Cultura

María Asunción Mateo: "Rafael Alberti es un ejemplo de vida para una persona mayor"

Ana Bedia

Foto: Editabundo.com

Domingo 5 de mayo de 2019

10 minutos

Al cumplirse 20 años de la muerte del poeta, su viuda concede una entrevista en exclusiva a 65Ymás

María Asunción Mateo, viuda de Rafael Alberti

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Acaba de escuchar a María Asunción Mateo recitar uno de sus poemas favoritos de Rafael Alberti, que transmite “el hambre de vida” que tenía el poeta y que encaja a la perfección con la esencia de 65Ymás.

María Asunción Mateo ya no suele conceder entrevistas, pero como ella misma sentencia: “Rafael Alberti es un ejemplo de vida para una persona mayor”, por lo que hablar para los lectores de 65Ymás le ha parecido una más que oportuna ocasión para romper su silencio mediático.

Mateo es mucho más que la viuda de Rafael Alberti (16 de diciembre de 1902 - 28 de octubre de 1999) y quien se quede con esta mera descripción de relación de parentesco no puede estar más perdido y equivocado. Su historia es la de una entregada profesora de Literatura que un buen día se encontró con “una melena blanca fantástica” que dio un giro de 180 grados a su vida y supo llenar su corazón y su mente.

Escuchar los versos de Alberti salir de sus cuerdas vocales es equiparable a disfrutar de una velada en la que James Rhodes (@JRhodesPianist) interpreta a Bach, pura transmisión de sentimientos, vivencias... de una historia de vida a través del arte manifestado en forma de palabras o música.

PREGUNTA.- Con motivo de la celebración del centenario del nacimiento del poeta gaditano usted publicó ‘Con la luz primera, antología de verso y prosa’ (Ed. EDAF). Este año se cumple el 20 aniversario del fallecimiento del poeta, ¿tiene prevista alguna publicación o evento?

RESPUESTA.- No voy a hacer ningún tipo de publicación, ya he publicado tanto sobre Rafael... Ahora bien se celebrarán muchos homenajes tanto en España como en el extranjero y, por ejemplo, en octubre estoy invitada a un Congreso en Roma sobre Pier Paolo Pasolini, amigo de Alberti y gran admirador de su obra, sobre todo de su libro ‘Sobre los ángeles’ (1929).

P.- ¿Qué diría Rafael Alberti de los tiempos que corren? ¿De la situación política actual con el fin del bipartidismo y de Cataluña?

R.- Estuve con él 20 años pero no puedo saber en este momento lo que podía pensar. No puedo ser portavoz de su ideario político; él lo dejó escrito. No obstante, me atrevo a decir que después de esa vida tan agitada que vivió: con dos guerras mundiales, una guerra civil, 40 años de exilio, que fue un luchador incansable (tanto él como María Teresa León, su primera esposa, una mujer fascinante en todos los aspectos)... yo creo que Rafael lo que haría sería no renunciar a su ideología. Él siempre decía: “Mi corazón sigue siendo comunista”. El decía “mi corazón”, y eso hay que saber interpretarlo. Él se dedicaría a defender las libertades y estaría disponible para apoyar todo aquello que él creyera justo. Dejó escrito: “Tengo fe en lo que creo, porque es justo”.

Lo cierto es que leyendo su obra habría respuesta para todo lo que me preguntaras. Siempre recuerdo unos versos de Alberti que son un lema de vida:

Me hirieron, me golpearon    
hasta me dieron la muerte,
pero jamás me doblaron

Su ideario político está ahí, mucho más allá del Comunismo. Es luchar por aquello que era justo y que era bueno.

P.- Conoció a Alberti en 1983 en un homenaje a Machado. Cuando usted tenía 38 años y él 79. Usted en aquel momento era profesora de Literatura en un Instituto e imagino que se quedó maravillada conociendo a un mito, a un genio de la literatura, con ese carisma que desprendía. A ese hombre que volvió a España y bajando del avión dijo: “Me fui con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta en señal de concordia entre todos los españoles”. Volvamos a ese momento, ¿qué recuerda?

R.- Bueno, bueno… Aquello fue como conocer a Góngora o a Lope de Vega. Yo lo conocí en Baeza (Jaén), donde se hizo un homenaje a Antonio Machado, que años antes, durante el franquismo, se había programado pero lo habían tenido que suspender. Yo acudí pensando que lo iba a presidir a nivel poético Dámaso Alonso, tal y como estaba anunciado en el programa. Estaba muy ilusionada, incluso se lo había dicho en clase a mis alumnos de COU, a los que les había trasladado mi admiración hacia él como poeta y como lingüista.

Entonces, me fui a Baeza con una amiga y allí en vez de aparecer Dámaso Alonso, en su lugar vi una melena blanca fantástica que pertenecía a Rafael Alberti. Es fácil imaginar lo que para mí, profesora de Literatura, podría significar.

De las cosas más hermosas que me han pasado en la vida ha sido coincidir en el tiempo y en esta ocasión también en el espacio con Rafael Alberti. Y luego el poder haber compartido su vida… pues eso ya es punto y aparte.

"Alberti vivió el momento y lo más importante, vivió siempre acorde a sus ideas"

P.- ¿Cómo era Alberti hombre?

R.- Alberti era una persona muy sencilla, de gran humanidad, muy bondadosa y con una convivencia muy fácil. Tenía un talante muy comprensivo con los defectos de los demás, criticaba poco. Incluso cuando se hablaba de Franco, podría haberse ensañado mucho con él, pero él decía: “Yo ya lo he escrito todo, lo único que le puedo reprochar es el tiempo que me ha hecho perder dedicándole poemas”. Tenía un sentido del humor muy gaditano, muy especial.

No era una persona que te estaba contando las historias de la guerra. Él vivía al día. Vivió el momento y lo más importante, vivió siempre acorde a sus ideas. Siempre tuvo escasos medios económicos, quien diga lo contrario se lo ha inventado. Alberti necesitaba pocas cosas materiales. Para escribir poemas lo único que precisaba era ese cuaderno que siempre le acompañaba, unos rotuladores (le encantaban), los colores... Vivía al día, pensaba que era un joven poeta. Se despertaba por la mañana y pensaba que era un joven poeta y en el fondo lo era. Era un ejemplo de vitalidad, una vitalidad desbordante.

P.- De sus entrevistas a personajes destacados de la cultura, así como a políticos... ¿Cuál le ha marcado? ¿Quizás la entrevista con Fidel Castro que publicó en exclusiva mundial el 10 de junio de 1991 en la revista ‘Tiempo’? ¿Cómo fue la historia de esa entrevista?

R.- Yo no soy periodista, he colaborado realizando entrevistas a personalidades destacadas de la cultura, fundamentalmente, pero sobre todo, después de dejar de dar clase, mi vida laboral la he dedicado a escribir ensayos, antologías poéticas sobre Rafael Alberti, sobre Dámaso Alonso… Sobre las entrevistas, lo que sucede es que la figura de Fidel Castro marca una época muy importante. Fue uno de los personajes que más me impresionó, sobre todo cuando lo vi por vez primera a nivel físico, era un hombre de una envergadura física asombrosa. Cuando entró por la puerta me quedé asombrada, parecía como un dios de la mitología: grande y tan mitificado. Me impresionó mucho.

No voy a entrar a juzgar su labor política, porque no soy analista política, no es mi labor. Lo que puedo decir es que el motivo de entrevistarle fue porque a Alberti le publicaban en Cuba unos libros, le hacían homenajes, le nombraban doctor honoris causa… por lo que fuimos y a mí se me ocurrió hacerle la entrevista.

Mi impresión personal, dejando a parte la política, es que era una persona muy afable, simpatiquísima, llena de sentido del humor y muy divertida. Y algo que a Rafael Alberti le sorprendió mucho, que era muy juvenil. Parecía lleno de ilusión, pese a toda la carga que tenía a nivel político. Fue muy interesante conocerlo. Yo lamenté su fallecimiento porque para mí lo que primaba era la persona, la parte humana, la forma en que nos atendió.

"Yo creo que los poetas, como Rafael, nunca mueren. Nacen y lo hacen para siempre"

P.- ¿Cómo era el proceso creativo de Alberti? ¿Tenía unas fases, era metódico, caótico?

R.- Hay mucho mito entorno a la creación. Mito que a veces han creado los propios autores y en otras su entorno. Rafael para pintar era otra cosa, necesitaba pinceles, espacio… pero para escribir solo necesitaba su inspiración y el trabajo, porque era muy trabajador. Ya al alba se despertaba. Por eso dice el poema:

Yo soy un hombre de la madrugada,
comprometido con la luz primera.
Me pide el sol que cante en cada aurora,
y yo no puedo al sol decirle espera.

Era tremendamente trabajador. Solo necesitaba una libreta y un rotulador, que le gustaban más que los bolígrafos, y escribía en cualquier lugar siempre y cuando la inspiración le viniera. En el aeropuerto esperando un avión o en el jardín, cualquier lugar era bueno. Él se abstraía, porque la belleza la llevaba en su interior y solamente era tener un momento para exteriorizarla y plasmarla en el papel.

"Lo que añoro de Rafael es estar a su lado, seguir compartiendo la vida y su manera de mirar el paisaje, de interpretar el mundo, escucharlo…"

P.- En una entrevista usted dijo que la frase que recordaba de Alberti era: “Ayúdame a no morir”. ¿Alberti fue un hombre que amó la vida hasta el final, verdad?

R.- Esa frase no la recuerdo mucho, pero seguramente la dije en un momento reciente tras su muerte y yo estaba muy conmovida (y lo sigo estando). Además, Rafael seguramente me lo dijo, pero también podía ser una frase suya muy lírica, ya que siempre me decía: “Yo, que no me pienso morir nunca...”.  Me sentí muy engañada porque me llegué a creer la frase. Yo creo que los poetas, como Rafael, nunca mueren. Nacen y lo hacen para siempre.

Rafael Alberti deja muy patente ese vitalismo en sus poemas. A los 90 años era capaz de escribir cosas como:

Despiértate.
Y exprímete como un limón.
Que cuando mueras
puedan tirarte al mar,
sin zumo, seco.

P.- De sus rutinas con Alberti... ¿cuál es la que más añora?

R.- La palabra “rutinas” con Alberti, aunque hacíamos una vida muy sencilla, no la conozco. Lo que añoro de Rafael es estar a su lado, seguir compartiendo la vida y su manera de mirar el paisaje, de interpretar el mundo, escucharlo… Esa era la rutina entre comillas para mí. Era una persona muy poco grandilocuente, de una sencillez muy grande y añoro lo que él decía: “Tengo la cabeza llena de versos”. Siempre estaba recitando a Rubén Darío, a Garcilaso, Góngora… era incansable.

"Siempre me decía: 'Yo, que no me pienso morir nunca...'.  Me sentí muy engañada porque me llegué a creer la frase"

P.- Cómo es un día en la vida de María Asunción Mateo. ¿En qué proyectos está trabajando?

R.- Tengo una vida normal. Escribo a diario porque me he metido en el mundo de la narrativa y estoy escribiendo una novela. Tengo dos novelas sin publicar… Me gusta mucho leer, escribir por descontado y hago una vida muy sencilla aquí, en El Puerto de Santa María. Cojo mi bicicleta por las mañanas y me voy a dar una vuelta por la playa. Estoy alejada de la vida social, porque además nunca hemos estado nosotros inmersos en ella, hemos asistido a actos culturales puntuales, pero nunca con una vida social que pudiera salir en las páginas de las revistas. Me dedico a llevar una vida tranquila, a leer mucho y sobre todo a escribir y a seguir acompañada de Rafael.

P.- ¿Puede avanzarnos algo de esa novela?

R.- No puedo porque sólo voy por la página 80. Tengo otras dos escritas, pero puedo decir que he huido de lo autobiográfico al máximo. Es todo creación, imaginación… no es nada que guarde relación con mi vida privada, de mi vida con Rafael, para eso ya publiqué 'Rafael Alberti, de lo vivo y lejano' (1996), que era una entrevista muy larga con él, que publicó Espasa Calpe, y ahí él me habla de su vida cotidiana, de su pasado y de lo que piensa. Pero yo escribir sobre él y sobre nuestra relación nunca lo he hecho ni creo que lo haga. Alberti ya dejó escrito 'La arboleda perdida', uno de sus libros más hermosos autobiográficos, y María Teresa León su 'Memoria de la melancolía', otra obra maravillosa, y ahí cuentan su vida y aquellos años fantásticos ya irrepetibles, que aunque mi relación con él tuvo mucha importancia, el entorno cultural que vivió Rafael en aquellos años con María Teresa, pues lógicamente en los últimos años no los vivimos. No estaba esa gente a su alrededor tan fantástica.

"Nunca he querido agradecimiento, pero sí un reconocimiento"

P.- Dirigió y presidió durante diecisiete años la Fundación Rafael Alberti en El Puerto de Santa María (Cádiz). En 2010 dejó su cargo “por motivos personales”. ¿Nos puede contar qué pasó, no estaba contenta con la labor de la fundación?

R.- Estuve 17 años al frente de la Fundación sin parar, sin retribución económica alguna (yo no la pedí tampoco), incluso sin Seguridad Social, lo cual hice muy mal… Me marché por cansancio, porque nunca he querido agradecimiento, pero sí un reconocimiento. Creo que la política y la cultura no tienen los mismos intereses.

Estuve al frente de todo, me presté a proyectar la exposición permanente, a redactar el catálogo, a prestar mi voz, a relacionarme con los ministerios, diputaciones y ayuntamientos, hablar con la Casa Real y presidentes del Gobierno… Teníamos un presupuesto muy bajo y tenía que conseguirlo de cualquier forma, porque la Fundación posee una donación que hizo Alberti a cambio de nada, esto hay que subrayarlo, ya que dio todo lo que tenía de valor a cambio de nada. Entonces aquello había que cuidarlo. Yo por amor a Rafael y a su obra intenté que la Fundación estuviera en las mejores condiciones y programé actos a los que acudieron los intelectuales más prestigiosos: José Saramago, Ana María Matute, José Hierro, Antonio Gala, cineastas como Berlanga, cantantes como María Dolores Pradera y Paco Ibáñez… Por allí pasó lo mejor del momento, porque el nombre de la Fundación se lo merecía.

Ahora yo lo he dejado, espero que les vaya muy bien y cuando necesitan algo me lo consultan. Para nada tengo una mala relación, todo lo contrario. Allí está la donación de Rafael y la que yo hice, por lo que lo único que tengo que desear es que vaya adelante.

P.- ¿Si tuviera que quedarse con un solo poema de Alberti cuál sería y por qué?

R.- Es una pregunta maravillosa, porque yo soy una ‘albertiana’... te puedes imaginar a qué niveles y toda la obra de Rafael tiene poemas maravillosos, pero creo que para el motivo de esta entrevista y a quien va dedicada, el poema el que más encajaría, y que también es uno de los que más me gustan a mí, es el que se incluye en ‘Versos sueltos de cada día’, un libro muy desconocido de Alberti que escribió al poco tiempo de llegar a España del destierro:

Algunos se complacen en decirme:
Estás viejo, te duermes
de pronto, en cualquier parte.
Llevas raras camisas,
cabellos y chaquetas estentóreos.
Pero yo les respondo
como el viejo poeta Anacreonte,
lo hubiera hecho hoy:
-Sí, sí, pero mis cientos de viajes por el aire,
mi presencia feliz, tenaz, arrebatada
delante de mi pueblo,
mi voz viva con eco
capaz de alzar el mar a cimas de oleaje,
y las bellas muchachas y los valientes jóvenes
que me bailan en corro
y el siempre sostenido, ciego amor,
más allá de la muerte…

Es una declaración de vida, de principios… es increíble.

"Mientras tengamos la primavera dentro, da igual 65 que 90 años"

P.- ¿Qué opinión le merece que haya nacido 65ymás.com un medio enfocado a los mayores?

R.- Es una idea estupenda, porque a mí eso de “qué grande es ser joven” me parece una frase comercial, yo creo que una frase mejor sería “es grande estar vivo”. Ser joven no significa ser más feliz ni tener más vivencias ni ser más inteligente. Creo que la experiencia no adquirida se tiene que transmitir en la vida diaria. Que salga 65Ymás es necesario igual que existen publicaciones para niños, jóvenes, mujeres… para tratar problemas específicos a partir de esa edad. Pero lo que hay que mantener es, como decía Alberti, la primavera:

Vendrá otra edad, vendrá pero primero
se tendrá que morir la primavera

Mientras tengamos la primavera dentro, da igual 65 que 90.

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