Innovación social y envejecimiento: el reto de usar la IA sin que genere nuevas desigualdades
Catalina Guerrero, directora de la Cátedra de Innovación de Universidad de Murcia, nos da las claves
El avance imparable de la tecnología plantea nuevos desafíos para todos los grupos de edad, pero especialmente para aquellos que no son nativos digitales como las personas mayores. Catalina Guerrero, directora de la Cátedra de Innovación Social de la Universidad de Murcia, defiende que no hay que huir de la IA, sino adaptarse a ella, pero que el reto sigue siendo "poner a las personas más vulnerables en el centro".
"Me interesa mucho la innovación social vinculada con la Inteligencia Artificial y, en especial, cómo esas herramientas pueden mejorar la vida de las personas sin generar nuevas desigualdades o formas de exclusión", subraya la doctora en Filosofía y Educación, quien nos explica en esta entrevista con 65YMÁS cómo la universidad puede ser un lugar desde el que seguir creciendo y participando en nuevos proyectos, también tras la jubilación y desde el que prepararse para los retos del futuro.

Programas de formación en IA adaptados a mayores
Con el objetivo de conectar realidades actuales como la brecha digital, la longevidad activa, la participación y el acceso a la tecnología, la Universidad de Murcia ha desarrollado una investigación sobre la aceptación y el uso de la Inteligencia Artificial en personas mayores. Mediante una escala validada, los investigadores buscan comprender no solo cómo este sector de la población utiliza dichas herramientas, sino también "cómo se sienten frente a ellas, qué barreras encuentran o qué tipo de acompañamiento necesitan".
El propósito de este trabajo es diseñar programas de alfabetización digital verdaderamente útiles y adaptados a la realidad de los mayores. Tal y como señala Guerrero, "el reto no es que las personas mayores utilicen la tecnología, es que puedan hacerlo desde la autonomía, la confianza y el empoderamiento".
Los desafíos éticos de la IA conversacional
Uno de los grandes debates de los próximos años será la expansión de la inteligencia artificial conversacional dirigida a los mayores. Si bien estas herramientas pueden ofrecer acompañamiento y ayudar a mitigar la soledad no deseada, la directora de la Cátedra advierte que también modifican las formas de cuidado y los vínculos, por lo que exige abordar su implementación con "honestidad y responsabilidad".
La experta reconoce que la tecnología aporta un gran valor, pero insiste en que debe estar supeditada "a una gobernanza ética y socialmente comprometida", prestando especial atención a las personas en situación de vulnerabilidad. En este sentido, Guerrero plantea la gran incógnita del futuro de la innovación. "Para mí la pregunta ahora no es cuánto puede hacer la IA, es si seremos capaces de integrarla poniendo a las personas en el centro".

Innovación social tejiendo redes comunitarias
Más allá del ámbito digital, la innovación social que defiende la UMU se materializa en la creación de redes y proyectos que transforman el modelo asistencial tradicional hacia una atención más humana y participativa. Un ejemplo de ellos es el Círculo de Mayores y Discapacidad (CIMAD), un espacio que fomenta la colaboración entre la universidad, las administraciones públicas, las entidades sociales y la propia ciudadanía. El objetivo es diseñar soluciones conjuntas frente a realidades complejas, contando siempre "con la voz de quienes viven esas realidades".
En paralelo, la Cátedra impulsa proyectos como Vínculos Intergeneracionales, destinado a combatir la soledad reuniendo a personas mayores con voluntariado universitario. A través de estas iniciativas, la innovación social demuestra que su fin último es fortalecer el tejido humano, ya que "crear espacios para compartir conversaciones y construir relaciones significativas, se convierte en una forma de cuidar y de fortalecer la comunidad".

La universidad, como espacio para seguir creciendo
Guerrero explica que la Universidad de Murcia pretende ser un "espacio abierto durante toda la vida", que ofrece a las personas jubiladas múltiples oportunidades para seguir formándose, relacionándose y desarrollando proyectos e intereses propios. En el ámbito educativo, destaca el Aula Sénior, un programa diseñado para fomentar la participación cultural, el contacto entre distintas edades y que cuenta con un Plan Avanzado para quienes deseen ampliar aún más sus conocimientos.
También opciones programas de apoyo mutuo del Servicio de Atención a la Diversidad y Voluntariado (ADyV) que desarrolla programas como Convivencia entre Generaciones, en el que los estudiantes conviven con personas mayores que viven solas. Además, después de la pandemia, ya en el año 2021, nos explica que iniciaron un proyecto intergeneracional llamado Acompaña una vida, con estudiantes de los Grados de Educación Social y Pedagogía de la Universidad de Murcia, cuya finalidad era acompañar y apoyar de forma personalizada a personas con discapacidad intelectual mayores.

"La ilusión no tiene fecha de caducidad"
Guerrero aboga por instaurar una verdadera "cultura de la longevidad", donde la preparación para la jubilación trascienda lo puramente económico para abarcar una dimensión "personal, emocional y relacional que es insoslayable". Guerrero recuerda que "la jubilación no es el final de nada trascendente. Es, simplemente, el comienzo de una etapa diferente".
Incluso en las etapas donde puede aparecer la dependencia, la experta insiste en que el foco debe estar en los apoyos y el bienestar, recordando que "la dignidad no desaparece cuando aumentan las necesidades de cuidado". Su recomendación para cualquier fase de la vejez consiste en cuidar los vínculos, ya que "las relaciones significativas influyen en el bienestar, en la salud y en la calidad de vida".
La directora de la Cátedra sostiene que frente al reto del envejecimiento, "si algo he aprendido trabajando con personas mayores es que las ganas de compartir, de aportar y de ilusionarse no tienen fecha de caducidad".

