Maltrato a mayores: qué tipos existen y señales de alerta

Expertos alertan del aumento de los casos y reclaman más prevención

CEOMA denuncia el silencio ante el maltrato de las mujeres mayores dependientes y pide prevención Miia

El maltrato a las personas mayores continúa siendo una de las formas de violencia más invisibilizadas de la sociedad, pese a que afecta a millones de personas en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada seis personas mayores de 60 años ha sufrido algún tipo de abuso, una cifra que podría incrementarse en los próximos años debido al progresivo envejecimiento de la población.

La OMS considera el maltrato a los mayores una vulneración de los derechos humanos y advierte de que se trata de un problema de salud pública infradiagnosticado y poco presente en las agendas políticas. Según un estudio internacional publicado en la revista The Lancet Global Health, alrededor del 16% de las personas mayores ha sido víctima de alguna forma de violencia o negligencia. Entre las modalidades más frecuentes destacan el maltrato psicológico, el abuso económico, la negligencia, las agresiones físicas y los abusos sexuales.

Tipos de maltrato

Los expertos recuerdan que el maltrato no se limita a las agresiones físicas. También incluye conductas como humillaciones, amenazas, aislamiento social, apropiación indebida de bienes o pensiones, abandono, negligencia en los cuidados e incluso el uso inadecuado de medicamentos para controlar o sedar a la persona mayor. Asimismo, la discriminación por edad, conocida como edadismo, constituye una forma de violencia que afecta a este colectivo.

La detección de estas situaciones resulta especialmente compleja porque muchas víctimas no denuncian lo que están sufriendo. El miedo, la dependencia emocional o económica respecto al agresor y el aislamiento social contribuyen a mantener ocultos numerosos casos. Además, la falta de información y sensibilización dificulta que familiares, vecinos y profesionales identifiquen las señales de alerta.

Según explica Hèlia Salleras Padern, trabajadora social de la Residencia y Centro de Día Els Arcs de Figueres, la víctima más frecuente suele ser una mujer de más de 75 años con deterioro cognitivo o algún tipo de demencia. No obstante, los especialistas insisten en que no existe un perfil único ni de víctima ni de agresor.

 

El maltrato a los mayores, aunque es más visible tras el horror de la pandemia, se sigue silenciando

 

Entre los tipos de maltrato, podemos encontrar:

  • El maltrato físico ocurre cuando la persona que cuida a una persona mayor le causa daños físicos, pegándola, empujándola, abofeteándola...

  • El maltrato psíquico o emocional tiene lugar cuando la persona que cuida al mayor le grita, usa palabras humillantes, la amenaza o la ignora repetidamente. Sin olvidar que impedir por cualquier medio que una persona mayor vea a sus amigos y parientes cercanos es otra forma de maltrato emocional.

  • El maltrato sexual se da cuando la persona que cuida al mayor le fuerza a presenciar o participar en cualquier tipo de actos sexuales, lo que incluye gestos, insinuaciones, exhibicionismo, contacto sexual de cualquier tipo (violación, tocamiento, acoso sexual, hacer fotografías) consumado o no, no consentido o con personas incapaces de dar su consentimiento.

  • Otro tipo de maltrato es el causado por negligencia. Es decir, cuando el cuidador a cargo de una persona mayor no responde a sus necesidades.

  • Evidentemente también existe el abandono, cuando se deja a la persona mayor sola, sin tener la previsión de buscar un sustituto para que la cuide.

  • El maltrato financiero tiene lugar cuando se sustraen  dinero o pertenencias del mayor en cualquier forma, desde la falsificación de cheques o cualquier otro tipo de documento financiero, apropiarse  de las prestaciones que pueda recibir el mayor como su pensión o la utilización fraudulenta de sus tarjetas de crédito o cuentas bancarias, sin olvidar el cambio de datos en  testamentos, cuentas bancarias, pólizas de seguro de vida o escrituras.

  • Desgraciadamente también existe el maltrato sanitario que llevan a cabo médicos, personal de hospitales y otros trabajadores que brindan cuidados sanitarios, todos ellos sin escrúpulos que incrementan injustificadamente el precio a pagar por sus servicios, duplican cobros o cobran por servicios que no fueron prestados.

  • El maltrato por abuso está íntimamente ligado con el conocido como síndrome del abuelo esclavo. Hemos pasado de una crianza ejercida exclusivamente por los padres a otra en la que los abuelos participan muy activamente. Los motivos son varios y contundentes: falta de políticas efectivas de conciliación de la vida laboral con la familiar, grave crisis económica y poca adecuación de horarios a necesidades concretas en colegios y guarderías. Todo ello hace que muchos padres encuentren la mejor solución para el cuidado de sus hijos en los abuelos, algo que tiene evidentes ventajas pero también graves inconvenientes como los hijos exigen demasiado a sus padres olvidando que los abuelos además de tener espalda tienen también su propia vida y recurren al tópico de que sus padres ‘son felices con los niños’ para evadir sus responsabilidades y, de alguna manera, esclavizar a sus progenitores.

  • Maltrato farmacológico es la utilización inadecuada o desproporcionada de fármacos para la sedación o contención, una especie de camisa de fuerza química. En este tipo deberá incluirse también la negación de un medicamento necesario.

  • El maltrato social o edadismo es la discriminación de cualquier tipo hacia un grupo de población que reúne características comunes, en este caso la edad. 

Señales de alerta

Entre los indicios que pueden hacer sospechar de una situación de maltrato figuran:

  • Lesiones recurrentes con explicaciones contradictorias.
  • Miedo hacia familiares o cuidadores.
  • Abandono de citas médicas.
  • Signos de desnutrición o higiene deficiente.
  • Dificultades económicas injustificadas.
  • Negativa de los cuidadores a permitir que los profesionales sanitarios hablen a solas con la persona mayor.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) señala además que aproximadamente la mitad de los casos detectados tienen como presuntos responsables a los hijos de la víctima. Sin embargo, los expertos subrayan que el maltrato no solo se produce en el ámbito familiar. También puede darse en instituciones mediante prácticas como contenciones innecesarias, infantilización, aislamiento o trato degradante.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo son diversos. Entre ellos destacan la dependencia física o cognitiva de la persona mayor, el aislamiento social, la pobreza, la falta de recursos, la discriminación por edad y el agotamiento o sobrecarga de los cuidadores. También influyen problemas económicos, trastornos mentales, consumo de sustancias o la ausencia de formación específica para prestar cuidados.

Consecuencias

Las consecuencias pueden ser devastadoras. Además de lesiones físicas, el maltrato provoca depresión, ansiedad, estrés, pérdida de autoestima y un deterioro general de la salud. Las personas afectadas presentan un mayor riesgo de hospitalización, institucionalización e incluso mortalidad prematura.

 

mayores dia maltrato

 

Ante esta realidad, organismos internacionales y profesionales del ámbito sociosanitario reclaman reforzar las medidas de prevención, mejorar los sistemas de detección y aumentar la sensibilización social. La OMS insiste en que visibilizar el problema es el primer paso para combatir una violencia que sigue afectando a millones de personas mayores en silencio.

¿Qué hacer si tienes la sospecha de que hay maltrato?

No siempre es fácil determinar si una persona sufre abusos. Algunos tipos de maltrato como el físico o el económico son los más fáciles de detectar ya que se ven a simple vista o mirando la cuenta bancaria de la persona maltratada. Sin embargo, el maltrato psicológico, requiere de una mayor atención para poder detectarlo y poder tomar las acciones oportunas como denunciarlo.

Si sospechas que una persona mayor está siendo maltratada, lo primero es evaluar la situación y documentar cualquier signo de maltrato.

Siempre que sea posible, habla con la persona mayor en un entorno seguro para confirmar tus sospechas. Denuncia la situación y pide ayuda: acude a los servicios sociales, a los servicios de salud y a la policía si es necesario. También puedes llamar al teléfonos de emergencias: 112