Sociedad

Los centros de mayores reabren, y sus usuarios lo agradecen: "Me habían quitado media vida"

María Bonillo

Domingo 27 de junio de 2021

9 minutos

"Necesitamos que procuren acordarse más de nosotros, que lo necesitamos”

Los centros de mayores reabren, y sus usuarios lo agradecen: "Me habían quitado media vida"
María Bonillo

Domingo 27 de junio de 2021

9 minutos

Este lunes 21 de junio, la Comunidad de Madrid levantó el cierre de los centros de mayores de la región, después de más de un año cerrados desde el 6 de marzo de 2020, y lo hacen aplicando las medidas de seguridad necesarias que permitan garantizar la seguridad de los usuarios y los trabajadores. 

El Centro de Mayores de Puente de Toledo es uno de los que ya ha vuelto a la actividad, abriendo sus puertas para todos los que esperaban con ganas el momento. Teniendo que acceder con cita previa, mascarilla, haciendo uso del gel hidroalcohólico, tras un control de temperatura y llevando un registro telemático, los mayores hacen cola fuera para pasar. “Tenemos un aforo muy limitado”, nos explicaba Maribel, a la entrada del centro, "pero todos tenían muchas ganas por llegar, no te lo puedes ni imaginar".

Coincidiendo con la llegada del verano, se está tratando de volver a la actividad normal todo lo que se pueda, y en concreto para aquellos que se queden en la capital durante estos meses, se organizarán talleres y salidas culturales que organiza la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS).

Los centros de mayores abren sus puertas, y los mayores lo agradecen: "Me habían quitado media vida"

Aforo limitado a más de la mitad

Con el aforo limitado a más de la mitad y el horario reducido, se intenta retormar las actividades y las clases en la medida de lo posible. "Tenemos 18.500 socios, y nuestro aforo actual es de 148 usuarios simultáneos", explicaba la directora del centro, Helena Satiuste. "Tenemos unos profesores contratados por un convenio con La Caixa, más otros monitores voluntarios, que son los que dan clases semanales, además de un aula libre, donde los mayores pueden venir a trabajar en lo que les apetezca o a pasar el rato".

Aunque por ahora, cursos como los de informática se han paralizado, "esperamos que en una segunda fase de desescalada podamos volver a dar las clases normalizadas con los profesores". Porque lo que más echan de menos los usuarios son los cursos de inicio del uso del móvil. "El obejtivo de estas aulas de informática es incorporar a las personas mayores en el uso de las nuevas tecnologías. Es un campo que tenemos que seguir trabajando para abrirles este nuevo mundo de posibilidades", explicaba Satiuste. "Les enseñamos desde cero, hasta lo que necesiten". 

La clase de informática no es la única que ha sufrido modificaciones. "Ahora mismo lo que no hemos podido abrir son los servicios de comedor, cafetería, podología, peluquería y algunos programas de terapias ocupaciones especializados que teníamos, como son la estimulación cognitiva, psicomotricidad y toda la gama de cursos anuales y puntuales que también son muy demandados, como los de tipo físico, cognitivo-mental y de participacion e integración social", indicaba la directora del centro.

También hay menos afluencia. "Estos centros tenían una inmensa capacidad de afluencia de los socios, y ahora no va a poder ser. Vienen menos mayores, y además el centro va a tener una capacidad limitada con nuestros aforos. Pero lo primero es la seguridad y poder ir dándoles poco a poco más servicios”.

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Empeoramiento del estado de los mayores

Se ha comprobado que el aislamiento social que hemos tenido que vivir durante la pandemia ha aumentado el sentimiento de soledad, sobre todo en los mayores que, en muchos casos, se encontraban solos en sus casas. Y este aislamiento también ha tenido consecuencias para ellos a nivel físico

“Se ha notado un deterioro físico, pero creo que, como ha habido tal bombardeo para hacer actividad en casa, este deterioro ha sido menor de lo que yo esperaba", aseguraba Jesús, profesor de gimnasia del centro. "Creo que la gente ha sido más metódica en este sentido de lo que se podía esperar, aunque está claro que ninguno ha venido mejor. Todos han caído, el deterioro está ahí, pero esperaba uno mayor del que ha habido”.

“Ya antes de la pandemia les ponía deberes para casa y gracias a eso muchos me decían que sentían menos dolor. Pero venir aquí es mucho más motivador. No hay una tabla que sustituya lo que se hace en el centro, porque el aspecto social también es importante y, todo eso junto, es lo que da el resultado ideal”, explicaba Jesús. 

“Lo que más les gusta son las actividades lúdicas, aunque muchas las hemos tenido que eliminar, cambiar a un entrenamiento más frío y tradicional para asegurar la distancia y la seguridad", lamentaba. "También les encanta el trabajo de movilidad y fuerza, sentir que han estado trabajando y que mejoran". 

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"Lo que intentamos es que ellos se sientan aquí como en familia”

Gabriel es un ejemplo interesante de cómo terminan viniendo los mayores al centro. Tras perder a su mujer debido al coronavirus, admite que acudir al centro ha sido importantísimo para él

“He venido aquí encantado de la vida", aseguraba. "Muchos de los que estamos aquí sentimos un gran placer cuando entramos por esa puerta. A mí me da alegría venir aquí, estar con mis compañeros y compañeras. Esto es maravilloso y la pena es que no haya más centros o que los que hay no se aprovechen, porque hay muchas personas esperando para poder pasar”.

"Para mí ha empezado otra vida”, comentaba emocionado, recalcando el importante trabajo de todos los trabajadores del centro que lo hacen posible, porque "son las que llevan el caballo de batalla". 

Por su parte, Consuelo también estaba deseando poder venir al centro. "Estar tantísimo tiempo encerrada en casa ha sido muy duro, porque estaba sola". Consuelo escribe poesía, incluso ha publicado un libro, pero admitía no haber escrito nada en todo el tiempo que ha pasado en casa, porque no le apetecía. "Estaba tan sumamente triste que no tenía ganas, hasta que he venido aquí". Y es que el centro les ofrece la posibilidad de disfrutar del tiempo como quieran, con diferentes cursos que van desde la lectura y la gimnasia hasta la electrónica o el billar. “Podemos estar aquí todo el día haciendo cosas”, explicaba, muy conenta de estar de vuelta.

“Me he emocionado cuando he cruzado la puerta", nos contaba su compañera. "He venido enseguida, porque parece que necesitas relacionarte con todo el mundo y hacer cosas". “Necesitamos que pongan esto más al cien por cien, que abran el comedor, que hagan más actividades, que procuren acordarse más de nosotros, que lo necesitamos”.

"Ahora es momento de remontar"

Desde que se autorizó que los centros se abrieran el lunes, “cada centro ha hecho un plan individual acorde a las características del centro y de los espacios”, nos explicaba Susana, trabajadora social del centro, encargada de planificar todas las actividades y programas que se desarrollan, además de supervisar a los socios y hacer un seguimineto, sobre todo de los más vulnerables.

“Vemos que en general están todos muy contentos. Es verdad que la pandemia ha sido muy duro para todos, pero especialmente para ellos, porque muchos han vivido esta soledad aislados en sus casas. Lo que vemos es que tienen una gran necesidad de que se les escuche, de hablar, de expresar lo que ellos han sentido y cómo lo han pasado".

"Muchas veces vienen a hablar con nosotras y te das cuenta de que no están demandando ningún recurso concreto, lo que necesitan es hablar, porque al final, somos un poco la forma de canalizar sus sentimientos, sus emociones, sus preocupaciones y el miedo que han pasado. Venir aquí es ya una terapia para ellos”.

El aislamiento que ha vivido toda la sociedad ha sido difícil, pero los mayores lo han sufrido aún más al no tener muchas de las facilidades relacionadas con las nuevas tecnologías, y esta soledad obligada que han tenido que vivir, se ha visto reflejada. “Muchos nos dicen que desde que han dejado de hacer la gimnasia, han engordado, que han perdido agilidad y movilidad, incluso algunos han llegado con un poquito de depresión. Se les ha notado mucho, por eso era tan necesario que los centros volvieron a abrir”, aseguraba Susana. 

“Para nosotros todo este tiempo cerrados ha sido duro, porque también nos ha afectado directamente. Muchos hemos tenido que apoyar en residencias. Pero también ha sido una opción de aprender mucho y de ver la importancia de la prevención en la dependencia, el fomentar y estimular un envejecimiento activo". 

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Una historia para reflexionar

Sin embargo, Susana prefiere quedarse con lo positivo y lo bueno que han sacado de esta crisis sanitaria. "Lo importante es que somos personas que nos necesitamos los unos a los otro, necesitamos el contacto social, porque para salir de esta crisis no podemos hacerlo individualmente, necesitamos la ayuda mutua. La solidaridad que se ha producido en todos estos meses es con lo que yo me quedaría”.

“Hace poco hablé con el hijo de una señora que venía aquí habitualmente al Programa de Mayores de Riesgo que tenemos para las personas más vulnerables y que se realiza en el mes de julio. Nos decía que cuando paseaba con ella, siempre tenían que venir a la puerta del centro, estaba cerrada pero ella siempre quería venir. Eso me parece que refleja lo importante que son estos espacios. Para ellos es su vida”, y así se lo aseguraban a Susana algunos de los mayores comentándole que, con el cierre de los centros, les habían "quitado media vida"

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo, periodista.

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