Esta es la forma correcta de cocinar los huevos y aprovechar todos sus nutrientes
Ni fritos ni revueltos
Los huevos son un alimento muy presente en muchas cocinas y una fuente importante de proteínas y otros nutrientes. La manera en que se cocinan influye en cómo se aprovechan estos componentes, especialmente si se consumen a diario.
Cocinar los huevos tiene una ventaja nutricional clara más allá de los gustos: facilita la digestión de sus proteínas. El calor transforma la estructura de estas proteínas, permitiendo que el organismo las descomponga y utilice con mayor facilidad, según un estudio publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry.
Distintos métodos para preparar huevos
Las técnicas que usan agua y calor moderado –como hervidos o escalfados– aparecen como opciones equilibradas según este mismo estudio y otros trabajos nutricionales recogidos por Healthline. Estas preparaciones no requieren añadir grasa y permiten controlar mejor el tiempo de cocción, lo que ayuda a conservar más vitaminas y a mantener una digestión más ligera.

Más allá del tipo de cocción, lo que realmente condiciona la retención de nutrientes es el tiempo y la temperatura a la que se somete el huevo. Las elaboraciones prolongadas o con calor muy intenso pueden perjudicar vitaminas sensibles al calor, mientras que cocciones breves y templadas limitan estas pérdidas. Incluso dentro de un mismo estilo de preparación, un huevo pasado por agua conserva más nutrientes que uno muy cocido, y una tortilla jugosa retiene mejor sus componentes que otra excesivamente hecha.
¿Significa esto que freír o revolver los huevos es una mala opción?
No necesariamente. Aunque sigue siendo un alimento nutritivo, no es la alternativa más recomendable para el consumo diario si se busca un equilibrio entre digestión y preservación de nutrientes. Suelen implicar altas temperaturas y, a menudo, grasa añadida, lo que puede aumentar su contenido calórico y afectar algunos componentes sensibles, especialmente cuando la cocción se prolonga más de la cuenta.
En la práctica, métodos como hervir o escalfar los huevos, ajustando bien los tiempos, son formas sencillas de aprovechar bien sus nutrientes sin complicaciones. Como en toda alimentación, la variedad y la moderación siguen siendo claves para una dieta equilibrada.

