Sociedad

Consejos para proteger a las mascotas de la oruga procesionaria

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Lunes 9 de marzo de 2026

3 minutos

Veterinarios alertan de que un simple contacto puede provocar necrosis en la lengua

Consejos para proteger a las mascotas de la oruga procesionaria. Foto: Europa Press.
Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Lunes 9 de marzo de 2026

3 minutos

La llegada anticipada de las altas temperaturas ha traído consigo la aparición prematura de uno de los mayores peligros primaverales para las mascotas: la oruga procesionaria. Veterinarios advierten de que su presencia ya es visible en distintas zonas con pinos y recuerdan que un simple contacto puede desencadenar reacciones graves en perros y gatos.

El insecto, habitual entre marzo y abril, se desplaza en características filas sobre el suelo tras descender de los árboles. Sin embargo, el aumento térmico de las últimas semanas ha acelerado su ciclo biológico. Desde el Hospital Veterinario Madrid Centro alertan de que ya están atendiendo consultas relacionadas con posibles exposiciones.

La peligrosidad de la procesionaria no depende de su tamaño, sino de los miles de pelos urticantes que recubren su cuerpo. Estas estructuras microscópicas liberan una toxina altamente irritante que puede provocar una inflamación intensa en cuestión de minutos.

En el caso de los perros, el contacto suele producirse al olfatearlas o tocarlas con el hocico durante el paseo. Los síntomas más frecuentes incluyen hipersalivación, inflamación de labios y lengua, dolor agudo, lesiones oculares y reacciones cutáneas. En situaciones más graves puede producirse dificultad respiratoria e incluso necrosis en la lengua si no se actúa con rapidez.

Foto: Europa Press.
Foto: Europa Press.

 

El margen de actuación es muy corto. En los casos de contacto con procesionaria, cada minuto cuenta”, señala Rubén Duque, director técnico del centro veterinario madrileño, quien insiste en la necesidad de acudir de inmediato a un especialista ante la mínima sospecha.

Los expertos advierten además de que el riesgo no desaparece cuando la oruga muere. Sus pelos urticantes pueden conservar su capacidad irritante durante meses y dispersarse en el ambiente, lo que implica que un animal puede presentar síntomas sin haber tocado directamente al insecto.

Ante esta situación, los veterinarios recomiendan extremar la precaución en zonas con pinos, mantener a los perros sujetos con correa en áreas de riesgo y revisar patas, boca y nariz tras cada paseo. En caso de contacto, aconsejan lavar la zona afectada con abundante agua templada, sin frotar, y acudir con urgencia al veterinario.

Con la primavera adelantada, los especialistas subrayan que la prevención y la rapidez en la actuación son claves para evitar consecuencias irreversibles en las mascotas.

Sobre el autor:

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Redactora en prácticas

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