, Damm (que comercializa Nestea), Suntory (antes Schweppes), PepsiCo o Red Bull, llevan como bandera que en los últimos años se han comprometido a reducir el contenido de azúcar de sus productos y de haber sacado nueva oferta de bebidas 'Zero' o, isotónicas.

Elaboración propia a partir de datos de facturación de empresas del sector y Mercasa (Incluye facturación de otras producciones).
Una "trampa metabólica" para los mayores de 55 años
En nuestro país, los adultos consumen una media de tres bebidas azucaradas a la semana, sobre todo los hombres y cada vez más sénior, según datos de la patronal de las Bebidas Refrescantes (Anfabra). Aunque el consumidor de refrescos mayoritario sigue siendo el de 35-49 años (más del 30% del consumo en 2024), destaca el crecimiento del segmento de 60-75 años ( 29%). Esto incluye a la generación X (nacidos entre 1965 y 1980) – muchos de los cuales crecieron seducidos por la magia de estos "refrescos globales"– y a los baby boomers ( nacidos entre 1946 y 1964), con diferentes bebidas preferidas, según una reciente encuesta de YouGov.
La Dra. Guadalupe Blay Cortés, responsable del Grupo de Endocrinología y Nutrición de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), explica que a partir de esta etapa "muchas personas desarrollan una menor 'flexibilidad metabólica', es decir, el organismo responde peor a grandes cargas de glucosa. "Con la edad disminuye la sensibilidad a la insulina y el músculo envejecido consume peor la glucosa", provocando picos glucémicos que aceleran el desarrollo de diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedad del hígado graso, entre otras.
Otro peligro es la fragilidad ósea, la desnutrición o los problemas de salud bucodental. "Sustituir nutrientes de calidad por los azúcares de los refrescos puede acelerar la fragilidad, el deterioro funcional y favorecer la dependencia y el envejecimiento prematuro de la salud ósea o muscular", señala la geriatra Marta Castro Rodríguez, Subdirectora Médico del Hospital Universitario de Getafe y miembro de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG). Recuerdan además que estas bebidas suelen desplazar opciones más saludables como el agua, las infusiones o la leche, contribuyendo a una peor calidad nutricional.

Ranking de refrescos mejor valorados en España en 2025, por generaciones. Fuente:YouGov
Una sola lata de Coca-cola contiene más de 30gr de azúcar
Los expertos llaman a no obsesionarse, pero al mismo tiempo, vigilar el consumo de azúcares. La OMS fija el límite diario de consumo de azúcares libres recomendado a menos 10% de las calorías diarias, e idealmente menos del 5% (lo que suele equivaler a 25 gramos). Así, recuerdan que una sola lata de 330 mililitros de Coca Cola aporta 35 gramos de azúcar, y aunque otros refrescos tienen menos cantidad, es sencillo superar este límite. De ahí que invitan a revisar bien el etiquetado de cada lata, y que idealmente no superen los 5 gramos de azúcar por cada 100 mililitros, poniendo especial atención no solo en los refrescos, sino en los zumos, bebidas energéticas e incluso las mezcladas con leche e intentar que su consumo no sea diario.
Aún así, el especialista en Alimentación y Nutrición y presidente del Comité de Expertos de Salud de 65YMÁS, Rafael Urrialde, considera necesario distinguir entre "azúcares libres (los que son añadidos) y azúcares totales (todos los azúcares presentes en un alimento)" y también entre la cantidad y frecuencia del consumo de estas bebidas. Urrialde defiende que estas cifras de consumo recomendado deben individualizarse estrictamente y que "en personas mayores hay que adaptarlo más todavía", ya que sus requerimientos calóricos suelen ser menores. Por este motivo, señala que a medida que se cumplen años, "especialmente en las franjas que van de los 55 a los 75 años en adelante, las circunstancias fisiológicas cambian sustancialmente y la dieta debe personalizarse con la ayuda de profesionales" y advierte también de los efectos en la salud de las bebidas alcohólicas, que considera aún más peligrosas.
Contenido de azúcar de principales refrescos

¿Se prohibirá su venta en residencias y hospitales?
Frente a la escalada de problemas de salud pública asociados a los refrescos, en España se han comenzado a tomar medidas institucionales, como el aumento del IVA de las bebidas azucaradas al 21% en 2021, o más recientemente la prohibición de su distribución y venta en colegios e institutos. También en Cataluña, son pioneros en haber implantado una normativa específica que grava con un impuesto las bebidas azucaradas envasadas. Pero desde las asociaciones de mayores como la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) llevan tiempo pidiendo que el foco no recaiga solo en la población joven, sino que se preste atención a los sénior por su alta prevalencia de enfermedades crónicas. Y es que señalan que pese a que existe una conciencia general sobre “tomar menos azúcar”, esto no siempre se identifica con la ingesta de refrescos, zumos,, tés preparados, cafés, o bebidas “saludables”. De ahí que también está en camino un Decreto del Ministerio de Consumo que prohibirá la oferta de ultraprocesados y refrescos azucarados en hospitales y residencias de mayores, que urgen a aprobar.
Así, fuentes del ministerio y de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (@AESAN_gob_es) confirman a 65YMÁS que este proyecto se encuentra en una "fase avanzada de tramitación y esperamos que pueda ser aprobado próximamente", reconociendo la "amenaza sistemática que supone para la salud pública" el consumo excesivo de este tipo de refrescos. Señalan además que el Real Decreto para limitar su distribución en hospitales y residencias de mayores "pretende promover que la oferta de alimentos en este tipo de establecimientos esté alineada con las recomendaciones de consumo de los distintos grupos de alimentos, favoreciendo el agua corriente como bebida principal y la ingesta de otras bebidas sin azúcares añadidos". Al mismo tiempo, desde la AESAN advierten de que "si te pasas con el azúcar añadido, tienes el triple de posibilidades de morir por una enfermedad cardiovascular".

La reformulación hacia las bebidas 'Zero'
Los expertos explican también que ante la mayor conciencia institucional y social, el sector de los refrescos se ha adaptado reduciendo el azúcar añadido mediante la reformulación de recetas (sustituyendo el azúcar por edulcorantes), la diversificación hacia líneas "Zero" o "Light", o el lanzamiento en formatos más pequeños. Desde la Asociación Nacional de Fabricantes de Bebidas Refrescantes Analcoho (Anfrabra) – que integra a empresas como Coca-Cola, Damm, Pepsico o Refresco– aseguran que han reducido 46% la cantidad de azúcar de sus productos desde 2005. En concreto, desde Coca-Cola (@CocaCola_es) explican a 65YMÁS que entienden que "el exceso de azúcar, así como de todos los nutrientes críticos como la grasa saturada o la sal, no es bueno para nadie" y por eso cuentan con opciones 'Zero' y sin cafeína, y trabajan desde 2010 para reducir el azúcar de sus productos hasta llegar a los 5 mg/100 ml.", señalan. Sin embargo, para los profesionales médicos y nutricionistas, "no es suficiente". Para la geriatra Castro, la verdadera trampa de la industria es "la normalización de estas bebidas en la dieta diaria", aclarando que "reducir algunos gramos puede ayudar, pero no convierte automáticamente al producto en saludable". La Dra. Guadalupe Blay denuncia que el consumo continúa siendo elevado porque el azúcar sigue siendo accesible y la industria "mantiene una gran capacidad de marketing".
El nutricionista clínico Luis Bellot considera que el sector corporativo siempre "se adapta muy bien a los cambios legislativos". "Cuando los gobiernos intentan limitar los anuncios de las bebidas originales, las marcas saturan las calles publicitando sus versiones "0,0" o sin azúcar, logrando sortear la ley y manteniendo la asociación visual del consumidor con la bebida tradicional", asegura. Y aunque consideran que las alternativas "light o zero" son mejores que las azucaradas, especifican que no deben considerarse productos "saludables ni de consumo ilimitado" y señalan los indicios que apuntan la ingesta de edulcorantes como aspartamo con el desarollo de cáncer. También advierten de las grandes cantidades de azúcar en bebidas energéticas, cervezas 0,0,e incluso tónicas, muy populares en el mercado actual. Además, un reciente artículo publicado en The Lancet advierte que las bebidas azucaradas no son simplemente agua con azúcar, sino que son "formulaciones industriales" con aditivos diseñados para ser "hiperpalatables". Es decir, más sabrosos y que provocan adicción.

Una industria millonaria que domina el marketing
Uno de los puntos más críticos del estudio de The Lancet sobre el impacto en la salud de estas bebidas industriales es que apunta a que el presupuesto en marketing y publicidad de las grandes compañías de refrescos a nivel global, en concreto Coca-Cola y PepsiCo, cuadriplica al de la OMS, destacando su gran poder de influencia. En España, aunque de manera más modesta, el sector de los refrescos invirtió 60.065. 487 euros en publicidad en 2024, encabezado por Coca-Cola (que comercializa Coca-Cola, Fanta, Aquarius, o Fuze Tea), seguido de Red Bull y Suntory (Schweppes, La Casera, Trina, Sunny Delight), según datos de InfoAdex. Además, los hogares españoles consumieron 1.624 millones de litros de gaseosas y bebidas refrescantes y gastaron 1.875 millones de euros de esta familia de productos, sobre todo en refrescos de cola, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Y es que cada año se producen en España más de 5.000 millones de litros de bebidas refrescantes embotelladas en más de 2.000 referencias de aguas, refrescos o zumos, según el Instituto Nacional de Estadística. El sector está formado por cerca de 360 empresas, pero la mayoría de su facturación se concentra en pocas empresas. Entre las que destacan Coca-Cola, Damm (que comercializada Nestea en España), Suntory Beverage & Food (antes Schweppes Suntory), PepsiCo (fabricante de Pepsi, Lipton, 7UP, Kas, y Gatorade) o la empresa de bebidas energéticas Red Bull, que cerraron 2024 con una facturación de 4.790 millones de euros en España, según Informe Socieconómico e Inversión Industrial del Sector de Bebidas Refrescantes en España, elaborado por la consultora financiera Afi para la Asociación de Bebidas Refrescantes.

Los mayores piden más campañas de hidratación saludable
Las asociaciones de mayores coinciden en alertar sobre el grave impacto de las bebidas azucaradas en la salud de los sénior y exigen una mayor atención hacia este colectivo. Desde la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) piden "promover el agua como bebida habitual" y "reforzar la educación nutricional en centros de mayores, centros de día y residencias", en lugar de poner el foco normativo únicamente en la población más joven. Desde la Unión Democrática de Pensionistas (UDP) son aún más duros y aseguran que las bebidas azucaradas e isotónicas "son un veneno para todas aquellas enfermedades crónicas que padecemos por la edad" y critican que no se prohíban para proteger la salud pública.
Desde la Federació d’Associacions de Persones Grans de Catalunya (Fatec) dudan del efecto de los impuestos en estas bebidas y reconocen que a los mayores les cuenta mucho "cambiar los hábitos adquiridos a lo largo de toda la vida". No obstante, el nutricionista Luis Bellot apunta a que "nunca es tarde para adoptar hábitos saludables y anima los sénior a que si consumen bebidas azucaradas lo hagan menos de tres veces por semana". A nivel institucional, también urgen a implementar etiquetados frontales más claros que adviertan sobre los azúcares añadidos, además de hacer mayores esfuerzos para regular de forma estricta el marketing que asocia estos productos con el bienestar o la energía. Mientras tanto, los expertos proponen consumir opciones más saludables como el agua, las infusiones o incluso limonadas caseras.
