Alertan del "preocupante" aumento de la adicción al móvil en mayores de 70 años
Afecta especialmente a quienes se sienten solos y sufren malestar emocional
Los mayores cada vez están más conectados. Lejos del estereotipo, navegan por internet con asiduidad, se informan en la red y usan aplicaciones –como las de mensajería– en su día a día.
El colectivo se está digitalizando a gran velocidad. En concreto, el 75% de los españoles mayores de 55 años estaba conectado a internet en 2025, 18 puntos porcentuales más que en 2020, cuando este dato era del 57%, según se desprende del V Barómetro del Consumidor Sénior, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación MAPFRE.
Y una de las franjas de edad donde más aumenta este uso es la de aquellos que tienen entre 75 y 84 años, que ha pasado del 29,9% al 38% en el plazo de un año. También destaca el incremento que se ha producido entre los 65 y 74 años, cuyo uso de internet ha crecido del 59,9% al 65,1%.
Ahora bien, esta mayor inclusión en la sociedad digital también plantea retos, como pueden ser la ciberseguridad, la falta de formación, la accesibilidad o el riesgo de adicción a la redes.
También tienen riesgo de adicción
Sobre este último adviertieron varios expertos durante el 32 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), celebrado recientemente.
Aunque practicamente toda la sociedad es dependiente de la tecnología hoy en día y la utiliza con frecuencia para usos que pueden ser positivos, estas herramientas también pueden tener una cara B y utilizarse de forma limitante.
Y nadie está exento de este riesgo, tampoco los mayores, aunque se piense que este tipo de peligro sólo afecta a jóvenes.
Así lo explicó la doctora Cristina Gutiérrez, quien alertó de que "hay mucha gente mayor de 70 años que realmente tiene un uso abusivo de las tecnologías y no lo estamos sabiendo ver".
Estas declaraciones, recogidas por la agencia EFE, se produjeron durante una mesa redonda en la que participó junto al psicólogo clínico Hilario Garrudo.

Gutiérrez catalogó el fenómeno de las adicciones a las nuevas tecnologías, y en particular a la redes, como una "epidemia emergente". Y añadió que el mayor obstáculo para frenar esta situación es su invisibilidad: a diferencia del juego patológico o los videojuegos, el abuso no figura en las estadísticas de salud pública oficiales, lo cual "dificulta su abordaje clínico en las consultas".
Por ello, se recomendó a los médicos de cabecera que comiencen a preguntar rutinariamente por el uso de la tecnología a los mayores, de la misma forma que indagan sobre el consumo de tabaco o alcohol.
En declaraciones posteriores a 65YMÁS, el psicólogo clínico Hilario Garrudo confirmó asimismo que se está detectando un "preocupante abuso del móvil y las redes sociales por parte de los mayores de 70 años susceptible de generar adicción".
Por eso, una de las preguntas fundamentales no debería ser únicamente cuánto tiempo pasa una persona frente a una pantalla, sino qué hace durante ese tiempo y qué lugar ha empezado a ocupar el teléfono en su vida.
Perfil de más riesgo
Detrás de este uso problemático, comenta Garrudo, que afecta con mayor virulencia a "personas mayores que viven solas, se sienten abandonadas o sufren un malestar emocional no detectado", se suelen esconder graves problemas de fondo como la depresión o la soledad no deseada.
Consecuencias
El impacto en el bienestar físico y mental es profundo, ya que la adicción al móvil altera los pilares básicos de la salud humana: el descanso, el ejercicio físico, la nutrición y el cuidado personal.
Hablamos de aceleración del deterioro cognitivo, aislamiento social, depresión, pérdida de masa muscular, empeoramiento la circulación, aumento del riesgo de sufrir trombosis, etc.
Qué se puede hacer: los médicos
Para hacer frente a esta situación sin demonizar las herramientas tecnológicas, el experto subraya la urgencia de que los médicos de Atención Primaria incluyan preguntas sobre el uso de dispositivos en sus evaluaciones rutinarias, advirtiendo de que "solo así el sistema público de salud podrá anticiparse a un problema que hoy crece en silencio".
En ese mismo sentido se pronunció, en declaraciones a RTVE, Paola Martínez, presidenta de SEMG Aragón: "Tendríamos que poner también un poco el foco en este tipo de pacientes y preguntarles. Si vemos que está demasiado en el domicilio, que sale poco o que tiene esos trastornos del ánimo. Allí es donde tenemos que pensar y siempre preguntarles, qué uso están haciendo de las pantallas o cuántas horas permanecen".

Los mayores piden más formación y menos estereotipos
65YMÁS ha querido conocer la opinión de los mayores acerca de las reflexiones hechas por los profesionales en el Congreso de la SEMG.
Anatolio Diez, secretario general de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT, celebra, por una parte, que "la brecha digital entre generaciones se está reduciendo de forma progresiva", lo cual considera una excelente noticia y destaca que esta mayor conectividad conlleva enormes beneficios, ya que "favorece la autonomía personal, facilita el acceso a derechos y prestaciones, combate la soledad no deseada al mantener el contacto con familiares y amigos" y ofrece nuevas vías de participación.
Por otro lado, ante la alerta de los expertos por el abuso del móvil, Diez entiende que "son riesgos inherentes al uso intensivo de la tecnología y pueden afectar a cualquier persona, con independencia de su edad", por lo que rechaza estigmatizar a los mayores.
Por ello, concluye que la realidad principal es que "cada vez hay menos brecha" y que el verdadero reto ahora es acompañar este proceso impartiendo formación sobre "bienestar digital, seguridad en internet, protección frente a fraudes, gestión del tiempo de uso y pensamiento crítico".
Por su parte, Josep Carné, presidente de Federación de Asociaciones de Personas Mayores de Cataluña, opina que "la brecha digital ha dejado de ser únicamente una cuestión de acceso a la tecnología para convertirse en un reto social que afecta directamente a la calidad de vida".
Señala que, aunque cada vez más mayores tienen dispositivos con conexión, la verdadera barrera ya no es poseerlos, sino "poder utilizarlos con seguridad, autonomía y confianza".
Además, Carné también denuncia que "persisten estereotipos que asocian el envejecimiento con la incapacidad para aprender nuevas tecnologías", unas creencias que generan inseguridad y reducen sus oportunidades de participación.
Por esta razón, defiende que "no reclaman un trato diferenciado, sino las condiciones necesarias para poder participar plenamente en una sociedad cada vez más digitalizada", exigiendo para lograrlo una formación adaptada y diseños inclusivos.
Finalmente, Gloria Veiga, presidenta de la Confederación Estatal De Mayores Activos (Confemac), reconoce que los mayores "no son inmunes a engancharse y practican el scroll como los quinceañeros".
Y comparte que existe un peligro añadido, debido a que el sistema margina a los mayores, ya que "la estructura social está organizada en torno a la producción, y quien está fuera de ella, se queda al margen, no cuenta".
Ante este vacío, subraya que "la soledad se llena con lo que se tiene a mano, las redes sociales enganchan y sostienen en tiempos muertos".
Cómo detectar la adicción y qué hacer: el afectado
Finalmente, el experto Hilario Garrudo da una serie de consejos para saber si somos adictos a la tecnología y qué hacer si detectamos un caso así.
Lo primero que se debe hacer, comenta, es tomar "conciencia del uso y del tiempo que invertimos en el móvil para saber si hacemos uno normal y razonable o uo problemático que a la larga nos pueda ocasionar adicción".
"Para ello es aconsejable que la persona haga un registro minucioso del tiempo de uso diario, así como los contenidos a los que accede y en qué momentos del día lleva a cabo esta conducta. Es frecuente que se utilice el móvil sin pararnos a pensar en el tiempo y la cantidad de cosas que dejamos de hacer mientras estamos ante la pantalla", indica.
"En este sentido, más de dos horas diarias, independientemente de los contenidos, puede llegar a crear un hábito cotidiano que desencadene una adicción o dependencia del dispositivo", comenta.
Estas son algunas "señales de alerta" a tener en cuenta, según el experto:
- Preferir el móvil a las relaciones presenciales.
- Descuidar aspectos importantes de la vida de la persona.
- Utilizar el móvil como evasión de los problemas cotidianos, especialmente los de carácter emocional. Bastante frecuente en situaciones de cambio o ruptura como, por ejemplo, la pérdida de un ser querido, la jubilación (rellenar el tiempo que antes se invertía en el trabajo), etc.
- Mostrar irritabilidad y desasosiego al no poder utilizar el móvil –fenómeno conocido como Nomofobia–.
- Tener conciencia del uso abusivo y no poder dejarlo.
Si se detectan algunos de estos patrones y que "puede haber una dependencia o adicción al móvil", añade Garrudo, "lo más recomendable es pedir ayuda a un profesional de la Psicología, experto en adicciones, que permita abordar en terapia todas las connotaciones psicosociales que acompañan a una adicción. Si no se conoce a nadie, se puede pedir información al Colegio de Psicología para que asesore, oriente y en su caso derive al profesional especializado".
Por su parte, en un comunicado de Clínica Recal –especializada en adicciones–, María Quevedo, directora de tratamiento, recuerda que "las llamadas y la mensajería con la familia pueden reducir la soledad y los síntomas depresivos; en cambio, el entretenimiento pasivo puede agravar la depresión y el aislamiento".
