El curso arranca también para los abuelos: ayudan encantados, pero no quieren ser esclavos

Son "una figura esencial de apoyo, transmisión de valores y vínculo entre generaciones"

El curso arranca también para los abuelos: ayudan encantados, pero no quieren ser esclavos (Rosa Veiga / Europa Press) Miia

Los abuelos y abuelas se constituyen como un pilar esencial en la educación de sus nietos, es algo en lo que coinciden tanto mayores, padres y madres, como docentes y psicólogos, pero ¿hasta dónde llega este papel tan importante que desempeñan? ¿Cuándo la dedicación voluntaria acaba convirtiéndose en una obligación?

Que son claves para las familias es algo que ya sabemos, tanto para la conciliación de las mismas como a nivel financiero. Y es que, el 85% de los abuelos y abuelas en España cuidan de sus nietos en algún momento, el 46,7% de forma habitual y el 28,6% de forma diaria, según un informe de Aldeas Infantiles SOS, Abuelos y abuelas, ¿qué haríamos sin ellos? El papel protagonista de las personas mayores en el cuidado a la infancia Cabe destacar, además, que el 52% de los españoles mayores de 55 años ha ayudado económicamente a algún miembro de su familia en el último año, según refleja en el VI Barómetro del Consumidor Sénior, del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre.

También son esenciales en la educación de los más pequeños, algo que cobra especial relevancia con la vuelta al cole que llega con el comienzo del mes de septiembre y que nuevamente pone de relieve la importancia de aquellos que, muchas veces en silencio y de forma desapercibida, sostienen familias enteras de una forma u otra. 

Esenciales en la educación de sus nietos

Los mayores coinciden en que los abuelos desempeñan un papel de "enorme importancia" en la educación de sus nietos, siendo "una figura esencial de apoyo, transmisión de valores y vínculo entre generaciones". 

"Los abuelos y las abuelas no solo acompañamos a los nietos al colegio, los recogemos, estamos presentes durante las vacaciones o ante imprevistos y hacemos posible, en muchas ocasiones, la conciliación laboral y familiar", sino que su aportación "va mucho más allá del cuidado práctico", destaca José Luis Fernández Santillana, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA).

"Podemos aportar algo que quizá hoy tiene todavía más valor: tiempo, experiencia, afecto y una mirada diferente sobre la vida. También podemos ser un punto de referencia emocional para los niños. Un abuelo que escucha, acompaña, conversa y comparte experiencias está haciendo una aportación educativa enorme, aunque no esté impartiendo ninguna lección", explica Josep Carné i Teixidó, presidente de la Federación de Asociaciones de Personas Mayores de Cataluña (FATEC). Un "espacio afectivo" y "un espacio de seguridad" que "en ausencia de los padres que no es reemplazable, es decir, que tiene unas características de calidad absolutamente insustituibles", añade José Antonio Luengo Latorre, vicepresidente primero del Consejo General de la Psicología de España, quien destaca además que "pueden convertirse en buenos modelos de afrontamiento de las dificultades".

A todo ello se suma que la convivencia intergeneracional es una forma incomparable de transmisión de valores, valores como "el respeto, la solidaridad, la responsabilidad, el esfuerzo, la paciencia, el diálogo, la convivencia y el cuidado de los demás", explica Fernández Santillana, resaltando que "no se trata solamente de explicar esos valores, sino de transmitirlos mediante el ejemplo y la experiencia". 

Proporcionan "algo difícil de sustituir", concuerda Anatolio Díez Merino, secretario general de la Federación de Pensionistas y Jubilados de UGT-UJP, quien añade que "esa relación también beneficia a los mayores: favorece su participación social, refuerza vínculos y permite que sigan sintiéndose útiles y presentes en la vida familiar". "La educación funciona en las dos direcciones", siendo esta "una verdadera escuela intergeneracional".

Esta relación contribuye, además, señala Norberto Fernández, a "combatir el edadismo, porque permite que niños, niñas y jóvenes conozcan una imagen activa, diversa y real de las personas mayores". 

 

Extremadura dará ayudas de hasta 1.100 euros por contratar a abuelos que cuiden de sus nietos

Abuelos, no esclavos

Con todo, este papel que realizan los abuelos y las abuelas tiene que ser complementario y "no deben sustituir a los padres ni asumir por obligación responsabilidades que corresponden a estos", destacan desde CEOMA. Así lo entienden también desde la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP), cuyo presidente, Jesús Norberto Fernández, prefiere no presentar su participación como imprescindible en todos los casos, pues, explica "las realidades familiares son diversas". Por su parte, desde la Confederación Estatal de Mayores Activos (CONFEMAC), su presidenta, Gloria Veiga, apunta que "requiere un equilibrio claro para evitar conflictos familiares". 

Si hay alguien que detecta fácilmente el impacto de la crianza en los niños son los profesores. Y desde la Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (ANPE) valoran "muy positivamente el papel que desempeñan muchos abuelos en el día a día de sus nietos", coincidiendo en que "son una pieza fundamental para que las familias puedan conciliar". No obstante, consideran que "no deberíamos convertir en normal que sean ellos quienes tengan que asumir de forma habitual la atención de los menores porque los horarios laborales y escolares no encajan. La conciliación necesita respuestas propias y no puede descansar exclusivamente sobre los abuelos. Es necesario una respuesta coordinada". Y es algo en lo que están de acuerdo también los padres y las madres. "Los abuelos ayudan porque quieren y porque forman parte de la familia, no porque tengan la obligación de solucionar nuestros problemas de conciliación", resaltan desde la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (CEAPA).

De hecho, una de las principales preocupaciones de los mayores es que "la ayuda a los hijos y nietos termine convirtiéndose en una obligación permanente", afirman desde FATEC, cuyo presidente destaca la importancia de "distinguir entre querer ayudar y tener que ayudar". Una carga, cabe destacar, tal y como hacen desde la PMP, que "sigue recayendo especialmente sobre las abuelas, prolongando la desigual distribución de los cuidados entre mujeres y hombres". 

"En este mundo que estamos inventando, los abuelos, en no pocas ocasiones, acaban convirtiéndose en unos padres complementarios que se ven también sometidos a esos ritmos, a esos horarios, a esa lucha diaria por llegar a tiempo, por atender las necesidades más urgentes y no tanto a la escucha, la atención, el sentarse juntos, el pasear, el hablar... que siempre y de alguna manera han estado ligados como conductas a la relación entre abuelos y niños", señala Luengo Latorre. Los abuelos y abuelas "pueden estar disponibles para ayudar a hijos y nietos, pero no deben convertirse en sustitutos de los padres ni en cuidadores permanentes como consecuencia de las dificultades de conciliación", apunta Fernández Santillana. "El cuidado ocasional y voluntario de los nietos puede ser muy satisfactorio; una dedicación excesiva puede limitar su autonomía, sus relaciones sociales, su descanso, sus actividades y sus propios proyectos de vida".

Es lo que se conoce como síndrome del abuelo esclavo, que puede ser considerado además como una forma de maltrato hacia las personas mayores, si tenemos en cuenta la definición que da la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el maltrato: "un acto o varios actos repetidos que le causan daño o sufrimiento, o también la no adopción de medidas apropiadas para evitar otros daños, cuando se tiene con dicha persona una relación de confianza". Entre los síntomas podemos destacar el no saber decir que no, no tener vida social, sentirse superados por la responsabilidad, cansancio, ansiedad, estrés, depresión o tristeza, hasta signos físicos, como dolor crónico o hipertensión arterial.

En este sentido, padres y madres opinan que es necesario "cambiar cierta percepción social", puesto que "a veces damos por supuesto que, una vez jubilados, tienen disponibilidad ilimitada. Y jubilarse del trabajo no significa ponerse a disposición de los hijos y los nietos". Es más, afirman que "la relación con los nietos es mucho más enriquecedora cuando nace del afecto y del deseo de compartir tiempo que cuando se convierte en una obligación diaria".

"También debemos combatir una contradicción bastante frecuente: la sociedad reclama a los mayores que cuiden, ayuden económicamente y estén disponibles para sus familias y, al mismo tiempo, puede tratarlos como personas que ya no tienen nada que aportar", añade Díez Merino.

 

Suecia pagará una remuneración a los abuelos que cuiden a sus nietos

 

Para evitar esta situación, las asociaciones de mayores plantean una serie de demandas, entre las que destacan, según apunta Fernández Santillana: 

  • Reconocimiento, "porque el cuidado y la educación informal que realizan tienen un enorme valor familiar y social". 
  • Voluntariedad, "porque cuidar de los nietos debe ser una elección y no una obligación". 
  • Respeto a sus límites, "tanto físicos como emocionales y de tiempo". 
  • Conciliación real, "para que las carencias de las políticas de conciliación no sean compensadas sistemáticamente por los abuelos". 
  • Derecho "a tener un proyecto de vida propio, participar socialmente, formarse, viajar, mantener relaciones y disfrutar de su jubilación". 
  • Corresponsabilidad familiar, "distribuyendo adecuadamente las responsabilidades entre generaciones y evitando especialmente que la carga recaiga de manera desproporcionada sobre las abuelas". 

Debe haber límites, coinciden desde CONFEMAC, señalando algunas normas que se deberían seguir por parte de los abuelos también: 

  • No sobrecargarse: "El cuidado de los nietos debe ser un placer, no una obligación laboral a tiempo completo que agote físicamente al mayor".
  • El rol del consentidor: "Está bien ser más flexible y dar caprichos puntuales, pero sin saltarse las líneas rojas que los padres han establecido". 
  • Los abuelos deben respetar las decisiones de los padres sobre alimentación, horarios de sueño, uso de pantallas y castigos.
  • No desautorizar: "Jamás se debe contradecir una orden de los padres delante de los niños, ya que destruye la autoridad paterna".

De hecho, respecto a esto último, ANPE señala la importancia de que "los niños reciban mensajes coherentes sobre cuestiones como las normas, los límites, el estudio, la autonomía o el uso de las pantallas". 

Asimismo, desde el punto de vista de los centros también consideran clave delimitar los diferentes papeles. "Que un abuelo participe activamente en el cuidado y educación cotidiana de su nieto no significa que tenga automáticamente la condición de interlocutor ante el centro educativo. La comunicación sobre la evolución académica del alumno, las tutorías o la información educativa debe mantenerse con quienes ostentan la responsabilidad legal correspondiente, salvo que exista la autorización o delegación expresa que proceda. Esto es especialmente importante en situaciones familiares complejas, como separaciones o distintos regímenes de custodia, en las que los centros deben actuar con especial prudencia y ajustarse a la normativa", explican. Sin olvidar algo "fundamental: ayudar no significa sustituir al niño. Los abuelos pueden acompañar y orientar, pero debemos procurar que los menores mantengan progresivamente su autonomía y responsabilidad". 

Desde el COP señalan también la importancia de "evitar la sobreprotección" por parte de los abuelos y abuelas. "Deben cuidar, acompañar y aportar ese espacio de tranquilidad, de flexibilidad, de sonrisa y sobre todo de no urgencias, pero a veces sobreprotegemos y los abuelos no tenemos la responsabilidad de reñir, de cuidar y de crear determinados hábitos y demás. Y esto siempre genera dificultades". 

¿Cómo ejercer este papel de forma activa, saludable y voluntaria?

De cara al nuevo curso escolar, los mayores aportan algunos consejos y recomendaciones, en la línea de sus demandas, para los abuelos y abuelas que ejercen este papel, para que lo puedan hacer de forma activa, saludable y voluntaria

Lo primero de todo, señalan desde CEOMA, sería "establecer claramente el papel de cada generación". También hay que "preguntar y acordar, no dar por supuesto". En este sentido, desde CONFEMAC recomiendan que los padres y abuelos se reúnan antes del inicio del curso para pactar un calendario en el que se defina con claridad "qué días y en qué horarios colaborarán los abuelos", así como "establecer las líneas rojas", es decir, las normas que "son innegociables", y dejar un "espacio para la queja". 

"Los abuelos deben tener la libertad de decir no o estoy cansado sin sentirse culpables" porque, tal y como destacan desde la UGT-UJP, "decir que no a determinadas obligaciones no significa querer menos a los nietos". Igual que es importante "respetar las decisiones educativas fundamentales de los padres, esto debe ser recíproco: los padres deben respetar igualmente el tiempo, las necesidades, la salud y la autonomía de los abuelos". 

De igual modo, Veiga recomienda "potenciar actividades en las que exista un verdadero intercambio intergeneracional: cocinar juntos, contar historias familiares, realizar actividades culturales, enseñar juegos tradicionales, compartir aficiones, pasear, conocer el entorno o intercambiar competencias digitales". De hecho, los docentes consideran que los centros pueden "aprovechar el enorme potencial de las relaciones intergeneracionales mediante actividades de lectura, talleres, transmisión de experiencias, historia local, profesiones, tradiciones o proyectos culturales. Es una forma de incorporar todo ese conocimiento y experiencia sin confundir los distintos ámbitos de responsabilidad", explican. 

 

Menos nietos y más abuelos y bisabuelos: así cambiarán las familias en los próximos años (Bigstock)

 

Por parte de los docentes, para asegurar una buena colaboración entre todos, consideran que "debe existir una comunicación fluida entre el centro educativo y las familias". Y recuerdan que "la coordinación y la responsabilidad pedagógica deben seguir correspondiendo al profesorado. Las familias y los abuelos pueden colaborar y enriquecer el proceso educativo, pero no sustituir la labor de los docentes ni las responsabilidades que corresponden a la Administración educativa". 

Por parte de las familias, desde CEAPA admiten que el mes de septiembre "es especialmente complicado". Ante esta situación, la clave para evitar sobrepasar los límites de los mayores es, además de lo aportado, "repartir las cargas entre todos los recursos disponibles y evitar que una sola persona termine ocupándose cada día de llevar, recoger, dar de comer, acompañar a actividades y cuidar hasta que regresan los padres". 

"Queremos abuelos y abuelas presentes en la vida de sus nietos, no abuelos agotados porque nuestra sociedad no ha sabido resolver la conciliación. Esa diferencia es fundamental", destacan. 

Antes que cuidadores, los abuelos son personas con derechos, intereses y proyectos propios

"Los abuelos queremos estar al lado de nuestros hijos y nietos, pero no queremos estar por obligación. Queremos ayudar, acompañar, transmitir y disfrutar; no sustituir a nadie. El inicio de un nuevo curso puede ser precisamente un buen momento para hablar de ello en familia y repartir las responsabilidades de una manera equilibrada. Porque los abuelos debemos ser una ayuda para la familia, pero también debemos poder seguir siendo protagonistas de nuestra propia vida", resalta el presidente de FATEC. 

En esta línea, desde la PMP reconocen "la enorme aportación afectiva, educativa y social de los abuelos y las abuelas", pero también muestran su deseo de "proteger su autonomía". Y destacan que "el mejor reconocimiento a su contribución es garantizar que puedan ejercer este papel de manera voluntaria y saludable". Por su parte, el secretario general de la UGT-UJP insiste en que "el objetivo no debería ser tener abuelos que cuiden más horas, sino conseguir abuelos y nietos que puedan compartir más tiempo de calidad".

Por último, desde CEOMA recuerdan que "los abuelos tienen mucho que aportar a las nuevas generaciones, pero antes que cuidadores son personas con derechos, intereses y proyectos propios". 

Temas relacionados