Sociedad

Helena Schargel, una modelo y diseñadora de lencería busca dar visibilidad a las mujeres mayores

65ymás

Viernes 20 de diciembre de 2019

1 minuto

La brasileña Helena Schargel comparte sus modelos en Instagram donde tiene casi 19.000 seguidores

Helena Schargel, una octogenaria diseñadora de lencería y modelo de sus diseños busca dar visibilidad a las mayores
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Viernes 20 de diciembre de 2019

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Luciendo un conjunto de ropa interior de encaje negro, la brasileña Helena Schargel posa en seductoras posturas a sus casi 80 años, para una sesión de fotos en Sao Paulo con la que promociona su última colección de lencería para mujeres mayores.

Tras décadas trabajando en el sector textil Helena se jubiló en 2016 y se reinventó con un proyecto que, asegura, busca sacar de la oscuridad a las mujeres de edad avanzada diseñando ropa íntima dirigida a este grupo de edad y siendo ella misma la modelo de sus diseños.

"Es un proyecto que tiene un propósito: sacar a las mujeres de la invisibilidad", cuenta Schargel a AFP

Una octogenaria diseñadora de lencería y modelo de sus diseños busca dar visibilidad a las mayores

Comenzó por realizar varias colecciones de lencería con la marca Recco Lingerie y este 2019 se lanzó también al diseño de ropa deportiva que comercializa con la marca Alto Giro

Para Schargel, las mujeres de más de 60 años en Brasil han sido ignoradas durante mucho tiempo por las empresas de moda, por la sociedad e inclusive por ellas mismas, asegura AFP.También comparte mensajes de aliento en su cuenta de Instagram en  la que ya tiene casi 19.000 seguidores que mayoritariamente son mujeres de todas las edades y acumulan miles de ‘me gusta’ : "No tengas miedo de arriesgar. Nunca pensé en mi edad, eso nunca me preocupó", afirma Helena para quien es "una locura" la popularidad de la cirugía plástica que se practica en Brasil.

Una octogenaria diseñadora de lencería y modelo de sus diseños busca dar visibilidad a las mayores

“Es una reinvención y lo que trato de transmitir es que todo el mundo puede reinventarse. No es mi privilegio sólo mío. Con un poco de coraje y todos pueden hacerlo", asegura Helena que parece haber transmitido este mensaje a su hijo Túlio Schargel que durante durante 30 años, se dedicó a realizar documentales de naturaleza, especialmente del fondo marino, y también se reinventó produciendo panes artesanales en una cocina de São Paulo. “Creo que estea derriva me vino de trabajar con la naturaleza y ver la regeneración. El reciclaje natural existe. Con este reciclaje, reinvención, se puede comenzar de nuevo. Ahora a los 53, me siento como un niño", asegura Túlio.

Una octogenaria diseñadora de lencería y modelo de sus diseños busca dar visibilidad a las mayores

Su madre, hija de emigrantes polacos, bromea asegurando que “fue hace poco tiempo cuando me di cuenta de que ya no tengo 33". Era aún adolescente cuando comenzó a confeccionar sus propias piezas y venderlas en el comercio textil que regentaban sus padres. Aquella adolescente que terminó por consagrar su vida a la moda se casó dos veces y tuvo dos hijos y cinco nietos y nietas que también visten los modelos de su abuela.

"Gracias a Dios, no necesito hacer gimnasia para verme bien, es algo maravilloso. Hago pilates tres veces por semana, me hace bien, le hace bien a mi alma", confiesa a AFP.

La decisión de Schargel es una osadía en un país machista como Brasil que a partir de cierta edad trata a las mujeres "como si ya no estuviesen vivas", asegura la editora de Vogue Brasil, Paula Merlo,  para quien el trabajo de Helena “te recuerda que hay vida después de los 60, 70 y que puede ser una vida sexy, divertida y también rentable".

Schargel asegura que se siente cómoda mostrándose en público con poca ropa e insiste en que no se editen sus fotografías. Y, decidida a mostrarse lo más natural posible, insiste en que no quiere que editen sus fotoografías: "Siempre pido, por favor, deja mis arrugas tal como son. Son muy importantes porque muestran que he llegado hasta aquí".

Por su parte, su fotógrafo, Pablo Saborido, de 39 años, asegura: "Me gusta mucho trabajar con personas que salgan un poco del perfil de modelo”.

Schargel que define su lencería como "absurdamente cómoda", asegura también que "algunas bragas incluso ayudan a levantar el bum bum", piensa que es necesario adaptarse a la mayor longevidad que se está alcanzando, y que seguirá así cada vez más, porque “dentro de veinte, treinta años, habrá muchas más abuelas que gente joven. Debemos prepararnos para eso, las empresas necesitan prepararse para eso”.

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