Sociedad

Cuidado con el cloro de las piscinas: efectos en la salud

Laura Moro

Foto: Bigstock

Miércoles 24 de agosto de 2022

5 minutos

Hay que extremar las precauciones para evitar problemas

Cuidado con el cloro de las piscinas: puede poner en riesgo nuestra salud
Laura Moro

Foto: Bigstock

Miércoles 24 de agosto de 2022

5 minutos

Seguramente las piscinas sean unos de los lugares más concurridos del verano, y por eso hay que extremar las precauciones para evitar problemas de salud, especialmente si son comunitarias.

Uno de los principales riesgos es el cloro, que aunque sirva para mantener limpia la piscina, y libre de bacterias, el exceso tampoco es bueno. De hecho, tal y como explican desde el Ministerio de Sanidad: “Un nivel excesivo de cloro o sus derivados puede generar irritaciones en los ojos, e incluso problemas respiratorios, sobre todo en niños y en ambientes cerrados como las piscinas climatizadas o spas”.

Sobre el efecto del cloro en niños han llevado a cabo una investigación un grupo de expertos belgas e italianos, y aseguran que “la asistencia a piscinas durante la infancia se asocia a un mayor riesgo de bronquiolitis, con el consiguiente aumento del riesgo de asma y sensibilización alérgica”. También un estudio de Corea del Sur afirma que “la inhalación crónica de cloro contribuye a la inflamación de las vías respiratorias en asmáticos".

Una idea de que respaldas otras investigaciones donde apuntan a que “los niños, los nadadores de élite y los empleados de piscinas cubiertas son más propensos a desarrollar afecciones respiratorias, como hiperactividad bronquial, asma y rinitis, debido a su mayor exposición al cloro”. 

También los trabajadores de las piscinas son muy propensos a presentar estas patologías por estar más expuestos al cloro.

Los efectos del cloro

Aunque el cloro es necesario para eliminar microorganismos que pueden provocar infecciones, también genera subproductos de la desinfección (SPD), que pueden ser tóxicos como cloraminas y partículas orgánicas que contaminan el agua, la mayoría introducidas por los bañistas a través del sudor, la saliva y la orina, cosméticos, desodorante o protección solar.

De esta manera, cuanta más suciedad haya en el agua, más SPD se liberan, y con ellos aumenta el riesgo de paceder cáncer de vejiga e incluso nuestro ADN se puede ver alterado.

Otras vías de exposición

Evita la otitis del nadador en playas y piscinas con estos consejos (Foto Bigstock) 3

Otras vías de exposición a los químicos se dan a través de su absorción por la piel o su ingestión con el agua. De hecho, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) calcula que los nadadores adultos tragan 32 mililitros por hora y los niños, que pasan el doble de tiempo a remojo, cuatro veces más. Esto también puede provocar erosión dentaria, aunque es probable que se deba al nivel de acidez del agua, un parámetro que también se controla por afectar a la eficacia de la cloración.

Los investigadores polacos creen que uno de cada cuatro nadadores profesionales tienen lesiones dentales frente a tan solo en uno de cada 10 bañistas con fines recreativos. “La duración de la natación y la cantidad de entrenamiento aumentan el riesgo”, concluyeron.

“Aunque la natación es beneficiosa para la salud cardiovascular y útil en rehabilitación, también presenta riesgos, sobre todo en forma de exposición a patógenos microbianos y subproductos de la desinfección”, señalaban investigadores estadounidenses de la Universidad de Purdue.

La importancia de ducharse antes de bañarse

Teniendo en cuenta todo lo mencionado anteriormente, muchos se preguntarán qué pueden hacer para mantener limpia el agua. La respuesta es más simple de lo que pensamos: ducharse antes de bañarse para eliminar todas las sustancias que pueden interactuar con el cloro: “Recomendamos encarecidamente una buena higiene de los bañistas que incluya ducharse antes de entrar en las piscinas y mantener los fluidos corporales fuera de las mismas”, pedían os investigadores de la Universidad de Purdue.

Por otro lado, la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) asegura que el cloro “actúa como desencadenante de reacciones alérgicas, no como alérgeno en sí”, un riesgo que aumenta en niños con dermatitis atópica, asmáticos y en los que sufren rinitis alérgica. En algunos casos este problema puede ser bastante serio. Solo hay que recordar la intoxicación de cuatro niños  por una fuga de cloro en forma de gas en la piscina de Miralbueno, en Zaragoza.

Para evitar este tipo de situaciones es muy importante seguir a rajatabla los criterios y controles de las piscinas tanto de uso público como privada que están detalladas en el real decreto de 2013. La normativa incluye asegurar una buena ventilación y una climatización que minimice la evaporación del cloro y sus derivados.

Para desinfectar el agua de baño, en las piscinas se deben usar tres depósitos diferentes: uno para el hipoclorito sódico; otro de sulfato de aluminio, floculante utilizado para que partículas en suspensión grandes, como hojas o insectos, caigan al fondo; y otro de ácido sulfúrico o clorhídrico, usado como desincrustante y para disminuir el pH del agua.

Además, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses (CDC) recomiendan mantenerse fuera del agua si se padece diarrea, ducharse durante un minuto antes de sumergirse, no orinar ni defecar dentro, hacer pausas horarias para llevar a los niños al baño o revisar sus pañales lejos del agua, lavarse las manos después de hacerlo y no tragar agua. También se pueden usar gafas acuáticas para evitar los ojos rojos.

Sobre el autor:

LauraMoro

Laura Moro

Laura Moro es graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, y está especializada en temas de salud y género. Su trayectoria profesional comenzó en Onda Cero Talavera.

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