Sociedad

Aldo Olcese: "El liderazgo más peligroso es el que se construye a través de las redes sociales"

Ana Bedia

Lunes 14 de marzo de 2022

19 minutos

Aldo Olcese: "El liderazgo más peligroso es el que se construye a través de las redes sociales"
Ana Bedia

Lunes 14 de marzo de 2022

19 minutos

Aldo Olcese (@aldo_olcese), empresario, intelectual, asesor económico y presidente de Sociedad Civil Ahora (@AhoraCivil) y de la Fundación Independiente (@funindependient). Olcese, destacado experto en Responsabilidad Social Corporativa (RSC), es un pionero en España en la defensa del capitalismo humanista, entendido como la búsqueda del bien general desde el interés privado. Ha trabajado tanto para los gobiernos del PP como para los del PSOE. Su Manual de la empresa responsable y sostenible se ha convertido en el libro que debería estar en el despacho de todo empresario que se precie. 

ANA BEDIA: Recientemente se celebró el II Congreso Nacional de Sociedad Civil Ahora, que usted preside, en el que se abordaron los principales retos a los que se enfrenta España como país. ¿Cuáles son?

ALDO OLCESE: Los congresos nacionales de la Sociedad Civil tienen un primer objetivo de unidad entre las diferentes entidades, instituciones y movimientos de la sociedad civil. España es un país que tiene una sociedad civil bastante dispersa, poco unificada y, sobre todo, poco motivada para trabajar en común en propósitos de ámbito general. Y un segundo objetivo de hacer pedagogía interna entre la sociedad civil y las entidades que la componen.

Y ahora, contestando a la pregunta, los principales desafíos que España tiene los clasificaría en: el sanitario, que parece que está llegando a su fin y ya está enseñando una cara más amable; y un reto económico y social mayúsculo con todo el plan de recuperación, las ayudas europeas y con lo que va a ser la reconstitución de la economía después de la pandemia y sus efectos sociales. 

También está la preocupación enorme por el futuro tanto de nuestros mayores como de nuestros jóvenes. España es uno de los países que tiene una de las tasas más altas de desempleo juvenil de Europa, una estadística impropia de un país importante y desarrollado que tiene un peso relevante en el concierto internacional de las naciones como es España, y es algo que hay que atacar. Así como que cada vez hay más gente de edad, que deben tener bienestar y coberturas, de los que todos tenemos que preocuparnos y ocuparnos como hace 65Ymás.

También hay elementos de integración europea que quiero subrayar. En España hemos sido siempre muy europeístas conceptualmente y hemos estado a favor de la Unión Europea, pero tenemos que pasar a la acción. La integración europea se hace cada día y es bueno que hablemos de las temáticas que nos ocupan en un contexto europeo. Es importante que tengamos una conciencia clara de que somos europeos, por qué lo somos y hacia dónde vamos. Igual que no podemos acordarnos de Europa sólo cuando nos llega el dinero. Es una postura egoísta. Una unión verdadera no puede fundamentarse exclusivamente en unos intereses materiales, tiene que contar con un sustrato potente de naturaleza cultural, social e incluso sentimental. 

Otro desafío mayúsculo es el día después de la guerra de Ucrania con los efectos devastadores que ya está teniendo sobre las vidas humanas y la población ucraniana, y sus consecuencias económicas y sociales en todo el mundo, y muy especialmente en Europa. Parece evidente que se abre paso un nuevo orden económico y político internacional, con un cambio en la supremacía mundial que China va a liderar antes de lo previsto. Europa no ejerce un liderazgo mundial ni en lo financiero, ni en lo tecnológico, ni en lo energético, ni en lo militar por lo que su capacidad de resistencia a la crisis será más débil y tendremos que hacer enormes esfuerzos de reactivación y de nuevo posicionamiento en los sectores esenciales. Los efectos negativos en los incrementos de precios que se van a producir por la guerra van a suponer un empobrecimiento de nuestra población en Europa y en España, al menos en este año 2022, hasta que termine la guerra y sus efectos colaterales dejen de sentirse de manera más aguda. Europa es líder mundial en solidaridad y eso es moralmente gratificante pero no será suficiente para salir de las dificultades.

A. B.: Es pionero del capitalismo humanista: introducir el humanismo dentro de la empresa, es decir anteponer la persona a la organización. ¿Cuál es su valoración de las empresas españolas en este sentido?

A. O.: Yo soy razonablemente optimista y lo que digo lo confirman los índices mundiales que se ocupan de evaluar en materia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), de buena gobernanza o sostenibilidad, de hecho son conceptos que se entrelazan. En España, tenemos una posición buena, estamos en ese 25% de los mejores del mundo, y creo que se ha avanzado bastante. Es cierto que hay mucho terreno que recorrer y que este es un proceso dinámico, que no tendrá fin. Es decir, garantizar la sostenibilidad, la buena gobernanza, la responsabilidad social… son conceptos que no son oportunistas, que son estructurales y forman parte de la columna vertebral de lo que es una sociedad moderna y justa, y por lo tanto han venido para quedarse, y tendrán siempre un proceso evolutivo positivo.

Lo más importante es que nuestros dirigentes han llegado a la conclusión de que eso mejora sus modelos de negocio, sus empresas, sus empleados, sus relaciones con el mercado y sus clientes…, por lo tanto es algo positivo, que tiene unos efectos prácticos en la gestión empresarial y sus resultados y en el valor de las empresas. Por lo tanto, ese es un capitalismo mucho más sano e inclusivo. Yo lo he llamado humanista. Es un capitalismo más humano y por lo tanto más prometedor.   

A.B.: ¿Qué opina del movimiento que ha estallado en torno a la exclusión financiera de los mayores? ¿A la banca y a las empresas en general les falta “humanidad” hacia sus clientes?

A.O.: Este es un tema en el que hay que ser militantes y beligerantes. No podemos consentir esa exclusión y de hecho se está produciendo. Hay que actuar y hay que hacerlo rápido y con profundidad. Y eso requiere de una reacción por parte de las entidades financieras y de un compromiso con los mayores.

Es verdad que todos tenemos la obligación, incluidos los mayores, de irnos adaptando gradualmente a los tiempos que nos tocan vivir, pero no es menos cierto que las entidades, los agentes del mercado y los responsables políticos tienen que velar por un equilibrio entre esa modernidad y la tradición que una persona mayor también trae como mochila o bagaje de toda su vida. En este sentido, hay que actuar y muy rápidamente, porque el proceso evolutivo de las tecnologías hacia esa modernización financiera es galopante (lo estamos viendo cada día) y el riesgo de exclusión es cada vez mayor. Pero, me da la impresión que la banca ha entendido el mensaje. 

A.B.: Según la última EPA, el número de parados en 2021 baja en todos los grupos en variación anual, salvo en el de 55 años y más, donde aumenta en 23.400 personas hasta totalizar 565.100 desempleados. ¿Qué opina del trato al talento sénior en las empresas españolas? La mayor parte de los sénior (el 49%) considera que las empresas no valoran sus conocimientos y experiencia.

A.O.: Siempre he sido muy crítico con esto, es un factor limitante grave, incluso diría, para la consolidación democrática y para la estabilidad democrática, porque qué duda cabe que los séniors dan esa seniority, ese equilibrio, que produce la experiencia, el haber vivido durante muchos años situaciones que te han permitido madurar, tener un poso y un saber hacer que en la época más juvenil no se tiene por falta de experiencia. 

Me parece muy mal, creo que una sociedad donde esa parcela tan importante de la población, con ese conocimiento y esa experiencia, es marginada, excluida y no se tiene en cuenta, es una sociedad que se empobrece, injusta y condenada a no progresar adecuadamente.

Como todo en la vida hay que conjugar bien todas las fuerzas y respetar unos equilibrios con inteligencia, pero también con una cierta ética y con una prudencia moderadora. 

Hay que reivindicar que esto no puede seguir así. Ha sido un factor de mejora de la economía, que se sustenta en postulados que no se han cumplido, porque las prejubilaciones tenían que dar lugar a la contratación de jóvenes, pero no ha sucedido. Hemos prejubilado y no hemos creado el empleo juvenil.

Somos de los países europeos con mayores tasas de desempleo juvenil y con la mayor tasa de EREs y prejubilaciones en personas de cierta edad. El resultado es calamitoso, nadie puede estar satisfecho y es algo que hay que rectificar urgentemente. A mí me parece que no se están produciendo las políticas para evitar lo uno y lo otro, y es una falta grave que tiene la política que está viviendo nuestro país en estos momentos.

A.B: El aumento de la esperanza de vida y la inversión de la pirámide poblacional hace que las empresas tengan que empezar a trabajar en mecanismos para que sus equipos cuenten con estructuras organizativas intergeneracionales y con políticas preparadas para adecuarse a carreras laborales más largas.  ¿Considera que a las empresas les queda mucho por hacer en esta materia? ¿Cómo deberían afrontar las empresas este problema?

A.O.: La baraja de posibilidades es enorme y de hecho en una sociedad moderna y transparente en la que todo sucede al minuto, soluciones no faltan. Yo siempre digo que lo que falta es voluntad, voluntad de los dirigentes de tener esto claro y tomar las decisiones para que eso suceda. Y a veces es lo que falta, igual que es lo que faltó cuando nació todo el proceso de buena gobernanza, de responsabilidad social, ahora estamos hablando del capitalismo inclusivo… Lo más importante es que los altos dirigentes tengan la conciencia clara de que tienen que hacerlo y tomen las decisiones para que esas cosas sucedan.

También diré, que todos estos aspectos se toman cada vez más en serio, sobre todo en las grandes organizaciones, que también sirven de ejemplo para las más pequeñas. Por lo tanto, no soy pesimista, creo que tenemos un problema, pero también considero que las compañías son las primeras interesadas en que este tipo de disfunciones no sucedan.

Además, las compañías más modernas, las vinculadas al mundo tecnológico, se están aplicando en dar soluciones de esta naturaleza. Pero, lo que es cierto es que es poco frecuente encontrar en estas empresas a personas de cierta edad trabajando en ellas. Aunque, en las empresas más convencionales, la permeabilidad entre los dos mundos, de jóvenes y mayores, cada vez preocupa más y se están tomando medidas para esa convivencia que me parece que van por buen camino.  

Lo de poner a las personas por delante de la organización, siempre lo escenificaba poniendo a dos sujetos muy conocidos del mundo económico: Goleman versus Drucker. Peter Drucker el padre de la organización, y Daniel Goleman, el de la inteligencia emocional. Goleman, el de la inteligencia emocional. En esa dualidad yo apuesto por Goleman primero, lo cual no quiere decir que un poco de Drucker haya que tener, porque no se pueden tener empresas sin organización. Pero yo creo que esa liberación que se produce cuando pones a la persona por delante de la organización, paga más que lo contrario. Es verdad que en España, y en el mundo latino, no estamos muy acostumbrados a crecer sobre un modelo de prueba y error, porque el error cuesta dinero y no se tolera. Pero, tolerar una cierta cuota de errores para mejorar y generar esa liberación de talento es mucho mejor que darle a la gente un libro con una organización, donde los que son más listos definen la organización y los demás obedecen y cumplen esa organización. Ezd también hay que reclamar a los séniors un cierto esfuerzo para integrarse en esa nueva dinámica de liberación y generación de talento, y de que la organización sea más flexible e incluso poco definida.

A. B.: Cuando llega la jubilación, muchos trabajadores la afrontan como el momento ansiado de descanso y en el que poder realizar todas aquellas actividades que antes no pudieron por falta de tiempo, pero al poco se encuentran perdidos y sin saber cómo llenar su tiempo. ¿Cree que las administraciones públicas y empresas deberían de contar con algún tipo de preparación previa a la jubilación, para que los trabajadores conozcan todas las posibilidades a su alcance así como pautas para manejar los sentimientos encontrados a los que se enfrentarán?

A.O.: Lo primero que hay que hacer es una cierta pedagogía entre los afectados. Eso se puede hacer por un proceso normativo, de ahí que se reclame que las administraciones lo hagan, o también por un proceso autónomo, que se vaya autogenerando en el entorno privado, que creo que es mejor, más sano. No creo en una hiperregulación de todo y menos de cuestiones de esta naturaleza que tienen que ver con el comportamiento. 

Por lo tanto, considero que hay que prepararse, pero hacerlo para una jubilación activa. Yo no creo en ese viejo concepto de la jubilación donde llega un día y ya aquí cambio de vida y paso a no trabajar. Existen muchas maneras, primero, de seguir trabajando para continuar aportando valor económico a la sociedad en la que vives, aunque tengas un estatuto de jubilado. Ya hay fórmulas legales que permiten conciliar lo uno y lo otro. Y, luego, también puedes tener una jubilación activa en otras muchas cuestiones que la sociedad civil anda necesitada, que los que estamos desde el altruismo en los movimientos de la sociedad civil, lo difícil que es enrolar a la gente que está en activo, porque todos tienen agendas, compromisos, nadie tiene tiempo, nadie sabe darle un valor económico a un intangible, que es lo que muchos hacemos, que es este salario del alma, que dicen, porque no tienes una compensación económica, estás entregando cosas a la sociedad para su mejora, pero tienes solo una compensación de tipo anímico, emocional, ético… Ese salario del alma también hay que promocionarlo entre la gente que tiene ya menos tiempo que dedicar a trabajar y que puede tener más tiempo a aportar a movimientos de la sociedad civil y a promover la cultura del ejemplo, que creo que es muy importante para las generaciones venideras en un mundo en el que además, en las redes sociales e internet no hay muchos ejemplo edificantes y que no forman parte de toda una trayectoria de vida, de una maleta llena de experiencias, sino que son el reflejo de una realidad momentánea, de un destello de algo que incluso se ha podido manipular o crear para una circunstancia concreta. Este es uno de los problemas que enfrentamos y por eso creo que los séniors pueden y deben dedicarle mucho tiempo a esto. Es importante y serán recibidos con los brazos abiertos.

A.B.: ¿Qué consejos les daría a los ciudadanos que deciden emprender pasados los 55 años?

A.O.: Es muy buena salida y cada vez la veo más. Es difícil, a veces, que la jubilación sea activa en la empresa en la que trabajaste toda la vida o en la última compañía en la que trabajaste, pero es perfectamente conciliable con nuevas iniciativas o enrolarse en iniciativas existentes aportando la experiencia que has adquirido en otros mundos.

Yo creo que primero, hay que estar abiertos psicológicamente a ello. Segundo, para eso tiene que haber una permeabilidad con los nuevos mundos, con la gente más joven, y hay que tener esa interacción, promoverla, intentar comprenderse y, también y es mi recomendación mayor, trabajarlo activamente. Las cosas, como bien sabemos, no caen del cielo, y por lo tanto, lo primero hay que tener la voluntad de hacerlo; segundo, la determinación de ejecutarlo y tercero, la capacidad de acertar. Pero ya con las dos primeras hay mucho trabajo, ya luego acertar y que sea algo positivo que de dinero y genere valor estará fenomenal. Tener la visión y la determinación de hacerlo es lo más difícil. Y para eso hay un montón de cursos y situaciones en las que el sénior puede tener márgenes para interactuar con el futuro emprendimiento juvenil, y en medios como 65YMÁS hay una labor de difusión de ese tipo de oportunidades, de ese tipo de generación de futuros negocios, que también hay que desarrollar, promover, enseñar y que los sénior puedan interactuar con ellas.

A.B.: ¿Cuál es su opinión en relación al llamado súper fondo de pensiones de José Luis Escrivá? ¿Es una medida acertada para garantizar la sostenibilidad del sistema público de pensiones?

A.O.: No, no lo creo. La sostenibilidad del sistema ha de ser un equilibrio entre un sistema público y uno privado debidamente estimulado y motivado. Me vale lo mismo para las pensiones que para la dependencia. Es una cuestión pendiente que haya un modelo de dependencia privado incentivado fiscalmente que permita un equilibrio entre aquellos que con un incentivo fiscal se lo pueden pagar y aquellos que no pueden pagarlo y que el Estado tiene que dedicar los recursos escasos a proteger a esa gente. Creo que es lo que tendría que hacerse, el resto son construcciones alambicadas sobre postulados parecidos que conducirán, seguramente, a los mismos malos resultados.

A.B.: Ha sido patrono de la Fundación FAES, y ha trabajado para los ministros Miguel Sebastián (PSOE) y José Manuel Soria (PP). ¿Cómo valora a los líderes políticos actuales? ¿Y la polarización de la política y el discurso imperante de la confrontación?

A.O.: Son síntomas de una democracia inmadura, poco tolerante y que no trabaja en el concepto de suma positiva que yo creo que es determinante para el éxito en cualquier faceta de la vida.

Estoy preocupado, porque no me gusta la fisionomía ni de nuestra clase política ni de cómo se ejerce la política. Ha habido un retroceso importante, hay una mediocridad imperante entre los actores políticos y, luego, en su capacidad de relacionarse e interactuar son poco edificantes.

No les falta razón a los que dicen que ahora las cosas son distintas, porque la capacidad de comunicar a través de las redes sociales y toda la inmediatez de lo que sucede requiere de un ejercicio de la política así, pero eso no quiere decir que sea bueno. Y por lo tanto no todo lo que ocurre y nos marca la inteligencia artificial, que es un camino muy importante a seguir, yo no digo que no, pero no puede ser el único. Por lo tanto, reniego de lo que veo, no me gusta nada y creo que hay que hacer un esfuerzo grande de integración, de comprensión, de trabajar en cuestiones de estado, en régimen de suma positiva y hay que intentar hacer pedagogía. 

Nosotros desde la Sociedad Civil, desde la Asociación Nacional Sociedad Civil Ahora y de la Fundación Independiente, las cuales presido, ese es nuestro credo: intentar hacer de bisagra entre las diferentes fuerzas políticas, ayudándoles a establecer consensos, ya que ellos son incapaces de hacerlo entre ellos, porque en España y en el mundo latino siempre existe el concepto del que gana y del que pierde. Parece que el que cede en una negociación ha perdido, cuando es muy posible que sea el que haya ganado. Desde luego, para mí, ha ganado en fair play, en ética, en positividad,… en muchos valores que siempre han sido importantes para cualquier acción de la vida y para el ejercicio de la acción política más, porque hay que velar por el interés de todos y el bien común.

Entre todos tenemos, desde la sociedad civil, que hacer un ejercicio de convencimiento a nuestra clase política de cambiar, de ir más en esta línea.

En España, también tenemos un concepto bastante equivocado del ejercicio de la política de o conmigo o contra mí, de grandes bandos donde no hay permeabilidad, y yo creo que eso es un factor claramente reductivo de lo positivo, de cómo un país puede progresar adecuadamente. Yo creo que en eso España tiene mucho plomo en las alas y nos iría mucho mejor si nuestra clase política se comportara de forma diferente. Es cierto, que aquí tenemos un gobierno de coalición, pero no es un gobierno de coalición entre fuerzas ideológicamente muy contrapuestas, como ha ocurrido en los grandes países europeos. Esa es la auténtica fortaleza de una democracia, cuando fuerzas políticas muy contrapuestas son capaces de estar juntas en un gobierno y de hacer un proyecto de nación en común. Esto es lo que hemos echado en falta, es lo que debería haber sucedido en este momento de gran dificultad y adversidades, pero no ha sido posible. Pero no por ello hay que perder la esperanza y debemos seguir trabajando en esa línea. 

A.B.: ¿El líder nace o se hace?

A.O.: Es una combinación de ambos. Es cierto que el liderazgo intuitivo, el que se lleva en el ADN, aporta mucho y los grandes líderes han sido más bien así que no construidos sobre la base de un trabajo predeterminado; pero, como todo en la vida, es perfeccionable y todos tenemos la obligación de trabajar para ser mejores. 

Es una combinación entre ambas cosas, pero si tuviera que elegir una, creo que me quedo con el líder intuitivo y con el líder natural, que con el construido o forzado. Ahora hay otros liderazgos incluso más peligrosos, que son los que se construyen a través de las redes sociales y a través de paradigmas vinculados a la inteligencia artificial, donde lo que se toma como bueno es lo que la mayoría quiere y a veces son mayorías que vienen forzadas por una serie de cosas dirigidas, que no están transparentadas y que pueden generar procesos involutivos tanto en la democracia como en la sociedad.

Una faceta que no me gusta de esta sociedad moderna es este gregarismo que se deriva de la inteligencia artificial, es decir, como los datos que me da la inteligencia artificial dicen que esto es así porque la mayoría lo quiere, bueno, malo o regular, yo me sumo indiscriminadamente a lo que esa mayoría está diciendo que es lo que hay que hacer, independientemente de que sea bueno o malo. 

La simplificación de decir que es mejor aquello que todo lo que el mundo quiere es la negación del liderazgo individual y de la responsabilidad individual, que yo creo que es otra de las facetas críticas de nuestra sociedad, donde este gregarismo de la masa, que se mueve como una masa irresponsable, se contrapone con el fomento y el crecimiento de la responsabilidad individual, que es en la que yo creo como la base de cualquier sociedad democrática moderna y potente, donde cada individuo asume sus responsabilidades y no las esconde detrás de la masa. 

Veo que en los últimos tiempos caminamos peligrosamente hacia este gregarismo de masas derivado de la inteligencia artificial, que, vuelvo a repetir, no lo niego, pero yo lo compararía con ese colesterol que no se puede evitar y que lo que hay que hacer es generar colesterol del bueno. Entonces, sin negar las cosas positivas que tiene la inteligencia artificial para muchas otras cosas, que las tiene, es importante reivindicar ese colesterol del bueno recuperando el humanismo, la ética… recuperando conceptos y valores que han quedado subordinados, por no decir anulados, por estos procesos matemáticos que no entienden de ese tipo de conceptos y que se derivan del comportamiento de los hombres, sobre todo de su cerebro, pero muy especialmente de su corazón. Y hablar de esto, en estos tiempos, parece que es una cosa ñoña y sin futuro, pero yo creo que tenemos la obligación moral de recordarlo cada día. 

A.B.: ¿Entre nuestros políticos identifica a algún líder nato?

A.O.: Yo creo que los políticos actuales son más bien el fruto de un proceso de construcción, donde intervienen muchas cosas. Sinceramente, no veo un liderazgo natural, por el momento.

Sobre el autor:

Ana Bedia

Ana Bedia

Ana Bedia es la Directora de 65YMás, fundado por Fernando Ónega en 2019. Labor que compagina con su cargo de CEO y cofundadora de Vinylradar, marketplace de discos de vinilos y web con contenidos relacionados con la música.

Licenciada en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca, ha estado vinculada durante toda su trayectoria a la cobertura de breaking news de política, sociedad y economía y a la información de tecnología; ha sido redactora jefe y responsable de la web de Cambio 16, además de Jefa de actualidad en Terra Networks España y en el diario gratuito 20 minutos. También ha sido directora del primer diario gratuito rural de España, Infórmate Gratis, con una tirada media de 14.000 ejemplares diarios.

Entre sus colaboraciones periodísticas relacionadas con la tecnología destacan las publicadas en el suplemento ‘Los Domingos’ del diario ABC, la revista Wired y Terra.

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