Tecnología

Edadismo en Silicon Valley: la innovación tecnológica ignora a los mayores

Paula Buedo

Foto: Big Stock

Lunes 17 de julio de 2023

6 minutos

La cultura digital y corporativa de Silicon Valley se sustenta en un origen sexista y edadista

Edadismo en Silicon Valley: la innovación tecnológica ignora a los mayores
Paula Buedo

Foto: Big Stock

Lunes 17 de julio de 2023

6 minutos

La sociedad avanza hacia un futuro de digitalización donde la tecnología es la protagonista indiscutible. Los expertos ya han perdido la cuenta de las revoluciones industriales y tecnológicas que la humanidad ha experimentado, pues el avance de la innovación se ha acelerado en las últimas décadas de forma vertiginosa.

Sin embargo, esta carrera hacia el sueño del progreso, en ocasiones, deja a grupos sociales importantes atrás. Carlos San Juan ya se convirtió en uno de los rostros de la revolución sénior con su campaña "Soy mayor, pero no idiota". Su denuncia, dirigida a las entidades bancarias, puede extrapolarse a muchos otros sectores y ha inspirado a muchas voces que también se han rebelado contra los estereotipos edadistas.

Silicon Valley, la cumbre de la innovación digital actual, no escapa de esta lacra que discrimina a enormes grupos sociales por su edad. Su cultura corporativa se yergue sobre el sexismo y el edadismo, pues el perfil más habitual en este conglomerado de 2.000 industrias tecnológicas punteras es el del hombre joven y blanco, que moldea y crea un futuro que, muchas veces, olvida a quienes no cumplen con esos rasgos.

Las denuncias sobre los prejuicios edadistas y la reivindicación de dejar de ver el envejecimiento como algo negativo, vinculado a la pasividad e inutilidad, han hecho que el grupo sénior se coloque en el centro del debate social. Por ese motivo, Mireia Fernández y Andrea Rosales, investigadoras de la Universitat Oberta de Catalunya especializadas en digitalización, personas mayores y redes de comunicación, han colaborado con Jakob Svensson, de la Universidad de Malmö, en la publicación del libro Edadismo digital. Cómo opera y enfoques para abordarlo. De la mano de una treintena de expertos y expertas, en sus páginas analizan cómo el edadismo digital está presente de forma invisible en nuestra sociedad y, en particular, en la meca de la revolución tecnológica: Silicon Valley.

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El edadismo del mundo digital: Silicon Valley no quiere mayores

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha llamado la atención sobre el problema que suponen los prejuicios edadistas. Según su informe sobre el tema una de cada dos personas en todo el mundo discrimina a los mayores por su edad. En Europa, una de cada tres personas reconoce haber sufrido edadismo. Las personas mayores se perciben como una carga y son relegadas a un rol pasivo, vinculado a la enfermedad, al deterioro y a la incapacidad de adquirir nuevos conocimientos.

En el entorno de la digitalización, tan vertebral en las sociedades capitalistas actuales, la exclusión y discriminación es especialmente aguda. "Las tecnologías digitales siempre se han asociado con la juventud, desde el principio, y las diseñan mayoritariamente personas jóvenes con un contexto vital determinado. Además, las tecnologías digitales se identifican con la productividad y el mundo laboral", explica Mireia Fernández. "En todo el proceso de digitalización hemos olvidado a quienes no estudian ni trabajan. Lamentablemente, esto significa que la gente mayor no es el objetivo de la revolución digital, ya que no forma parte del sector productivo", añade.

Uno de los lugares donde más se manifiesta esta exclusión es Silicon Valley. En este área de California, en la Bahía de San Francisco, se dan cita los gigantes tecnológicos que más influencia tienen en el tablero de la industria digital actual, desde Google a Apple. Sin embargo, todas ellas suspenden en lo que a talento sénior se refiere.

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"Los orígenes sexistas y edadistas de la cultura digital en California se han perpetuado en el tiempo. La cultura corporativa de Silicon Valley desafía al trabajador a cambiar el mundo y romper barreras, y se identifica más con un joven emprendedor y un trabajador incansable que con un trabajador con la obligación de recoger a sus hijos de la escuela a las cinco de la tarde", sostiene Andrea Rosales. "Los fondos de inversión de riesgo que financian las empresas emergentes tecnológicas buscan ese espíritu joven y desafiante, basándose en referentes como Steve Jobs o Mark Zuckerberg, que crearon grandes empresas siendo muy jóvenes y trabajando muchas horas a la semana", añade.

Hombres, jóvenes y blancos. Esas son las tres características que más se repiten en el sector tecnológico y que dan forma a un sesgo que concibe a los mayores como menos apasionados y con menor capacidad de procesar y aprender sobre las novedades del sector. Con este prejuicio gestándose en la cuna de la revolución digital, no es de extrañar que se extienda a todo el mundo tecnológico.

"El primer paso para romper con este marco es crear más conciencia sobre los estereotipos que marcan las relaciones interpersonales y, particularmente, los estereotipos de edad, y cómo estos marcan las relaciones laborales en las empresas tecnológicas", apunta Rosales. "No podemos creernos que todos los programadores deberían cambiar de rol a partir de los 35 años y que ser programador no es compatible con tener una vida propia", concluye.

Para reducir el edadismo, cuyos efectos se han revelado muy nocivos para la salud de los mayores, el informe de la OMS insiste en la necesidad de crear estrategias para comprender esta discriminación y fomentar un cambio en la percepción que se tiene sobre el envejecimiento. "En lo digital, debemos pensar en términos de diseño universal y escuchar la voz de estos colectivos, incluir a las personas mayores en todas las etapas, desde las discusiones de políticas públicas hasta los diseños de los servicios y las pruebas de usuario", concluye Mireia Fernández, experta en comunicación móvil, personas mayores y TIC.

 

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Paula Buedo

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