Miriam Gómez Sanz
Sociedad
Actrices sénior que plantan cara al edadismo en Hollywood
Reivindican arrugas, libertad personal y el derecho a envejecer sin presión
El discurso contra el edadismo en la industria del cine ya no es marginal. Cada vez más intérpretes veteranas alzan la voz para cuestionar los estereotipos sobre la edad y, especialmente, la presión estética que recae sobre las mujeres.
Sarah Jessica Parker (61 años) ha sido una de las más contundentes. En una entrevista con The Telegraph, la protagonista de Sexo en Nueva York confesó su confusión ante la fijación mediática con su edad: "A la mayoría de los hombres de mi edad nunca se les pregunta sobre el envejecimiento", lamentó. Parker, que ha decidido no usar bótox para mantener la expresividad necesaria en su trabajo, es clara: "Soy actriz, tengo que mover las cejas".

En esta misma línea, Meryl Streep (76) considera que las marcas en su rostro no son defectos: "Que nadie me arrebate las arrugas de mi frente, conseguidas a través del asombro ante la belleza de la vida. O las de mi boca, que demuestran cuánto he reído y cuánto he besado. Y tampoco las bolsas de mis ojos, en ellas está el recuerdo de cuánto he llorado. Son mías y son bellas", declaró a Good Housekeeping.
Para ella, aceptar la edad implica también valorar la experiencia acumulada. "Debes aceptar que envejecerás. La vida es valiosa, y cuando has perdido a mucha gente, te das cuenta de que cada día es un regalo", añadía

Por su parte, Charlize Theron (50) también ha saltado al ruedo contra los rumores de cirugías fallidas: "¡Solo estoy envejeciendo! Mi rostro está cambiando y me encanta", afirmó en Allure, denunciando el concepto de que las mujeres se "marchitan" mientras los hombres mejoran como el vino.

Andie MacDowell (67) ha llevado esta reivindicación al terreno capilar. Su melena "sal y pimienta" se ha convertido en un icono de poder. "Me gusta compararme con George Clooney, porque ¿por qué no?", comenta MacDowell, quien decidió dejar de teñirse durante la cuarentena. Para ella, verse saludable es más importante que verse joven: "La edad no es un detrimento y no tenemos que andar en busca de la belleza, deberíamos abrazar cada momento de nuestra vida".

La ganadora del Oscar Jamie Lee Curtis (67) califica la presión de la industria cosmética como un "genocidio": "Creo que hemos borrado a una o dos generaciones de aspecto humano natural".
Para ella, el paso del tiempo ha traído consigo una mayor claridad vital. Describe su llegada a los 60 como un "despertar": "Te das cuenta de que el tiempo es finito y que no me queda ni un minuto que desperdiciar con personas o situaciones tóxicas". Esa etapa le ha permitido ganar libertad: "Existe una libertad increíble en poder decir: 'Te quiero, pero no me haces bien'".

El edadismo no es solo una percepción. Sharon Stone (68) ha relatado alguna vez episodios de discriminación en su carrera. "Mel Gibson me dijo hace 20 años que era demasiado vieja para actuar con él, y él tiene dos años más que yo", declaró para Vogue Alemania.
La actriz también critica el doble rasero de la industria: "Un hombre puede trabajar con una mujer 30 años menor que él y no pasa nada, pero si nosotras queremos hacer lo mismo, somos ridiculizadas". Stone reconoce que este tipo de situaciones afectan a la confianza personal, especialmente tras momentos difíciles como el ictus que sufrió en 2001.

Esta sensación de "fuera de lugar" también la vivió Demi Moore (63), quien tras retirarse para criar a sus hijos, sintió que al volver a los 40 ya no encajaba en los moldes de Hollywood. A propósito de su última película La sustancia (2024), reflexionó en Interview sobre la belleza tóxica y aseguró que la percepción está cambiando gracias a que las mujeres de su generación "no se quedan de brazos cruzados".

Finalmente, Sigourney Weaver (76), Goya Internacional 2024, observa con optimismo cómo la industria empieza a colocar a mujeres mayores en puestos de poder y en roles que antes eran exclusivos de hombres. "El público aprecia a muchos personajes femeninos, especialmente a las mujeres de cierta edad", afirma Weaver, subrayando que envejecer es simplemente explorar "nuevas áreas y desafíos".

